Vida de reyes: una recorrida por los castillos más bellos del mundo

Recorrer castillos, una costumbre que no pasa de moda.
Recorrer castillos, una costumbre que no pasa de moda.
Gabriela Koolen
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26 de agosto de 2020  • 16:15

En tiempos modernos de viviendas y ciudades flexibles, la arquitectura de castillos, caracterizada por su majestuosidad, resulta atrapante e hipnótica para viajeros curiosos y amantes de la historia. Por supuesto, Europa es uno de los destinos soñados para quienes disfrutan de este tipo de arquitectura. El historiador Ricardo Watson, director de la agencia de turismo Eternautas -abocada al turismo histórico-, menciona, por ejemplo el Castillo de Chambord, en la región de Loria, en Francia, cuya construcción llevó veinte años -entre 1519 y 1539- y en el que Leonardo Da Vinci estuvo involucrado. En la imponente obra se destacan ocho torres inmensas, 440 habitaciones, 365 chimeneas, y 84 escaleras. Además, uno de los destacados arquitectónicos es la hélice doble de su espectacular escalera abierta, donde la gente puede ascender y descender al mismo tiempo sin toparse con la otra persona. Watson menciona también Hampton Court, en las afueras de Londres, como una visita obligada para quienes viajen a la capital inglesa, así como el castillo de Edimburgo -una antigua fortaleza erigida sobre una roca de origen volcánico ubicada en el centro de la ciudad de Edimburgo- es una cita infaltable para quienes recorran Escocia.

"El castillo de Cesky Krumlov, por su privilegiada ubicación dominando el pueblo y el doble meandro del Moldava en ese punto del valle, es un highlight de la República Checa", apunta también el historiador. Este castillo pertenece a los monumentos históricos más importantes de Europa Central, y su historia se remonta al siglo XIII.

El castillo de Neuschwanstein -ubicado en Füssen, Baviera- fue la fuente de inspiración de Walt Disney para crear el de La Bella Durmiente
El castillo de Neuschwanstein -ubicado en Füssen, Baviera- fue la fuente de inspiración de Walt Disney para crear el de La Bella Durmiente Crédito: Jim McDonald

Modernidad y tradición pueden convivir a la perfección, y Alemania es un ejemplo de esto. Son muchos los visitantes que llegan atraídos por su arquitectura y sus diseños de vanguardia, pero también se pueden encontrar allí trazos de historias y grandes exponentes de un patrimonio arquitectónico rico en diversidad. Entre los castillos más emblemáticos de este país está, por ejemplo, Neuschwanstein -ubicado en Füssen, Baviera- conocido por ser la fuente de inspiración de Walt Disney para crear el castillo de La Bella Durmiente, uno de los mayores símbolos de Disneyland en California. Creado por Luis II de Baviera, la construcción de Neuschwanstein se llevó a cabo entre 1869 y 1886, y se caracterizó por unir la nostalgia de su estilo medieval con las últimas tecnologías desarrolladas hasta ese momento como agua corriente, calefacción, y un sistema de timbres para llamar al servicio que trabajaba en el castillo.

"En general cuando se habla de castillos, un punto fundamental es el paisaje circundante. Los castillos suelen estar ubicados sobre un cerro, con cercanía a un río y rodeados de árboles. Las vistas paisajísticas son majestuosas. En el caso del castillo Neuschwanstein, por ejemplo, el paisaje va cambiando a lo largo del año sus colores gracias al clima y la vegetación. Hay un sendero y un puente colgante desde donde se puede sacar una foto panorámica. Se trata de uno de los más conocidos y visitados de Alemania", describe Lisi Gammel -directora de Marketing y Comunicación de la Oficina Nacional de Turismo Alemana en Chile y Argentina.

Entre los más famosos. El Palacio y los jardines de Sanssouci, en Potsdam, muy cerca de Berlín, es visitado por miles de turistas al año
Entre los más famosos. El Palacio y los jardines de Sanssouci, en Potsdam, muy cerca de Berlín, es visitado por miles de turistas al año Crédito: Andre Stiebitz

El Palacio y jardines de Sanssouci, en Potsdam, muy cerca de Berlín, también está entre los más famosos. La directora de marketing y comunicación de la oficina de turismo lo menciona entre los que más turistas recibe, pero también anima a ir un poco más allá y aventurarse en el interior del país para descubrir tesoros. Así, destacan diferentes rutas turísticas diseñadas especialmente para unir puntos en común en diversas ciudades fuera de los circuitos más tradicionales. La Ruta de los cien castillos, como su nombre lo indica, incluye cien castillos y palacios, y es considerada una de las reinas entre las rutas de ciclismo que ofrece Alemania, ya que abarca cuatro circuitos interconectados con puntos de partida arbitrariamente seleccionables. Se puede visitar, por ejemplo, jardines al estilo de Versalles y edificios de la época gótica, renacentista o barroca. "La movilidad en bicicleta es muy valorada dentro del turismo alemán. Especialmente en el caso de las rutas de castillos. Además de ser un modo sustentable de trasladarse, consiste en una gran oportunidad para apreciar las increíbles vistas y paisajes que son uno de los puntos fuertes en estos recorridos", dice Gammel.

