
En San Patricio del Chañar, sobre un predio de 274 ha, con 18 habitaciones
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En la provincia de Neuquén se encuentra Valle Perdido Wine Resort, sobre la ruta provincial 7, Picada 6, en San Patricio del Chañar. Está a 45 kilómetros de la capital neuquina.
Son 274 hectáreas, en 168 ya han plantado uvas malbec, merlot, cabernet sauvignon, pinot noir, syrah, petit verdot, sauvignon blanc, chardonnay y viogner.
Este hotel cuenta con 16 habitaciones de lujo y dos suites de 70 m2 cada una, y se inaugurará el mes próximo. Poseerá un restaurante, un wine + tapas bar, un cigar lounge, tres salas de reuniones especiales, un wine spa con tratamientos vinoterapéuticos, gimnasio y pileta in-out.
En el hotel se incluirán degustaciones, clases de cocina, y se podrá elaborar el propio vino, para lo cual se dispondrá de cavas privadas para los clientes y, además, el Club Valle Perdido. También se organizarán en la zona excursiones por la ruta arqueológica, avistamiento de aves y la práctica de pesca con mosca.
De la línea Valle Perdido Patagonia se destacan Malbec 2006, Cabernet-Merlot 2006 y Reserva Malbec 2006. En 2007 se elaboró un Pinot noir, Malbec rosé, Chardonnay con roble y Sauvignon blanc. En los próximos meses se lanzará un Blen Valle Perdido Gran Patagonia y el Valle Perdido Cubas Patagonia fermentado en cubas de roble francés de 6000 litros.
La tarifa promocional por la apertura será de 230 dólares para las habitaciones de lujo y 375 para las suites.
"Aún no abrimos y más allá del público de paso, los corporativos o gente del lugar de fines de semana, esperamos que el visitante sea quien quiera vivir una experiencia única en un hotel integrado a una bodega. Las habitaciones y todas sus áreas se conectan con sectores de la bodega", explica Virginia Alimonda de Muñoz de Toro, una de las propietarias y vicepresidenta de la bodega Muñoz de Toro.
Vinoterapia
Para mejorar la piel se podrá optar por un tratamiento especial a base de vino. "Para combatir el estrés oxidativo, que se refleja en la formación de radicales libres que atacan las células de la piel produciendo un envejecimiento prematuro ", agrega Alimonda de Muñoz de Toro.
La vinoterapia contribuye a reducir estos efectos, "gracias a los polifenoles de la uva. Este componente natural tiene un poder antioxidante que supera 100 veces el de la vitamina E, y es muy utilizado en productos de cosmética. Su función es neutralizar los radicales libres dando una poderosa protección celular, cuyo resultado es la vitalidad corporal", explica.
Conclusiones
Los hoteles de vino constituyen la base sobre la cual se asienta el turismo enológico. No sólo comprende el alojamiento en bodegas, sino también visitas a los museos de vino y compras en los shops. En los últimos años, la Argentina emuló los modelos exitosos de Napa Valley y Europa, y se vio un avance en el tema.
"El porcentaje de bodegas en la Argentina que abren sus puertas al turismo aún es muy bajo si lo comparamos con otros países. Muchas son manejadas por familias y tienen una visión limitada de las ventajas del turismo enológico", dice Damián Azagra, CEO del portal Argentina Wine Hotels.
Aunque está en franco crecimiento y cada año se incorporan más visitas, catas u otras actividades relacionadas con el turismo enológico.
"Todavía queda mucho por hacer en materia de promoción y profesionalización de los servicios brindados. En Sudáfrica, por ejemplo, las rutas del vino son patrocinadas por empresas, y se encuentran perfectamente señalizadas. Aquí, se está tratando de idear una señalización en común", concluye Azagra.



