
Esta arteria es el eje de un sector con intenso movimiento en la construcción de locales de categoría, que tienen fuerte demanda; los valores locativos, en alza
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MAR DEL PLATA.- Entre turistas que van y vienen cargados con bolsas tras la salida de compras se mueven decenas de albañiles que, aun con la temporada en marcha, dan los toques finales a las obras que arrancaron más retrasadas y quieren terminar antes de que finalice el verano.
El desarrollo que vive la calle Güemes y sus inmediaciones desde hace más de cinco años no se detiene ni siquiera en las fechas de máxima concurrencia de visitantes. Más de un centenar de locales se construyó, remodeló o amplió durante el último año en una ciudad donde las inversiones inmobiliarias disfrutan de un momento casi histórico. Sólo durante 2006 se levantaron propiedades con una superficie total de 270.000 metros cuadrados.
Gran parte de esa cifra corresponde a torres de departamentos en la costa, entre Playa Grande y Playa Chica, y locales comerciales en la calle Güemes, sus paralelas inmediatas, Olavarría y Alvear, y las transversales, que completan un tramo de más de mil metros que se extiende desde avenida Colón hasta Rodríguez Peña, donde asoman los mejores chalets del barrio Los Troncos. Algunas de esas propiedades, con frente de piedra, hitos de una época de gloria de la ciudad turística más importante del país, se rindieron ante los inversores, que advirtieron en esta zona un potencial enorme para el desarrollo de un circuito comercial de categoría.
Y muchos de esos inversores supieron leer el valor arquitectónico de esos inmuebles y aprovecharon sus mejores líneas para resaltar los nuevos locales, ocupados en gran medida por el rubro gastronómico.
Todo alquilado
Güemes hace tiempo que ostenta un verdadero récord: todos sus locales están alquilados por los próximos años. Y los que salen al mercado duran pocas horas en la cartelera de las inmobiliarias.
La mayor oferta en estos momentos está sobre la calle Olavarría, la paralela inmediata hacia el sector de la terminal de ómnibus. Allí hay más de veinte locales en etapa de terminación y listos para ser inaugurados por las firmas que los alquilaron.
Operadores del rubro inmobiliario comentaron a LA NACION que un local de cuatro metros de frente, sobre esa arteria o alguna de las transversales, puede valer alrededor de 180.000 dólares. Y el alquiler mensual tiene un promedio de 3500 pesos por mes.
La búsqueda de valores por metro cuadrado o de alquiler sobre la calle Güemes deriva en un resultado sin respuestas numéricas. "Güemes no tiene precio", dijo uno de esos operadores. Lo mismo comentan sobre aquellos pocos chalets que quedan para la venta, listos para ser demolidos y dejar lugar a nuevas galerías con comercios. "Los que perduran se hacen valer", coinciden en las inmobiliarias.
A falta de espacios en Güemes, las calles transversales ofrecen las últimas opciones para construir. En Alvear y Rawson está listo para ser ocupado el Paseo Dumbledor, complejo muy coqueto de cinco locales.
Gustavo Del Buono, de inmobiliaria Dumbledor, resaltó el crecimiento de Güemes y las transversales, pero duda de los resultados que pueda deparar Olavarría. "Veremos si habrá mercado", dijo. Es que el invierno suele ser duro para los pequeños comerciantes. Pero rescata que entre quienes apuestan a esa arteria hay firmas de nivel nacional: "Eso ayuda a sobrellevar los costos fijos", destacó.
Según Jorge D Onofrio, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre, Olavarría "todavía está en pañales" y comenta que la diferencia con Güemes "es abismal".
Esta sucesión de demoliciones y nuevas construcciones ha cambiado radicalmente la imagen del sector. "Todo crecimiento genera su impacto en el barrio", remarca la arquitecta Laura Napp, con varias obras en la zona.
Pero rescató algunas intervenciones interesantes, como la concretada recientemente por la empresa Cabrales. Al local con entrada por la calle Alberti se sumaron ahora otros dos con salida a Güemes, muy pronto alquilados por las firmas Legacy y Extra Large. Lo interesante es que subsiste parte del parque donde se emplazaron las nuevas construcciones, lo que permite un recorrido interno que incluye un espacio para muestras de arte y presentación de músicos. La imagen de esa galería a cielo abierto tiene reminiscencias de Cariló.
El crecimiento hacia la calle Olavarría no es casual. El código de ordenamiento urbano no permite rubros comerciales más allá de Alvear, en sentido hacia la costa, y por eso ahora el polo de desarrollo apunta hacia el límite de la actual terminal de ómnibus.
La estación ya tiene fecha para cesar sus actividades. En poco más de dos años los ómnibus de larga distancia operarán en la nueva terminal ferro-automotora, que este mes se comienza a construir donde hoy está la estación de trenes.
El potencial del edificio de la terminal, con una fachada de gran valor arquitectónico, contrasta con la precariedad de sus instalaciones. Los inversores y la Comuna esperan definiciones sobre el destino que se dará a ese inmueble -podría albergar algún centro cultural o comercial- para terminar de definir si aporta mejores expectativas de crecimiento.
Las esperadas obras de desagües
Los comerciantes de Güemes y las inmediaciones quieren que cualquier desarrollo que se logre incluya cierto orden. Por eso acaban de conseguir que se implemente un programa de señalización y colocación de cestos para residuos. "Necesitamos que este circuito comercial tenga una infraestructura acorde con su movimiento", dijo D Onofrio, que también es tesorero del Centro de Comerciantes de Güemes.
Ahora esperan, para diciembre, la finalización de la última etapa de obras de desagüe, emprendimiento público que acabaría con las inundaciones que se viven en el principal tramo de Güemes durante cada tormenta de mediana magnitud. Saben que faltan varios meses y que durante ese lapso volverán a sufrir por el agua sobre las veredas e ingresando en los locales, al punto de provocar la pérdida de mercaderías.
D Onofrio, resignado frente a la actualidad, se ilusiona con lo que vendrá en diciembre próximo. "No hay alternativa -dice-, y hay que esperar que la obra llegue a su fin."




