
La Alondra Casa de Huéspedes tiene 15 cuartos en 1250 m2 cubiertos. Con restaurante, biblioteca y pileta
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La Mesopotamia es uno de los destinos que poco a poco capta al público que quiere conocer las bondades de su geografía. Esta situación generada por la llegada de gente de distintos puntos del país como del exterior interesa a los inversores para que apuesten en el sector hotelero.
Recientemente abrió sus puertas La Alondra Casa de Huéspedes, un establecimiento boutique en pleno corazón de Corrientes, la ciudad capital de la provincia. En el límite del casco histórico está la avenida 3 de Abril al 800, entre las calles Buenos Aires y Salta. Está muy bien ubicado a 20 minutos del aeropuerto correntino, a 40 minutos del aeropuerto de Resistencia (Chaco), a 8 cuadras de la costanera y a 10 de la parte más importante del casco histórico que concentra el Museo de Bellas Artes, el Teatro Vera, el Museo de Artesanías y la plaza 25 de Mayo.
"Corrientes construye su marca y hoy es valorado como destino turístico. Muchos vienen a la ciudad y otros eligen los esteros del Iberá; también se puede elegir un día de pesca. El próximo mes llega la tradicional fiesta del chamamé y en febrero, todos los fines de semana, el Carnaval. Confiamos en que crezca la afluencia de público, para lo que debemos ofrecer variantes dentro de la hotelería", dice Porfirio Aquino que con Valeria Rolón son los propietarios de La Alondra.
El inmueble está construido en un terreno de 1600 m2 y tiene una superficie cubierta de 1250 m2. "La Alondra está diseñada y ambientada en una antigua casa del siglo pasado, cuyos espacios fueron adaptados para un hotel de alta gama. En total tiene 15 habitaciones con capacidad para 42 huéspedes", detalla Rolón.
Está ambientado con recuerdos de viajes, libros, objetos antiguos y muebles de cuero y terciopelo. La biblioteca que funciona como un lobby tiene como protagonista una gran araña de caireles enmarcada en boyas de maderas oscuras con pisos de eucaliptos.
A esta casa se une la nueva ala, el área llamado El Salvador, donde funcionaba una antigua carnicería de la ciudad. Este sector tiene tres amplias lujosas suites de 70 m2 y cinco habitaciones, algunas conectadas entre sí.
En el corazón de la casa funciona El Bistró, un restaurante abierto al público, con cielo raso de maderas oscuras sostenido por columnas rescatadas de una antigua estación de tren.
Para su construcción, en distintas etapas, se invirtieron aproximadamente 6 millones de pesos. El costo de las habitaciones es desde 550 pesos.




