
Olivia, la hija de Pachu Peña habla de su padre, de su camino artístico y sus sueños
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Se crió entre estudios de televisión y camarines. Hija del comediante José María “Pachu” Peña (63) y de la estilista Felicitas Isse Moyano, Olivia (21) descubrió enseguida que su camino iba a estar atravesado por una cámara. “Todavía tengo ese recuerdo de chiquita, disfrazada de Blancanieves, caminando por los estudios del canal. Me había perdido, pero se ve que no me importaba nada porque yo seguía recorriendo los pasillos como si nada”, cuenta entre risas.

Curiosa, perseverante y desprejuiciada, Olivia no dudó en explorar cada uno de los universos que la convocaban. “Hice de todo: comedia musical, ballet, tap, hip hop, actuación, circo, esgrima... Aprendí de todo”, dice Oli, quien a los 18, después de pasar por las carreras de Gestión de Medios y Producción de Moda, encontró su vocación en el programa Producción Audiovisual en Otro Mundo, la escuela artística dirigida por Cris Morena.
–¿Estás entusiasmada?
–Estoy feliz. Encontré una carrera donde se fusionan muchas de las cosas que más me gustan, como artes escénicas y música. Además, hacemos cortometrajes, series verticales, incluso trabajamos con inteligencia artificial. Me encanta.
–¿Y cómo llegaste a esta carrera?
–Fue una noche mientras miraba el celular. En ese momento ya había pasado por dos carreras y estaba muy perdida, así que cuando vi que Otro Mundo lanzaba Avant Media, me encantó. Me quise anotar, pero ya había pasado la fecha límite. Había que mandar un guion propio. Me acuerdo que eran las tres de la mañana y me puse a escribir algo. La verdad es que no era lo mejor que había escrito, aunque lo hice desde el corazón y lo mandé. Por suerte, les encantó y pasé a la segunda instancia, donde me entrevistaba Tomás Yankelevich y al poco tiempo me dijeron que había quedado.

–La nieta de Cris Morena, Azul Giordano, está estudiando en Los Ángeles. ¿A vos te gustaría hacer eso también?
–A “Achu” la conozco hace mil años. Está buenísimo lo que está haciendo y obvio que sí, me encantaría hacer lo mismo. Quiero vivir el sueño americano, quiero todo eso. De chiquita me había preparado un discurso para cuando me dieran un premio donde agradecía primero a mis amigos, que son mi segunda familia. Después a mis papás y hermanos, con los que siempre organizamos noches de cine.
–Si te animás a soñar, ¿qué te imaginás haciendo en un futuro?
–Me imagino siendo directora de casting y también directora y guionista. Creo que todo lo relacionado al cine me atrapa muchísimo... Cada tanto sueño con dirigir una película. [Sonríe].

–¿Y a quién te gustaría dirigir?
–Me encanta Mercedes Morán, la amo. Y a Verónica Llinás también, me parece una bestia total, es mi favorita.
–¿Y a tu papá no?
–No, no es mi target de actor. [Se ríe].
–¿Qué sentís que heredaste de tus padres?
–[Lo piensa unos segundos]. De papá creo que heredé mi lado freak, medio fantasioso y bizarro; y mi gusto por la moda y el estilismo, de mi mamá.

–¿Recordás qué consejos te dio tu papá?
–Uno que me dice todo el tiempo es que no tenga miedo de tocar todas las puertas. Que insista, porque sólo así se consiguen las cosas. Y que nunca baje los brazos porque en esta industria voy a escuchar más “no” que “sí”.
–¿Cómo viviste la fama de tu papá? De chica, ¿te divertía que la gente lo parara en medio de la calle o lo sufrías?
–No, me encantaba y ahora me sigue pareciendo divertido. No siento que haya padecido su fama, al contrario, la usé mucho. [Se ríe].

–¿Para qué?
–Alguna que otra vez, en plena salida de levante, me sumó decir que era hija de Pachu. Ese suele ser como mi último recurso para ver si surge algo. [Se ríe]. Y después, el que papá fuera una persona conocida me ayudó mucho a conseguir entradas para algún show. En ese sentido, papá es muy vergonzoso, no le gusta pedir, le embolan ese tipo de situaciones y por otro lado, yo le quemo la cabeza.
–Muchos artistas buscan despegarse de la sombra de su apellido, pero en tu caso da la sensación de que lo llevás con total naturalidad, ¿cómo lo vivís vos?
–Como vos decís, lo vivo muy natural. No reniego de ese legado. Si el día de mañana papá quisiera ayudarme, ¿cómo no voy a aceptar ese empujón? Creo que no hacerlo es desaprovechar las oportunidades que te da la vida. Después está en una hacerse un lugar y encontrar su propio camino. En este medio y en otros ámbitos, hay mucha gente que te juzga por eso. Dicen cosas como “ella está en la tele porque su papá es famoso”. Sin embargo, nadie piensa que tal vez esa chica también se ganó ese lugar. A mí me gusta pensar más: “Vos me diste la ayuda, ahora sigo yo.
Pelo y maquillaje: Joaquina Espínola

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