Al castillo de Heidelberg, en el estado de Baden Würtemberg, que se eleva sobre un cerro junto a la ciudad se puede acceder a pie.
Al castillo de Heidelberg, en el estado de Baden Würtemberg, que se eleva sobre un cerro junto a la ciudad se puede acceder a pie. Crédito: Francesco Carovillano

Menciona también la Ruta Romántica, que reúne diversos hitos culturales y artísticos, pasa por el castillo Hohes, en la ciudad de Füssen y va hasta Roteburgo, que conserva su caso histórico intacto. En esta ruta, Gammel subraya el castillo de Heidelberg, en el estado de Baden Würtemberg, que se eleva sobre un cerro junto a la ciudad, desde la cual se llega caminando. "Los castillos son consecuencias de sucesos que fueron dándose en Alemania, frutos de su historia. En las visitas guiadas se muestra qué hay detrás de ellos, las motivaciones que llevaron a su construcción, los hitos que hay detrás, porque la gente quiere saber más", destaca otro punto fundamental sobre los castillos.

Vivir la experiencia

¿Y quién no soñó alguna vez con habitar una de estas majestuosas obras arquitectónicas? Hoy, gracias a internet, algunos pueden cumplir este deseo. En el sitio aribnb, son muchos los castillos que ofrecen alojamiento. Desde la plataforma señalan que actualmente en Airbnb hay disponibles 4900 castillos, y en 2019 se han realizado más de 21 millones de búsquedas de castillos en la plataforma. Los viajeros eligen desde habitar un castillo en la cima de la montaña en Francia hasta un ex monasterio en Italia.

Sofisticación y confort. La belleza de un castillo del siglo XVII con todas las comodidades
Sofisticación y confort. La belleza de un castillo del siglo XVII con todas las comodidades

Por cifras que superan los mil dólares la noche, por ejemplo, los huéspedes pueden alojarse en un castillo francés del siglo XVII, al sureste de Burdeos y en la cima de una montaña. Se trata de una propiedad renovada y rodeada de viñedos que cuenta con dos torres en la entrada. También se puede disponer de un castillo inglés medieval completo en West Ashton, Inglaterra, o vivir la experiencia de alojarse en un castillo de Estados Unidos construido en 1917 y restaurado a principios de 2000. Este cuenta con varias habitaciones temáticas que invitan a vivir historias diferente: la sala de la jungla, la habitación Romeo y Julieta y la elegante sala burdeos.

El castillo San Giusto, en Italia, es un monasterio medieval ubicado a una hora al norte de Roma
El castillo San Giusto, en Italia, es un monasterio medieval ubicado a una hora al norte de Roma

El castillo San Giusto, en Italia, también forma parte de la oferta. Se trata de un monasterio medieval ubicado a una hora al norte de Roma, que ha sido restaurado para ofrecer a los viajeros la oportunidad de dormir en una torre de gruesos muros de piedra y disfrutar de una decoración típica del siglo XII. Si bien se trata de espacios reacondicionados para ofrecer experiencias más confortables y modernas, los huéspedes suelen destacar el pintoresco viaje temporal.

La provincia de Buenos Aires cuenta con sus propias construcciones emblemáticas, algunas con forma de castillo, aunque no se trata de una cualidad típica del color local. "En épocas en que la construcción en la Argentina estaba dominada por la arquitectura de catálogo, la tipología del castillo medieval no fue un modelo especialmente seguido. En general para cascos de estancia y residencias particulares el modelo dominante fue la villa italiana o el palacio francés neoborbónico. Especialmente la segunda tipología es "lo que siempre está bien": el clasicismo armónico. Reversiones de la imaginería medieval fueron menos comunes: podemos citar el Torreón de Mar del Plata, la Torre Céspedes del Club Social Jesús María en Córdoba, la villa Los Ombúes en el barrio de Belgrano, el espectacular Colegio Santa Brígida, frente a Plaza Irlanda, el Tiro Federal de la ciudad de Reconquista en Santa Fe, o el fabuloso casco neogótico de la estancia Naveira, en Luján, que por sus dimensiones, patio de armas y exquisito diseño de interiores recuerda a los castillos del valle del Loire en Francia", dice el historiador Ricardo Watson.

Sin embargo, varias construcciones viven en el imaginario popular como castillos. Entre ellos está la estancia La Raquel. Perteneciente a la familia Guerrero, y de estilo francés, es símbolo de la burguesía de mediados del siglo XIXy se distingue por su inmensa torre, que se ve desde la autovía 2. La estancia de la misma familia en Domselaar -entre Alejandro Korn y Coronel Brandsen- con veinticuatro habitaciones, es también símbolo de la opulencia y la historia.

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