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Los papines al horno con romero y oliva son una combinación imbatible, pero si les agregamos queso y jamón ya se vuelve un plato sorprendente y sabroso. Una receta que puede funcionar como guarnición para carnes o pescados y hasta como plato principal. La receta de estos papines con queso provolone, jamón, romero, ajos y hierbas es la que enseña a preparar el maestro Martín Renó en la Escuela del queso Santa Rosa. El provolone es un queso de origen italiano semiduro para todo uso, con un color claro y una textura firme y fibrosa, de sabor suave y ahumado. Puede cortarse sin quebrarse y cuando está estacionado se vuelve apto para rallar. Prácticamente no tiene agujeros; el sabor puede variar de leve a fuerte y picante, según el grado de maduración. La corteza es dura, pero delgada, de color amarillo brillante y ligeramente ahumada.
