
Los inversores van de reunión en reunión. Celular en mano y tablet a la vista. Y números para discutir, porque están en un momento clave. Mientras en el ámbito político, que subió fuertemente el tono de una batalla intensa que seguirá por meses y que abre cientos de interrogantes, ellos, los inversores, son los encargados de poner en marcha ideas y proyectos que al menos se revelan en imágenes apenas esbozadas. "El futuro es hoy y no hay tiempo que perder", aseguran. Y con la certeza de las complicaciones de 2015, no se dejan amilanar por ninguna noticia negativa y más aún son optimistas. "Hay mucho por hacer y no se puede perder tiempo conjeturando qué pasará."
Un arquitecto devenido desarrollador explicaba en una charla informal el intenso aprendizaje de estos años que inspiró creativas acciones y derivó de un estilo de trabajo de sus inicios a otros cada vez más sofisticados, y lo mejor de todo, con muy buenos resultados. Los inversores de hoy tal vez no lo eran en el comienzo de sus carreras. Han participado de otros negocios en épocas anteriores, pero los ciclos económicos –los expansivos y los restrictivos– los han llevado a tomar decisiones novedosas y a participar de proyectos asociándose en negocios puntuales. En cada caso, el expertise acumulado en estos años ha sido determinante para saber que este mercado con todas las limitaciones que le impone la coyuntura tiene segmentos que están desatendidos, y que con alguna vuelta de tuerca analizada debidamente se puede salir a ofrecer a la demanda opciones a la medida de esa variable.
En sintonía con noticias alentadoras, el presidente del Banco Santander Río, Enrique Cristofani, mencionó en su agasajo anual a la prensa algunos conceptos relacionados con el crecimiento de "la entidad que invertirá 11.037 millones de pesos hasta 2016". Y destacó además que "la Argentina está ante la mejor oportunidad de crecimiento y desarrollo de su historia".
Con esta mirada proyectada en el corto/mediano plazo parece quedar atrás de a poco el extenso ciclo negativo para ir pensando en lo que viene, considerando el potencial del país y las ganas de seguir generando acciones creativas. Desafíos a la medida del momento, donde asoman oportunidades. Lo sabio consiste en saber identificarlas.




