Nació en 2022 y combina obras cortas, una sala que alterna proyecciones y recitales íntimos, y una carta pensada para que el plan siga antes y después del show
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En medio de un barrio de Mar del Plata alejado de la costa hay un proyecto de escala poco habitual para la escena argentina. Un lugar donde la programación cultural convive con una propuesta gastronómica que no queda relegada al “antes o después”. El espacio nació en 2022 con una ambición doble: la arquitectónica —por su cantidad de ambientes y usos— y la de agenda, con teatro breve, música y cine como parte de un mismo recorrido.

“Soy una buscadora de experiencias gastronómicas y por eso creo que uno de los fuertes que tiene Chauvin es la propuesta de la carta. Parece que puede competir un poco con lo artístico, pero nosotros creemos que se complementa, que a uno ya no le alcanza con ver solamente una propuesta teatral o musical interesante, sino también quiere poder sentarse en un bar y tomar un buen trago o sentarse y poder comer algo rico”, dice Julieta Novarro, una de las dueñas.
En esa lógica, la gastronomía aparece integrada al plan. Una carta que se fue ajustando para cubrir distintos momentos de la salida: opciones de “vermuteo” para picar temprano y platos de entrada, principales y postres para sentarse a cenar, todo maridado con barra de tragos de autor y una oferta amplia de vinos. La propuesta incluye paellas en dos estilos como uno de los ejes fuertes; entrantes como burratas, carpaccio de pulpo y langostinos; y principales con risottos, pesca del día, además de carnes, pastas, alternativas vegetarianas y opciones sin TACC.

Para Novarro, la chispa inicial que dio origen a Chauvín es nada más y nada menos que Microteatro, la propuesta de microobras que ella abrió en Buenos Aires hace unos años. “Microteatro fue el proyecto inicial y después lo que se volvió más ambicioso donde converja gastronomía, arte, cultura, ocio, como terminó siendo”, resume.
Ese formato es el núcleo del proyecto: obras breves de 15 minutos, con temáticas que cambian mes a mes. De acuerdo al material, además de dramaturgias que llegan por curaduría, también abren convocatorias para textos de autores locales, y los elencos son marplatenses. La experiencia, en definitiva, está pensada para circular: ver más de una microobra, combinar con un trago o una cena, y seguir con otro plan dentro del mismo edificio.
Una experiencia 360

Es una experiencia 360 que se apoya en la estructura de hormigón y la vegetación que suaviza con su contraste y, mismo tiempo, exalta la construcción. Hay un salón principal amplio con sectores tipo boxes, un patio con vegetación y un subsuelo donde funcionan las salas de Microteatro. Ese mismo subsuelo, con paneles rebatibles, puede transformarse en un gran salón con escenario y barra, con capacidad para 350 personas.
Ese sótano también puede transformarse en un microcine para orientado a eventos corporativos y una terraza con techo vidriado rebatible.

El primer piso agrega otra capa: una sala que alterna entre cine y sala de recitales. Como cine, figura con 72 butacas y una función fija los miércoles a las 20, con curaduría mensual junto al Incaa, enfocada en estrenos y documentales. Como soundroom funciona de jueves a domingo con recitales en formato a pie o con butacas: de pie, la capacidad ronda entre 120 y 130 personas.
En música, la agenda intenta abarcar públicos diversos: desde un ciclo de emergentes para talentos jóvenes hasta shows de artistas consagrados. La lista de artistas que ya pasaron por el espacio incluye a Emmanuel Horvilleur, Dante Spinetta, Leo García, Los Espíritus, Barbie Recanati y Nahuel Pennisi.
En palabras de Novarro: “Pienso en que es una palabra difícil de decir y a veces está bastardeada, pero la calidad es clave. Haga lo que haga uno tiene que ser con sentido común y poniéndose en el lugar del cliente, del espectador, de hacerlo vivir una experiencia que uno consumiría. Siempre me pongo en el lugar del otro y me parece que eso es una de las claves para tener un lugar que perdure en el tiempo”.
La búsqueda de continuidad también se traslada al día: Chauvin funciona como espacio de coworking, con promos de desayuno, sugerencias del día y apertura desde las 8. Esa amplitud del horario apunta a que el lugar no dependa solo de la lógica nocturna, en una ciudad donde el calendario cultural suele concentrarse fuerte en verano.

“Sabemos que es un verano con grandes desafíos y queremos ofrecer propuestas que estén acorde al bolsillo de la gente, pero sin dejar en un lugar especial. Sabemos que es muy difícil producir obras que vengan de Buenos Aires. Así todo, hay artistas que están jugándose y están apostando por Chauvín. Nosotros no pensamos en Chauvín como un espacio para el verano, nosotros pensamos como un lugar legalizado de la propuesta marplatense para todo el año”, plantea Novarro.
La temporada
En ese marco, ya se adelanta parte de la cartelera estival: una “microselección” con lo mejor del año de Microteatro; y en unipersonales, En el aire con Facundo Arana. También figura el regreso de Fabio Posca con Transcensual (con estreno el 9 de enero y seis funciones), además de Ros Ferrer con De Sara a qué ella Sara Connor y No me acuerdo de las cosas, de Julieta Otero dirigida por Dalia Gutman.
Según Novarro, “Mar del Plata es una ciudad recontrapotente que tiene miles de propuestas y tiene un público ávido de hacer muchas cosas y que es un escenario especial para nuevas propuestas. Creo que es una ciudad recontraexigente y no es que le falte algo, sino que hay que ir un poco más allá”.
La recepción se apoya en esa idea de salida completa: un lugar donde se puede cenar, ver teatro y hasta ir al cine sin cambiar de coordenadas. Incluso aparece una comparación recurrente que le hacen al espacio por su impronta arquitectónica y el tipo de plan: que podría estar en el exterior o en polos porteños como Palermo o Belgrano.
“Creo que con Chauvín nosotros estamos llegando a un espacio de consolidación en lo cuanto a lo cultural. Antes, uno tiene que salir a buscar al artista o las propuestas. Hoy es al revés, hoy se acercan ellos y eso es el antes y el después que uno tiene cuando tiene un espacio cultural, ¿no? Cuando te vienen a buscar para hacer algo es lo más lindo que te pueda pasar porque quiere decir que estás haciendo las cosas bien”, asegura Novarro.
Al mirar hacia adelante, proyecta: “Nos encantaría que esto se pueda replicar más que nada en Buenos Aires. Para sentir que tengo una noche completa en Buenos Aires con una muy buena gastronomía, con un haber visto una buena obra de teatro, haber ido un recital, tengo que ir a distintos lugares. Acá tenés todo en un mismo lugar”.
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