Los ma’amul, ma’amoul o, más fácil, mamul, son unas masitas secas que pueden llevar distintos rellenos. Son originarias de la cocina árabe y tienen una versión sefaradí, la de los judíos procedentes del Medio Oriente, que es básicamente igual pero con unas variaciones. Yo los hago como los hacía mi mamá, que se juntaba con mi abuela y mis tías a cocinar para alguna fiesta, en las épocas en que no había tanto catering y eran las mujeres de las familias las que armaban los grandes baquetes para celebraciones como compromisos, festividades religiosas o algún aniversario. El mamul es la masita más fácil de hacer de la cocina árabe y sefaradí por un detalle sencillo: no lleva ni almíbar ni masa filo, que son los dos ingredientes más difíciles de manipular. Esta es una masita seca, con harina,sémola, frutos secos, bien perfumada con agua de azahar y a nivel maestría lo único que tenés que aprender es a manejar la masa para darles su forma particular, redondeada y con unos detalles para identificarlos, como rayitas o leves repulgues que se hacen con una pincita, y después ponerles muchísima azúcar impalpable que es lo que les da el toque final tan característico. En las casas de repostería árabe y armenias venden unos moldes de madera (tavi) que ayudan a que salgan todos los mamules perfectamente parejos y del mismo tamaño; pero yo los hago a mano porque me gusta sentir la textura de la masa, darles la forma con la palma de mi mano y elegir el tamaño: grandes como para comer uno solo, o bien chiquititos tamaño petit four para una degustación de varios rellenos. En esta receta podés suplantar las nueces por almendras, pistachos o avellanas, manteniendo las cantidades de los demás ingredientes.
Mezclar la sémola, la harina, el azúcar y el polvo para hornear.
Agregar el aceite y el agua de a poco.
Mezclar y luego amasar hasta lograr una pasta maleable
Llevar a la heladera mientras se prepara el relleno.
Para hacer el relleno: picar las nueces (se pueden poner en la procesadora sin llegar a hacerlas polvo).
Agregarles el azúcar y el agua de azahar y revolver. Disfrutar del aroma mágico que se desprende...
Para dar forma a los mamul: tomar bollitos y hacer bolitas con las palmas de las manos, de unos 2 o 3 cm de diámetro.
Ahuecar cada bollito con un dedo y rellenar con una cucharadita chica de la mezcla de nuez.
Cerrar cada bollito y apoyarlo sobre el plato achatándolo muy levemente para que quede una base plana.
Con una pincita o un tenedor hacer rayitas desde el centro a la base una al lado de la otra.
Colocar sobre la placa de horno y llevar a horno precalentado a temperatura moderada (160 grados)
Retirar a los diez o quince minutos antes de que se llegue a dorar la masa. Tiene que quedar seca pero muy suave
Cuando se enfríen espolvorear con azúcar impalpable.
Listos para servir.
Los mamul recién hechos se pueden guardar en el freezer ni bien se sacan del horno o cuando están a temperatura ambiente, antes de colocarles el azúcar impalpable.
Cuando los mamul se rellenan con membrillo o dátiles se les suele cambiar la forma. Como en la foto, a forma de bastoncito o medialuna.
Servir los maamul con un café bien cargado; mejor aún con un rico y negro café a la turca; y mucho más divertido todavía es que aprendas a leer la borra de café. El clima ideal para disfrutar de estas espectaculares y únicas masitas de Medio Oriente.
En lugar de aceite se pueden hacer con manteca; derretir 200 gramos en una cacerolita antes de usar.