Al frente de El Enamorado, una librería anticuaria de Recoleta especializada en vanguardias hispanoamericanas, reúne primeras ediciones, revistas, documentos y piezas efímeras para preservar y reconstruir la cultura impresa latinoamericana del siglo XX
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Un hallazgo imprevisto bastó para torcer el destino de Patricio Sorsaburu, cuando en 1991, mientras buscaba un texto de Leónidas Barletta y en medio del pulso callejero de Parque Rivadavia, un puestero le ofreció la primera edición de Royal Circo (Editorial Tor, 1927) con una tapa de Guillermo Facio Hebequer.
“Cuando vi ese libro sentí algo que no había experimentado nunca: una sensación de ahogo, como si me hubieran dado una patada en el pecho, y un impulso irresistible de poseerlo. Desde ese día, siempre en la medida de mis posibilidades, nunca dejé de comprar libros”, rememora Sorsaburu el hito inicial de su carrera como coleccionista.

Aquella fascinación temprana fue el disparador de una extensa trayectoria como bibliófilo e investigador autodidacta y, más de tres décadas después de aquel primer hallazgo, derivó en la apertura de El Enamorado, en mayo de 2024, en la avenida Santa Fe al 1100, en plena Recoleta. La librería anticuaria está especializada en las vanguardias hispanoamericanas del siglo XX y en documentación vinculada con esos movimientos.
El nombre del proyecto también está ligado a una experiencia personal de Sorsaburu y a la idea de las decisiones como momentos capaces de modificar un destino. Su origen se encuentra en uno de los arcanos mayores del Tarot de Marsella, “El Enamorado”.
“El estudio del Tarot de Marsella fue muy importante en mi vida; me enseñó una manera distinta de comprender los acontecimientos centrales de la existencia humana. El arcano mayor ‘El Enamorado’ encarna la decisión como momento de transformación. Su iconografía remite a la tensión entre fuerzas, deseos o caminos posibles. La figura central debe elegir y, al hacerlo, asumir que toda elección modifica el curso de su destino. Es una idea con la que me siento íntimamente identificado, porque atraviesa mi propia historia”, explica Sorsaburu.

Además de la compraventa de libros y documentos, el proyecto apunta al estudio, la conservación y la puesta en circulación de materiales vinculados con la cultura impresa latinoamericana del siglo XX.
“Nos dedicamos a localizar, estudiar, documentar y poner nuevamente en circulación algunos de los testimonios más importantes de la cultura impresa latinoamericana del siglo XX. Consiste en devolverle a los libros, las revistas y el resto del material el espesor cultural original y recuperar obras que el tiempo, el mercado y la propia historia han relegado al olvido. Cada ejemplar es investigado, contextualizado y explicado dentro de la trama intelectual, artística y política que le dio origen”, explica el librero, quien sostiene que las vanguardias del siglo XX representan una de las grandes transformaciones culturales de la historia occidental, comparable, por su alcance, a la irrupción del Renacimiento.
“Aún no contamos con la distancia histórica para comprenderlo plenamente, pero creo que aun dentro de tres, cuatro o cinco siglos, el siglo XX seguirá siendo estudiado como uno de los momentos más excepcionales de la creatividad humana”, reflexiona.
Entre libros, revistas y documentos

Entre los estantes del local conviven piezas como la primera edición de Molino Rojo (1926) de Jacobo Fijman, 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana (1928) de José Carlos Mariátegui, raros ejemplares del grupo surrealista chileno Mandrágora y un exhaustivo fondo de poesía indigenista de Argentina, Bolivia y Perú.
La gran joya, que no está a la venta, es un ejemplar de Dínamo, publicación que Sorsaburu identifica como una de las piezas más excepcionales de su archivo: “Fue la primera revista que realizó el Grupo Boedo, apareció en mayo de 1924, y solo se conoce un ejemplar sobreviviente en el mundo, que pertenece al acervo de El Enamorado y que custodiamos como pieza de archivo. Su condición de pieza única lo consagra como un documento insustituible para reconstruir el mapa de las publicaciones de vanguardia en América Latina”, aporta el especialista.
Cómo se encuentran libros y documentos que casi desaparecieron

Dar con este tipo de materiales exige una labor de décadas y una red de búsqueda que fue cambiando con el tiempo. Si bien durante varios años los puestos en parques públicos y las subastas de las bibliotecas de los mayores coleccionistas del país fueron grandes fuentes de material, Sorsaburu asegura que ese circuito se redujo de manera considerable.
“El material de los parques se agotó y las grandes bibliotecas se han vendido. Fui armando redes con colegas y personas independientes, además de la visita constante a domicilios particulares”, explica Sorsaburu.
Entre esas búsquedas recuerda una visita a un domicilio del sur del conurbano bonaerense a la que llegó sin grandes expectativas y que terminó revelando una biblioteca inesperada.
“Hace varios años, fui a un domicilio donde se suponía que no debía haber nada importante. Me habían contactado para vender la biblioteca de un pariente muy lejano. Nadie de la familia quería quedarse con esos libros y las cajas habían pasado, de un lugar a otro, hasta terminar en esa casa. Resultó ser que aquella persona había sido, evidentemente, un coleccionista entusiasta y en su biblioteca había muchas rarezas”, rememora.
En esa búsqueda constante, el rescate de la ephemera —volantes, tarjetas, manifiestos artesanales o invitaciones— puede resultar tan valioso como el de las primeras ediciones encuadernadas.
“El libro aporta un determinado tipo de registro, pero por su propia condición está pensado y hecho para perdurar”, analiza Sorsaburu. “Una pieza ephemera, por definición, no está hecha para resistir al tiempo. Ahí radica su valor: puede convertirse en el testimonio de la existencia de un grupo cultural que no se conocía, o la prueba de un espacio físico que duró muy poco tiempo y desapareció de la memoria colectiva. Un simple folleto le permite saber a una nueva generación que existió un grupo pionero en una materia específica”, subraya.
De la restauración a la edición

La propuesta de El Enamorado se completa con una división de servicios profesionales respaldada por un equipo de colaboradores de excelencia en tasación, conservación, restauración de papel, encuadernación contemporánea y asesoría en inversión patrimonial. Según Sorsaburu, estos trabajos también son requeridos por universidades e instituciones de Estados Unidos, Canadá y España.
A esto se le suma una faceta editorial propia que publica ediciones facsimilares y la colección Poesía desde el Abismo, abocada a rescatar la obra inédita de poetas secuestrados y desaparecidos durante la última dictadura cívico militar, cuyo volumen inaugural estuvo dedicado a Lucina Álvarez.
Entre primeras ediciones, revistas que casi desaparecieron, volantes, manifiestos y otros materiales concebidos originalmente para una circulación fugaz, El Enamorado amplía la tarea tradicional de una librería anticuaria. La búsqueda, el estudio y la conservación de esos objetos permiten reconstruir historias culturales que, en muchos casos, sobrevivieron apenas en un ejemplar o en un papel destinado a desaparecer.
Librería El Enamorado. Av. Santa Fe 1180, Recoleta, CABA. Exclusivamente con cita previa al 11-5014-3689.
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