
Circolo Massimo funciona en un inmueble cuyo proyecto es del arquitecto Alejandro Christophersen y data de principios del siglo XX
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En la calle Libertad 1264, en un inmueble cuya construcción fuera encargada hacia 1905 por Isabel E. de Ocampo y que poco después de terminada fue adquirida por el matrimonio integrado por Francisco Leloir y Adela Unzué, funciona Circolo Massimo, un restaurante típico italiano, que está en un edificio histórico francés.
Cuenta con una superficie de 350 m2 con una ambientación clásica italiana con vista a un jardín en el que se encuentra uno de los plátanos más antiguos de Buenos Aires, de 150 años. El restaurante tiene 50 años, aproximadamente, y 5 la concesión actual.
La capacidad es para 60 comensales en el interior y 12 en el sector externo. El target de público es de clase media alta, personas mayores, vecinos de la Recoleta, colectividades afines a Italia y comunidad europea.
"Se trata de cocina italiana de autor. El plato típico es el carpaccio di manzo. Los más pedidos son risotto de mar, risotto de hongos, agnolotti en burro, salvia y queso reggiano", comentó Santiago Sebastiano, gerente comercial de Porte Maillot, firma concesionaria.
Los responsables de la cocina son el chef Damián Dodi y el subchef Mauro Sala. "El año 2014 fue un momento propicio para los cambios para poder preparar 2015 y ofrecer a nuestros clientes nuevas opciones, con carta renovada y mejoras decorativas y estructurales, ya que buscamos sorprender cada temporada", agregó Sebastiano.
El edificio donde funciona el restaurante resume como pocos las características de la arquitectura privada de Buenos Aires a principios del siglo XX. Es el resultado de la transculturación y aclimatación a las condiciones urbanas de la ciudad de Buenos Aires del modelo francés del Hôtel Particulier, que tuvo tanta aceptación por más de tres décadas.
"El autor del proyecto fue el arquitecto Alejandro Christophersen (1866-1946), de origen noruego y nacido en Cádiz, formado en la Academie des Beaux Arts de Amberes y en el Atelier de Jean Louis Pascal de la École des Beaux Arts de Paris. Christophersen, quien también se destacó como pintor, fue un cabal ecléctico, atento a las variaciones del gusto y la fidelidad de la clientela porteña que tenía a París como modelo cultural", amplió.
A su llegada a la Argentina a principios de la década del 90 (del siglo XIX), su obra incursionó dentro del academicismo italianizante entonces en boga. Hacia 1900 sus propuestas fueron más barroquizantes, polícromas y de cierta ascendencia flamenca. Poco después se plegó decididamente a la tendencia que recreaba la arquitectura clásica francesa de los siglos XVII y XVIII realizando una de las obras más importantes dentro de este género a nivel internacional: la residencia de la familia Anchorena, actual Palacio San Martín.
La residencia Leloir, actual sede del Circulo Italiano, es una obra paradigmática del denominado petit hotel. En este caso, el edificio no se levanta sobre la línea de vereda, sino algunos metros hacia atrás para crear un pequeño patio-jardín cerrado por una reja, rémora del patio de honor de la tradición francesa, que otorga más prestancia a la fachada y permite el pasaje de vehículos hasta la puerta de acceso. El carácter escenográfico de este espacio se halla resaltado por el treillage sobre las medianeras que sigue las líneas de la arquitectura exterior. El frente, de composición simétrica, con un pabellón central y rematado por mansarda sigue las líneas del estilo predilecto del período que recreaba la arquitectura del siglo XVIII francés con ciertos toques influidos por el art nouveau, como los relieves entre columnas o la marquesina de hierro y vidrio.
No se hicieron reformas, pero sí mucho mantenimiento y puesta a punto del lugar. Al edificio lo mantiene el Circulo Italiano.



