
Se comercializa en una esquina tradicional, donde funcionó la antigua tienda La Piedad
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En el mercado de propiedades, no especialmente pródigo en lotes con aptitud para construir emprendimientos importantes en buenas zonas, sobresale en la actualidad una oferta. Se trata del terreno en la esquina de Cerrito y Bartolomé Mitre, que se puso en venta y reúne características únicas para este mercado.
"No existen terrenos así en el mercado actual, con esta superficie y con esta ubicación", comenta Pedro Bravo, director de Unibón SA Bienes Raíces.
El lugar tiene una superficie de 3912,35 metros cuadrados: 46 metros de frente por Cerrito y 61 por Bartolomé Mitre. Bravo estima que se pueden construir, desde la superficie, unos 25.000 metros cuadrados y subterráneamente, unas 400 cocheras calculadas en 10.000 metros cuadrados más. Cada planta ocuparía entre 1500 y 1800 metros cuadrados. La zona es C2 según el Código de Planeamiento Urbano.
"Según las características y la superficie, y por tener frente por las dos calles, no hay otro terreno similar en Buenos Aires. Si bien la zona no es para viviendas, pueden realizarse hoteles de tres o cuatro estrellas, apart hoteles o edificios de oficinas. Pueden hacerse en forma individual o en conjunto. El panorama de terrenos en toda la ciudad es totalmente incierto, porque la mayoría de los lugares atractivos para hacer algún desarrollo importante ya se vendió", agregó Bravo, que estimó la cotización del predio en los 4 millones de dólares.
Este terreno tiene su historia. Durante mucho tiempo funcionó la tienda La Piedad, líder de la industria textil porteña durante gran parte del siglo XX.
Era propiedad de la familia Córdoba y empleaba alrededor de 250 personas. Tenía una planta baja y dos pisos superiores, con entradas por Cerrito y Bartolomé Mitre.
Los Córdoba traían lana desde San Nicolás donde tenían una fábrica, La Emilia. Los antiguos comerciantes de la zona recuerdan las tres cuadras de cola que se formaban durante las épocas de liquidación. La Piedad cerró sus puertas hace 35 años y el inmueble estuvo inutilizado por más de dos décadas. Posteriormente, distintos proyectos y actividades intentaron prosperar, pero no tuvieron éxito.
En la década del 70 fue cedido a la Unión Obrera Metalúrgica, liderada por Lorenzo Miguel. En el término de un año se hicieron tareas de refacción para construir un hotel para ese gremio. La cesión finalizó abruptamente con el golpe militar de 1976. Durante los 80 se instaló también un local de la Unión del Centro Democrático, partido del ingeniero Alvaro Alsogaray.
Hace un año y medio la estructura histórica se demolió y actualmente funciona en esa esquina una playa de estacionamiento y un maxiquiosco. Los casi 4000 metros cuadrados están en manos de un grupo de inversión de capitales argentinos. Hasta el momento, la mayor cantidad de consultas proviene del sector turístico.
"Es un negocio excelente para ese sector. Uno se puede imaginar un hotel que, una vez construido, tendrá vista al río y de un acceso único. Otra característica importante es que en la zona no hay hoteles de jerarquía similar al que se podría hacer en este lugar. Si pensamos que el turismo es un negocio de largo aliento y que los datos actuales arrojan que los hoteles de lujo en Buenos Aires están continuamente colmados, la ecuación es perfecta", concluye Bravo.



