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Podar es una práctica muy frecuente en los rosales y se realiza para obtener una mejor floración, para que la planta sea más compacta o para sacar ramas muertas, débiles, secas o entrecruzadas.
Las podas varían según el tipo de rosal y la propia planta nos va guiando en sus necesidades.
Suele hacerse a partir del segundo año de plantado, ya que antes no es necesario.


“Las tijeras que usemos deben estar afiladas y limpias, para evitar transmitir enfermedades. Pueden enjuagarse con lavandina y agua entre la poda de un rosal y otro.”





