
El ex jugador de Lanús y actual técnico de la sexta división, Gabriel Schurrer, prefirió el country Abril para instalarse con su familia. Recuerdos y anécdotas de un recio defensor, de regreso en la Argentina
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Uno de los ídolos de la hinchada de Lanús de todos los tiempos es Gabriel Francisco Schurrer, que pese a que dejó el equipo hace 11 años para continuar su carrera en España y en Grecia, vivió como propio el campeonato logrado por los granates, aunque ha vuelto a estar ligado al club del Sur porque es técnico de la sexta división, después que terminó su contrato como futbolista con el Málaga, en junio último.
Al regresar de la Península Ibérica, decidió vivir en un country. "Mi esposa -Mara Lambruschini- había visitado a gente amiga que vive en Abril, en Hudson, que le recomendó el lugar, y cuando fui a verlo me encantó. Así que optamos por alquilar una vivienda por un año, después decidiríamos qué hacer, pero era probable que adquiriera esa misma u otra para quedarnos, ya que nos causaba placer la tranquilidad, la seguridad y el atractivo del paisaje que ofrece el barrio", explica Chucho.
¿Por qué este apodo? Según el ex zaguero, de 36 años, "se debe a que cuando de pibe jugaba en infantiles para Atlético, de Rafaela, porque soy nacido en esa ciudad santafecina, un compañerito empezó a llamarme así por el personaje de la televisión que decía Chucho Manucho, porque no podía pronunciar bien mi apellido; después todos me llamaban así y quedó de por vida".
Después de que emigró en 1996 a Racing, de Santander, y pasó por La Coruña, campeón de Liga y de la Supercopa en 2000, para seguir en Las Palmas; en Real Sociedad, con el que participó por primera vez en una Champions League; en Olimpyakos, de Grecia, campeón dos años consecutivos de la Liga y de la Copa, y participar otra vez en la Champions League, cerró su trayectoria en el Málaga. Además, Schurrer estuvo presente en la coronación de su querido Lanús. "Por lo que creció desde que me fui y por lo organizado que está, merecía el campeonato, que tantas veces buscó y que siempre soñó", expresa.
Hoy, por el club, se habla de que en un tiempo no muy lejano puede ser el entrenador del primer equipo, junto a Luis Zubeldía, el actual ayudante de Ramón Cabrero, cuando éste decida retirarse, por eso le ofrecieron la conducción de la sexta para que se capacite. Aunque el ex defensor confiesa: "Estoy tomando conocimiento y me gustaría dirigir la primera, pero como decía otro técnico, Mostaza Merlo, hay que ir paso a paso. Sé que la dirigencia pretende continuar con el proyecto que inició con Cabrero, que es un excelente profesional y mejor persona, para que los chicos que lleguen a primera sean conducidos por entrenadores que ya los conozcan desde abajo, pero necesito sumar experiencia".
Habla de los chicos, pero también de sus hijas: Selen, de 9 años, y Candela, de 6. "Son tan maravillosas como traviesas, y por ellas elegimos Abril, porque aquí pueden jugar libremente, sin peligro; van al colegio sin salir del barrio, lo que nos da mayor tranquilidad y seguridad", comenta el rafaelino con corazón granate. Agrega: "Me sorprendí cuando me enteré de que varios técnicos y jugadores viven en este country, con el Turquito Mohamed me crucé algunas veces y con el Chipi Barijho, también, pero ahora comprendo por qué lo hacen, tienen rápido acceso a la Capital y al Gran Buenos Aires por la autopista, lo que facilita ir a los entrenamientos; esto lo comprobé al trabajar en Lanús".
En España no se consigue
Como emulando a su ex colega, el Ratón Ayala, que allá por los años 80 filmó una publicidad que tenía como slogan En Europa no se consigue, Schurrer comenta: “En Grecia no vi, en los dos años que estuve, y estoy seguro de que en España no se consigue un barrio cerrado como Abril; allí viví mucho tiempo y recorrí varias regiones y, salvo Madrid, que cuenta con algunas urbanizaciones, pero abiertas, no hay lugares como éste. Quizá tenga que ver que allá no hay tanta inseguridad como aquí”.
Y respecto del fútbol Chucho cuenta que “también es distinto el aspecto de las divisiones inferiores. En los países europeos los jóvenes futbolistas no tienen competencias como en la Argentina, por eso llegan a primera pasados los 21 años, porque les falta maduración. En cambio, aquí, con los torneos que se organizan y con tantas temporadas encima, pueden integrar el primer equipo cuando aún son adolescentes, con la capacidad y astucia de los profesionales. Así es como emigran rápido”.




