
El gasto energético de una vivienda depende tanto de la potencia de los aparatos como del tiempo en el que funcionan. Conocer cuánta energía consume cada uno es clave para organizar su uso y planificar posibles cambios que ayuden a reducir costos
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La factura de electricidad suele traer sorpresas desagradables cuando llega, sobre todo luego de temporadas de uso intensivo de ciertos electrodomésticos que tienen a consumir mucho más que otros.
Aunque la potencia de un artefacto influye, los expertos advierten que el verdadero costo depende de una combinación clave: cuánto tiempo funciona, con qué frecuencia se enciende y qué tan eficiente es. Como repasa un especialista energético, equipos como la heladera, el termotanque eléctrico, la plancha o el aire acondicionado son los principales responsables de disparar el consumo, mientras que otros dispositivos cotidianos tienen un efecto casi imperceptible.
A este grupo de alto consumo se le suma el “gasto silencioso” de los aparatos que jamás se desenchufan: la heladera, el freezer, el microondas o el televisor. Pocas personas conocen con precisión cuánto aporta cada uno a la boleta mensual. El problema es que pocas personas saben en verdad cuánto consume cada uno y cómo eso impacta en la factura de electricidad.

Un estudio hecho en España llamado Proyecto SPAHOUSEC acerca una idea clara: la heladera es la que más energía consume, ya que funciona las 24 horas y representa casi un 29% del total de electricidad usada en un hogar promedio. Esto explica por qué elegir una heladera eficiente y ajustar bien su temperatura es tan importante para ahorrar.
“Después de la heladera, está el televisor, que representa más del 11% del consumo, y el lavarropas, que también ronda ese porcentaje”, detalla Juan Sorengo, electricista. Apagar la tele cuando no se mira y usar el lavarropas con programas ecológicos o bien llenos de ropa pueden ayudar a reducir el gasto. Evitar dejar los aparatos en modo “stand-by” (cuando están apagados pero siguen consumiendo energía) también es clave, porque eso puede sumar un 9% del consumo.
Otros aparatos que requieren mucha energía son el horno, la cocina eléctrica, el aire acondicionado y la secadora de ropa. Aunque no todos los hogares tienen secadora o lavavajillas, cuando se usan consumen bastante electricidad, por lo que es bueno usarlos con cuidado y solo cuando sea necesario.

Por otro lado, hay aparatos que consumen menos porque se usan poco tiempo o no necesitan mucha potencia. Por ejemplo, la aspiradora, la plancha, la tostadora o la cafetera son más económicas en su uso. Pero ojo: el secador de pelo o la planchita, por tener mucha potencia, pueden hacer que la factura suba si se usan todos los días.
Para entender cuánto gasta cada aparato, hay que fijarse en la potencia que tienen, medida en vatios (W), y en el tiempo que se usan. Por ejemplo, una heladera puede tener entre 350 y 1000 vatios, y está encendida todo el día; mientras que un televisor consume entre 150 y 400 vatios, pero solo se usa algunas horas. Con esta información, es más fácil ver qué equipos consumen más y en cuáles se puede ahorrar.

La buena noticia es que no es necesario hacer un cambio total o inmediato. Pequeños hábitos pueden hacer la diferencia:
- Apagar los aparatos cuando no se usan
- Ajustar la temperatura de la heladera
- Elegir programas cortos o eco en el lavarropas
- Optar por electrodomésticos con buena calificación energética
En definitiva, conocer cuánto consumen nuestros electrodomésticos y cómo usarlos mejor es el primer paso para un hogar más eficiente y económico.
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