
En un sector de Belgrano se multiplican coquetos locales para gastronomía; precios de alquiler, entre 50 y 180 pesos por m2
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Una creciente oferta gastronómica surge entre las transitadas avenidas Cabildo y Luis María Campos, con coquetas confiterías, bombonerías y propuestas sanas para todos los gustos.
Apenas pocos pasos bastarán para llevar a un peatón desprevenido de la transitada y ruidosa Cabildo a un paseo tranquilo por la avenida Federico Lacroze, que engalanada con frondosos jacarandás, tilos y ficus ofrece desde los últimos dos años nueva oferta gastronómica que invita a tomar no sólo un café, sino también un descanso.
Cruzan Lacroze apacibles calles como Tres de Febrero, 11 de Septiembre, Arribeños y Villanueva, entre otras. Es una zona residencial, de calles tranquilas y silenciosas, alternan con casas elegantes de uno o dos pisos y algunas torres de edificios que se desarrollaron en los últimos años. El barrio alberga, además, las sedes de varias embajadas extranjeras como las de Alemania, Australia y Croacia, al igual que un gran número de centros educativos, incluyendo jardín de infantes, colegios, universidades y escuelas de música, que imprimen un gran dinamismo al barrio con la afluencia de jóvenes estudiantes y padres.
"A pesar de ser un barrio donde vive mucha gente, esta zona no contaba con buena oferta gastronómica. Para ir a comer o tomar el té a un lugar lindo había que irse hasta Las Cañitas; no había muchas opciones cerca como para ir caminando", dice Julieta Comissoli, vecina del barrio y dueña de Central Cook, coqueta y cálida casa de té en Federico Lacroze y Tres de Febrero.
El local, de 110 metros cuadrados, ocupa una luminosa esquina donde tiempo atrás estaba la tradicional confitería Le Bonheure, punto de referencia del barrio.
Frente a Central Cook está la reconocida cadena Starbucks, que también optó por el barrio de Belgrano e inauguró allí su tercer establecimiento, con una superficie de 240 m2, dispuesto en una vieja casona reciclada de la cual conservaron la estructura y la fachada.
Miguel Hirsch, dueño del flamante bar de jugos Saludable, un pequeño local de 35 m2, en Olleros al 2200, realizó un minucioso estudio de mercado para la elección del barrio donde establecer su negocio. "Después de analizar el área por seis meses me di cuenta de que Las Cañitas estaba deteriorada, además de que los alquileres eran muy altos. Me interesé por esta zona porque se está convirtiendo en un polo gastronómico interesante con una oferta de lugares buena y variada."
Para analizar
Manuel Mel, de la firma Raúl Mel, explica que hay una diferencia escasa con los precios de los alquileres en áreas cercanas como Las Cañitas, porque los locales comerciales no abundan en esta zona. "Los espacios disponibles aquí tienen una gran demanda. Los precios promedio para la venta de locales rondan, el más caro, entre los US$ 4000 y 5000 el m2, mientras que para el alquiler de locales, los precios oscilan entre los $ 50 y 180 el m2, según la ubicación y la antigüedad del local. "Uno de 400 metros cuadrados en Federico Lacroze y Villanueva se alquila hoy en 20.000 pesos por mes, mientras que uno de 150 m2 más sótano y oficinas en la parte superior, en la esquina de Luis María Campos y Teodoro García, ronda los 22.000 pesos", explica. Destaca: "Mucha de la gente que desarrolla propuestas comerciales en el área vive en el barrio y apuesta al largo plazo".
Tal es el caso de Valeria Russo, dueña del nuevo local Amalfi, que se inauguró en septiembre último. Está en Federico Lacroze casi esquina Cabildo; también el de Magali Malatialian, dueña de Ianes, colorida casa de té sobre Lacroze al 2200, que se estableció en el barrio hace más de dos años. "Estamos muy contentos de que la zona adquiera otro protagonismo. La gente lo identificó y lo considera una opción atractiva a la hora de pasar un buen momento o de tomarse un descanso en el día", dice Magali.
La reciente demanda de locales comerciales en la zona, sumada a la oferta limitada, lleva a pensar nuevas alternativas para el desarrollo comercial del barrio.
Menos opciones
"Aquí casi no hay espacios disponibles, pero sí muchas consultas por parte de los propietarios de las casas que están en alquiler para ver la posibilidad de ser utilizadas como locales comerciales", explica Pablo Vivot, director de locales comerciales de L. J. Ramos. El concepto de reciclar y convertir una casa para el uso comercial se convierte así en una posibilidad a futuro, aunque destaca que no quedan muchas alternativas de casas de planta baja y un piso, más fáciles de convertir a un uso comercial. En relación con las casas de 3 o 4 pisos explica que presentan mayores dificultades ya que, en general, se alquilan a un solo locatario. En cuanto a los valores para el alquiler estiman que el m2 para locales comerciales de primer y segundo piso ronda los 20 dólares el m2, mientras los de planta baja rondan lo 35 dólares el m2.
Otro emprendimiento que eligió establecerse en la zona y que apuesta al desarrollo del barrio es el nuevo local de Tikal Chocolates, que inauguró su cuarto establecimiento en Federico Lacroze al 2300 en diciembre de 2009 (además de inaugurar un quinto el martes último en las Galerías Pacífico).
"En un principio buscábamos un lugar cerca de la Imprenta, y de hecho habíamos visto algunos locales, pero un día de casualidad pasamos por esta esquina y nos encantó; vimos que era una zona que se estaba desarrollando rápidamente así que cambiamos de idea y decidimos instalarnos aquí", asegura Luis Fridman, uno de los tres dueños de Tikal, la bombonería gourmet.
Algunos clásicos del barrio, como Maru Botana, en 11 de Septiembre 982, y Santos Sabores, pequeño y delicado café con un ambiente sereno que invita a la relajación, en Tres de Febrero y Aguilar, mantienen una fiel clientela que los visita además de sumar nuevo adeptos gracias al reciente crecimiento del barrio en materia de propuestas gastronómicas.
Tímidamente, nuevos emprendimientos ocupan de a poco los locales comerciales que aún quedan en la zona, como el caso de Marcela Poma que, junto con su hermana, inauguró hace tres meses un local de indumentaria en Federico Lacroze 2100 llamado Sálvame!, que combina en su interior ropa de autor de jóvenes diseñadores además de un espacio de arte para exponer cuadros de jóvenes artistas.
De esta manera el barrio se diversifica y ofrece una nueva alternativa en el escenario urbano de la ciudad para aquel que busque tomarse una pausa y, de paso, un rico café.




