
En Diego Gaynor se inauguró La Materina con una construcción nueva, pero con estilo clásico rural; la apertura demandó aproximadamente 2.500.000 pesos
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Con una construcción totalmente nueva, pero apoyada en el clásico estilo de las casas de campo con galerías amplias, columnas de hierro, aberturas antiguas recicladas, techos altos y pisos alisados con guardas de calcáreos, cuyo proyecto demandó un año de obra con un costo aproximado de 2.500.000 pesos, se inauguró La Materina, un nuevo restaurante cerca de Capilla del Señor, en el partido de Exaltación de la Cruz.
A los comensales se los recibe con una degustación de salame, quesos y pan de campo, como invitación de la casa. Se recomienda para arrancar con las típicas empanadas de carne o provoleta a las brasas. Una de las ofertas gastronómicas es el asado a la leña y dentro de lo que es parrilla toda la variedad de cortes de primera calidad como achuras, chorizos y morcillas caseras, mollejas, asado, vacío, bife de chorizo, cortes de cerdo y pollo. También asan a pedido, corderos y lechones a la estaca. Otra opción son las pastas caseras, ravioles y tallarines o el plato del día, que siempre es uno de cocina tradicional, guiso de lenteja o mondongo, pollo al disco, bifes a la criolla, locro y carbonada, entre otros menús a la carta. Se calculan por persona aproximadamente entre 250 y 300 pesos con entrada, plato principal, postre y bebida. Se gasta en función de lo que se consume.
Maximiliano Meysann, eximio asador y encargado de toda la parte gastronómica, afirmó: “La materia prima utilizada es de producción local. Podemos obtenerla al estar ubicado en un pueblo genuinamente rural. Contamos todos los días con verduras y huevos frescos, leche de tambo, lechones y pollos criados a campo y quesos de elaboración artesanal, entre otros ingredientes”.
El restaurante cuenta con accesos y sanitarios para personas con capacidades diferentes. “Antes el lugar era una casa de familia de gente que tuvo que abandonar el lugar cuando dejó de funcionar el tren. De aquella época se conservan los arboles frutales del patio. Luego fue quinta de fin de semana, hasta el momento que adquirimos el predio con la idea de este proyecto”, comentó Inés Stubig, propietaria de La Materina, “nombre de un paraje mendocino donde reside mi madre, y como siempre era un refugio volver a la casa materna, quisimos traernos de una porción de ese lugar a través del nombre, que nos encantaba”, agregó.
La capacidad del restaurante es para recibir 85 personas dentro del salón y 50 lugares más contando los livings que hay en las galerías, que son utilizadas si el buen tiempo lo permite. Las actividades que pueden realizarse en el pueblo son paseos a caballo, visitas al tambo y al pueblo. El cual invita a caminar y recorrer sus calles. En el lugar hay un local de ventas de artesanías, antigüedades y regionales.
“Cuando conocimos Diego Gaynor, tres años atrás, no pudimos evitar enamorarnos de este lugar. La tranquilidad, la calidez de sus habitantes, su estilo de vida. La gente que vive cría gallinas, cultiva sus huertas, aún ordeñan sus vacas para tener leche fresca todos los días. Cuando nos mudamos aquí, los vecinos nos golpeaban la puerta con canastos de huevos, verduras o chorizos caseros que nos traían a modo de bienvenida. Ir al almacén del pueblo requiere mínimo una hora, ya que siempre hay motivo de conversación y nunca falta alguien que invite un mate o los lugareños un traguito de algún aperitivo antes de volver a casa. Todo esto es lo que quisiéramos que encuentre la gente que llegue a La Materina”, amplió Stubig.
Diego Gaynor está aproximadamente a 110 kilómetros de Capital. Tiene dos accesos, uno asfaltado que se encuentra en el kilómetro 91 de la ruta 8, desde allí son seis kilómetros más hasta llegar al pueblo. “El otro es un camino de tierra que nos une a nuestra ciudad cabecera, Capilla del Señor. Siempre que el clima lo permita y el camino este transitable, recomendamos este recorrido para los amantes de la aventura, ya que tiene paisajes muy pintorescos”, afirmó Stubig.
Al respecto a los precios, un plato de ravioles con estofado cuesta 130 pesos, una porción de asado, vacío o bife de chorizo 150 pesos, postres, 50, y empanadas criollas 20 pesos cada una. Para consultas o reservas al e-mail:





