
Se realizarán trabajos de ampliación por 7 millones de dólares; el complejo sumará 42 suites y un total de 7000 m2
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Desde su reapertura en 1993, el hotel realizó varias reformas y ampliaciones, como por ejemplo en 2002, cuando se renovó todo el sector de spa, con sus ocho gabinetes vidriados con vista al lago y la construcción de una piscina climatizada al aire libre, de 420 metros cuadrados.
Pero en este caso no se trata de una obra más de remodelación, sino de la más importante y ambiciosa que se realizará en el Llao Llao Hotel & Resort desde que abrió nuevamente sus puertas al público, hace ya casi 12 años.
Con una inversión estimada de 7 millones de dólares, los trabajos contemplan sumar 42 nuevas suites al complejo, que significa aumentar su capacidad en un 25 por ciento. Además, la obra prevé la ampliación de las áreas de cocina y depósito, la construcción de un local de lavandería y otros servicios. En total, 7000 metros cuadrados que estarán terminados en diciembre de 2006.
Junto con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, en 1934, las autoridades nacionales decidieron construir un hotel internacional con el fin de desarrollar el potencial turístico de la región. Alejandro Bustillo, arquitecto y pintor, presentó un anteproyecto que fue seleccionado, y construyó el hotel con estilo canadiense, con troncos de ciprés y techo de tejuelas de alerce. Se inauguró el 9 de enero de 1938, pero un año y medio después fue destruido totalmente por un incendio. En 1940, ahora con estructura de hormigón armado, el nuevo edificio funcionó hasta 1978.
Con el mismo encanto
En julio de 1993, luego de permanecer cerrado por 15 años, el hotel fue vendido mediante una licitación pública. En 1997, la propiedad fue adquirida por sus actuales dueños: el grupo IRSA y Sutton. Hoy conserva el mismo encanto de aquellas épocas, y cuenta con 147 habitaciones, 11 en suite con vista a los lagos y al cerro López, y una suite presidencial de 162 metros cuadrados, con una gran chimenea y amplia terraza de 108 metros frente al Nahuel Huapi.
Por eso una de las premisas es conservar el espíritu arquitectónico imaginado por Bustillo.
En este sentido se realizaron dos estudios de impacto ambiental y se obtuvieron las autorizaciones correspondientes por parte de la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio histórico, arquitectónico y urbano de San Carlos de Bariloche.



