El Nuss Soho abrió hace un año y es uno de los establecimientos con mayor crecimiento y elegido por Conde Nast
1 minuto de lectura'
La zona de Palermo Viejo se ha convertido, en los últimos años, en una de las mayores atracciones de Buenos Aires. Por sus tan particulares características, en las que el diseño, la moda y la gastronomía se mezclan con cierto aire bohemio, es una de las preferidas por el turismo de alto poder adquisitivo, que busca alojarse en hoteles pequeños y personales, y que escapa a las filiales pertenecientes a las grandes cadenas.
No extraña, entonces, que los hoteles tipo boutique se multipliquen, en una oferta cada vez más competitiva y que redunda en un servicio superior.
Abierto hace apenas un año, el Nuss Soho Hotel es uno de los mejores ejemplos. En la esquina de El Salvador y Serrano (a unos 100 metros de la plazoleta Julio Cortázar) se desarrolló el edificio de estilo español en el que funcionaba un tradicional hogar de ancianos -se estima que anteriormente ahí había convento- y que fue remodelado íntegramente para adaptarlo a las nuevas necesidades.
Con una inversión de casi 3 millones de dólares, las obras demandaron 14 meses y se trabajó preservando la fachada original, mientras que el interior fue demolido y reconstruido, sumándole subsuelo, dos pisos y una amplia terraza.
"La idea fue mantener el frente tal como estaba, porque es una de las características singulares del edificio y porque se adapta perfectamente al entorno, a la fisonomía y al espíritu del barrio. Adentro realizamos una profunda tarea de ingeniería para dotar al predio de mayor espacio y sumarle instalaciones de última generación", comenta Fernando Lanusse, presidente de Devotel SA, firma propietaria del Nuss Soho.
Así, el interior fue concebido con un concepto estético muy peculiar y en su ambientación se conjugan distintos estilos para generar una fusión ecléctica en la que lo clásico se funde con lo moderno en elegante armonía. Por eso, sus 22 amplias habitaciones (10 superiores, 6 deluxe, 4 junior y 2 suites) tienen personalidad y originalidad, y fueron distribuidas en tres plantas que comunican a un amplio patio central con espejo de agua. Todas cuentan con personal bar, escritorio de trabajo, cajas de seguridad digital, aire acondicionado y calefacción, televisión LCD, reproductor de CD y DVD, Internet por Wi-Fi y teléfono inalámbrico. Entre los servicios comunes suma restaurante, sala de reuniones, sauna, gimnasio, área de relax y piscina al aire libre con terraza, lo que lo convierten en uno de los pocos espacios con este amenity en la zona. Las tarifas arrancan en los 250 dólares la noche.
"Es un hotel que tiene todas las características de un establecimiento cinco estrellas, pero con una atención personalizada. Por nuestro perfil de clientes (en su mayoría, matrimonios extranjeros, jóvenes empresarios y ejecutivos de alto poder adquisitivo), pensamos que era una opción que faltaba en la zona", agrega Lanusse. Y los números parecen darle la razón, ya que en apenas una temporada, el Nuss es uno de los hoteles con mayor crecimiento en la ciudad, hasta el punto que sus desarrolladores han comenzado a recuperar la inversión, algo que por lo general demanda entre 6 y 7 años.
Un detalle más: el hotel fue distinguido recientemente por la revista internacional especializada en turismo Conde Nast Traveller como uno de los tres nuevos hoteles más recomendables de Buenos Aires. "Que nos hayan seleccionado y recomendado es realmente un orgullo, ya que no pensábamos que en menos de un año íbamos a estar tan bien posicionados", finaliza Lanusse.




