Una bodega en plena expansión

Se trata de La Riojana, que cultiva más de 4120 has de viñedos y exporta vino orgánico y aceite de oliva
Javier Reyes
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7 de marzo de 2011  

La Riojana es una tradicional cooperativa vitivinifrutícola que desde 1940 tiene su centro de actividad en los valles de Famatina, en el departamento de Chilecito, al oeste de la provincia de La Rioja.

Entre sus principales características, la empresa está regida por los principios del cooperativismo y el gerenciamiento competitivo, con aportes de capitales argentinos.

Además, cuenta con una masa societaria de más de 450 productores (conforman el 80% de los pequeños y medianos productores de La Rioja), con lo que se obtiene una producción superior a los 45.000.000 de kilos de uva en 4120 hectáreas cultivadas y se elaboran 34.000.000 de litros anuales, casi el 50% del volumen total de la provincia.

Mario González, presidente de la cooperativa, explicó: "Nuestra fuerza está puesta en el respaldo de nuestros productores asociados, empleados y en el sistema solidario que se aplica en nuestra cooperativa, por el cual los socios somos todos iguales y tenemos la misma meta: vivir cada día mejor de nuestra producción y de nuestro trabajo".

En 1998 La Riojana inició un proceso de mejoramiento continuo de la calidad, certificando las normas ISO 9001/2000 y trabajando conforme a parámetros internacionales de eficiencia, como producción orgánica, FLOI, JAS, Haccp y BCR. A partir de entonces fue sumando nuevos hitos a su historia, ya que desde 1999 certifica uvas orgánicas con aproximadamente 400 hectáreas cultivadas, con las cuales elabora productos de esa categoría.

Por otra parte, desde 2003 elabora vinos en la zona de El Peral, Tupungato, provincia de Mendoza, en una bodega con una capacidad vinaria de 5.000.000 de litros, con lo cual amplió y diversificó su producción y sus blends; y en 2006 se convirtió en la primera bodega argentina en certificar las normas FLO de comercio justo. Finalmente, el año último, inauguró un colegio agrotécnico construido con fondos de las primas de las ventas de vinos certificados Fairtrade.

La cooperativa produce vinos espumantes, varietales, orgánicos, aceite de oliva y jugo de uva torrontés ciento por ciento orgánico, que exporta a los principales mercados internacionales y comercializa en la Argentina mediante una amplia red de distribución.

"Su actividad impacta notablemente en la economía regional, constituyéndose en una fuente de trabajo permanente para más de 320 empleados y, en tiempo de cosecha, genera empleo temporario para más de 1300 personas", agregó González. A esto se suma el personal que trabaja en las fincas y en los servicios derivados de la propia actividad. Por lo tanto, se involucra con su actividad a 2000 familias aproximadamente.

Más apuestas

Durante el lanzamiento de la vendimia 2011, la empresa informó sobre las inversiones realizadas el año último, con la incorporación de tecnología innovadora con objeto de perfeccionar la calidad del vino, mejorar la coloración de las variedades tintas y optimizar los tiempos de producción.

González explicó: "Fue un esfuerzo grande, por el cual se invirtió un millón de euros en la maquinaria instalada en la finca Ciudadela Tilimuqui, que seguramente nos será muy útil para poder conquistar nuevos mercados".

Gracias a esta inversión, la cooperativa adquirió dos lagares nuevos, moledoras, despalilladoras, bombas, maceradores, termoflash, prensas neumáticas y filtros de vacío para mejorar la extracción de color, característica muy demandada por el mercado de vinos tintos.

"Sus viñedos están favorecidos por la orientación Sur-Norte de los cordones montañosos, lo cual evita que los primeros y los últimos rayos solares incidan directamente sobre las vides, y permite lograr variedades blancas y tintas de intenso aroma frutado y gran complejidad, consideradas las más sanas del mundo", detalló el titular cooperativista.

Los viñedos se ubican entre 1000 y 1700 metros sobre el nivel del mar. "La región se destaca por las características organolépticas únicas de sus vinos, como consecuencia de su origen por segregación genética y la posibilidad de desarrollo de todo su potencial, merced a las condiciones óptimas que los valles ofrecen para el cultivo de la vid: suelos aluvionales con textura franca a franca-arenosa; baja humedad ambiente (sólo 130 mm de precipitaciones anuales), alta luminosidad y una amplitud térmica promedio, en época estival", añadió González.

También es una propuesta turística donde se combina un recorrido por las fincas orgánicas que incluye un paseo por el camino de la producción. Las visitas guiadas duran 40 minutos aproximadamente y se realizan de lunes a sábado en forma gratuita.

En los alrededores de La Riojana se encuentran puntos turísticos de interés como el Molino de San Francisco y el Museo de Chilecito, a 150 metros; la estación I Cable Carril, a tres kilómetros; la estación II Cable Carril, a ocho; el Jardín Botánico del Cactus, a uno; el Museo Gonzaleano, a 600 m; el Cristo del Cerro, a 900 m, y el centro de la ciudad, a 700 m.

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