
Viajó junto a su hija Valentina y además de recorrer la Ciudad Luz, comió en lugares divinos
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El 2024, cuando cumplió 50, Juliana Awada festejó a lo grande la llegada de la nueva década. Entre familiares y amigos, la ex primera dama celebró junto a doscientos invitados en “Los Abrojos”, la quinta de Los Polvorines donde suele pasar los fines de semanas. Este año, los 51 la encontraron en un escenario totalmente diferente. Al otro lado del Atlántico y junto a su hija Valentina Barbier, Juliana sopló las velitas en París, una ciudad que ama y conoce a la perfección. Ese día almorzó en La Réserve, un coqueto hotel ubicado sobre la Avenue Gabriel, en el que suele parar cada vez que visita la Ciudad Luz.

En sus días parisinos, Juliana también visitó el mítico Café de Flore –abierto desde 1887–, el restaurante Ralph’s –de la reconocida firma Ralph Lauren, en el Boulevard Saint-Germain–, donde aprovechó el sol de la primavera europea para comer en el patio-jardín del lugar y La Société –frecuentado por Charlotte Casiraghi, Carole Bouquet o Inés de la Fressange– y Le Comptoir, el salón de té y pastelería del Ritz.




Además, aprovechó su viaje para encontrarse con Brigitte Macron, con quien generó un vínculo muy cercano desde la época en la que Juliana acompañaba a su marido Mauricio Macri en su rol de primera dama.



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