Más livianos, eficientes y sustentables, estos sistemas reducen el impacto ambiental y redefinen la experiencia de habitar los espacios
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Durante años, el ladrillo y el hormigón fueron los pilares de la construcción tradicional. Sin embargo, el panorama global está cambiando: la búsqueda de eficiencia energética, la reducción de la huella de carbono y el uso de materiales renovables están impulsando una nueva forma de construir. En ese contexto, materiales como el bambú o la madera aparecen como una alternativa sustentable y versátil, capaz de transformar tanto la estética como el funcionamiento de las obras.
Este cambio no solo responde a tendencias internacionales, sino también a la necesidad local de repensar los modos de producción, los costos y la relación entre arquitectura y entorno.
Construcción sustentable en la Argentina
En la Argentina, la construcción siempre estuvo marcada por el protagonismo del ladrillo y el hormigón, materiales asociados a la seguridad y la durabilidad. Pero las nuevas demandas ambientales y la necesidad de optimizar recursos están impulsando un cambio de paradigma. Cada vez más proyectos locales comienzan a explorar alternativas sustentables.
“Hoy la construcción sigue siendo muy artesanal. El sistema Mass Timber, que incluye tecnologías como la madera contralaminada (CLT) o la laminada encolada (Glulam), propone todo lo contrario: un proceso industrializado, más preciso y profesional”, explica Santiago Peña Fiorda, cofundador y director creativo de Experiencia Dogma, el primer estudio de arquitectura y urbanismo media-driven del país.

En la Argentina el avance hacia este modelo de construcción parece ser más lento que en el resto del mundo: aún faltan normas que acompañen el cambio, inversión e impulso cultural para abandonar la lógica artesanal que domina al sector. El principal obstáculo para los argentinos es la falta de normativa. “En Uruguay y Chile ya se usa este sistema, pero acá todavía no está regulado. Los códigos siguen pensados para otra época”, explica el arquitecto.
El interés de los desarrolladores por este tipo de construcción comienza a crecer. Según explica Peña Fiorda: “La innovación se convirtió en un valor competitivo dentro del mercado, y los primeros en incorporar estas tecnologías serán los proyectos de alta gama”. Con el tiempo, se espera que el modelo se expanda hacia viviendas familiares y desarrollos de menor escala.
Para el arquitecto, “el cambio es inevitable”. Considera que la Argentina cuenta con el potencial, los recursos y el conocimiento necesarios para sumarse a esta transformación, aunque todavía falta decisión y una mayor profesionalización del sector. Desde su mirada, la arquitectura sustentable ya “no es una tendencia pasajera”, sino el camino hacia el futuro de la construcción.
Este tipo de construcción ofrece múltiples beneficios:
- Reducción del impacto ambiental: La madera es un recurso renovable que actúa como sumidero de carbono. Su uso reduce drásticamente la huella ambiental frente al hormigón o el acero. “Es uno de los métodos constructivos más eficientes desde el punto de vista del carbono. En Europa y Estados Unidos se impone como alternativa real para alcanzar la neutralidad climática”, explica Santiago Peña Fiorda.
- Agilización del tiempo de obra: El sistema industrializado permite fabricar las piezas en taller y ensamblarlas en obra. Esto acorta los tiempos de construcción hasta un 20% o 30% respecto de una obra tradicional.
- Mayor precisión y menor desperdicio: Cada componente se corta digitalmente y se monta con exactitud milimétrica. Esto elimina errores y reduce los desechos generados en obra, un punto clave en términos de sustentabilidad y eficiencia de recursos.
- Confort y bienestar para quienes habitan: La madera tiene cualidades térmicas y acústicas que mejoran la experiencia de habitar. “Los espacios construidos en madera son más cálidos, reducen el estrés y mejoran la concentración. Vivir rodeado de materiales naturales tiene un efecto positivo comprobado”, destaca Peña Fiorda.
- Menor mantenimiento y alta durabilidad: Lejos del mito de que la madera “no dura”, los sistemas laminados industriales son resistentes a la humedad, al fuego y al paso del tiempo. “Hay edificios de más de 10 pisos en Suecia o Noruega que demuestran su durabilidad en climas extremos”, afirma el arquitecto.
Construcciones del mundo que adoptaron la madera
1) Centro Cultural Sara, Suecia

El Sara Cultural Centre se destaca por ser uno de los rascacielos de madera más altos construidos en el mundo. La propuesta contiene un complejo de torres con estructura de madera que alberga organizaciones artísticas y literarias una al lado de la otra.
La torre del hotel fue levantada con módulos prefabricados de madera contralaminada (CLT), dispuestos entre dos núcleos de ascensores que conforman su estructura principal.
2) Mindfulness City en Gelephu, Bután

La propuesta del proyecto urbanístico de 1000 kilómetros cuadrados que lleva adelante el reconocido arquitecto danés Bjarke Ingels busca integrar dimensiones vinculadas al bienestar emocional, la salud, la educación, la calidad de vida y la gestión del tiempo. También pone el foco en la resiliencia ambiental, la diversidad cultural y el fortalecimiento de las comunidades locales.
Las construcciones estarán realizadas con materiales autóctonos como madera, piedra y bambú y su diseño tomará como referencia la arquitectura vernácula de Bután. Además, se levantarán sobre vías pavimentadas con superficies permeables que favorecen el drenaje natural.
3) Gimnasio de la Escuela Verde, en Bali
En Bali, un gimnasio escolar se convirtió en un ejemplo de arquitectura sustentable. Diseñado por el estudio Ibuku, fue construido completamente con bambú y cuenta con un techo ondulado que se sostiene por sí mismo. Su estructura, formada por arcos de gran altura y una red tensada, se inspiró en la forma de una caja torácica.
4) Ciudad de madera, Estocolmo

En Sickla, al sur de Estocolmo, avanza la construcción de una ciudad de madera que ocupará 250.000 metros cuadrados. Impulsado por el desarrollador Atrium Ljungberg, el proyecto busca crear una comunidad modelo en sostenibilidad y bienestar. Todas las edificaciones se levantarán con materiales locales, principalmente madera, y contarán con sistemas de energía propia y compartida, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
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