
Cristina L. de BugattiPara LA NACION
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Por un ventanal de mi casa veo los fondos de la manzana y, coronando un viejo tapial, se destaca en el aire brumoso de estos días el manchón rojo purpúreo de una gran santa rita en flor. Por muchos años, los tonos purpúreos y liláceos fueron predominantes en las flores de esas plantas en nuestros jardines, pero en estas últimas temporadas se está produciendo la colorida invasión de pequeñas plantas de esta especie, que da tema para hablar de ellas.
Su nombre botánico es Bougainvillea, puesto en homenaje a Louis de Bougainville, un marino francés que hacia 1776 dio la vuelta al mundo e integró a la tripulación al botánico Philibert de Commerson. Y aquí aparece la nota pícara, ya que Commerson llevaba un ayudante de cámara que resultó ser, disfrazada de hombre, Jeanne Baré, que fue así la primera mujer que dio la vuelta al mundo.
En todas sus variedades es un arbusto apoyante originario de Brasil, de gran desarrollo, dócil a la poda y con largos vástagos flexibles, que se pueden guiar de varias maneras para cubrir arcos o formar cercos. Si son glabros, es decir, sin pelos ni espinas, deben ser fijados artificialmente a soportes. En otras variedades suelen presentar pelos y espinas, algunas fuertes y ganchudas, que les ayudan a trepar encima del follaje de otras plantas. Su cultivo es fácil: basta plantarlas en lugar con sol. En canteros con riego corre el riesgo de que deteriore el cuello de la raíz y la planta caiga.
Las flores forman grupos de tres, cada una en el extremo de un tubito largo, con los estambres en su interior, y recorrido por fuera por cinco crestas que se abren formando una estrellita blanca (el limbo de la flor) unida en su base a una bráctea coloreada que tiene la estructura de una hoja.
Tal vez sea más clara la descripción del poeta León Benarós que dice: ...con ternura femenil/ guarda de la brisa inquieta/ como en un cofre violeta/ tres estrellas de marfil. Las tres brácteas, unidas en sus bases, forman la flor y, a su vez, se unen en cimas en los extremos o en las axilas de los brotes. Son flores completas que incluso forman semillas, que no se emplean para su reproducción.
Las especies que llamaríamos básicas son variantes de tres géneros, aunque con la salvedad de que diferentes especialistas no se ponen de acuerdo en esta clasificación, que figura en la Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería, versión original de los ingenieros agrónomos Lorenzo Parodi y Milan Dimitri. Serían: Boungaivillea spectabilias: espinosa, apoyante, de floración temprana; Boungaivillea glabra, similar a la anterior, pero sin espinas, y Boungaivillea buttiana, híbrido con hojas y brácteas más grandes. En todas, las floraciones recorren tonos de carmín, amarillos, anaranjados y blancos. Tendríamos que culparnos jardineros, viveristas y consumidores por no haber difundido antes la fascinante policromía que exhiben ahora. Pero en cambio es ahora cuando se populariza una fundamental cualidad de esta especie: prende de gajo. Y para las amantes del gajito, éstos se plantan a principios de la primavera y se obtienen en brotes terminales, nuevos, de la planta.
Fundamental: una vez que han prendido bien regarlos poco, casi nada, y ubicarlos al sol para verlos florecer ese mismo verano. Las plantas cultivadas en macetas, en balcones, también requieren poco riego.






