Las piedritas cumplen un rol clave en la salud de cactus y suculentas. Pero no cualquiera. Descubrí cuáles elegir y cómo se usan
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En el mundo de los cactus y suculentas, pocos temas despiertan tantas dudas como las piedritas.
¿Son necesarias o solo quedan lindas? ¿Hace falta ponerlas arriba, abajo o mezcladas con la tierra? ¿Vale cualquier piedra? ¿O es puro marketing disfrazado de jardín?

La respuesta es directa: no son adorno, son estructura. O, mejor dicho, esqueleto
Así lo explica el ingeniero agrónomo Sebastián Ojeda:“La porción mineral es el esqueleto del sustrato para suculentas. Las arenas y gravas de diferentes minerales generan espacios grandes entre partículas: los macroporos y estos permiten el flujo rápido del agua y su reemplazo por aire”, afirma.
En otras palabras, lo que las piedritas aportan no es solo porosidad, sino oxigenación de raíces y drenaje real.

En plantas adaptadas a climas secos —con suelos pedregosos, aireados y de escasa materia orgánica—, reproducir esas condiciones es clave para evitar la asfixia radicular y las pudriciones: “Un sustrato aireado asegura raíces sanas y plantas vigorosas”, resume Ojeda.
¿Qué tipo de piedritas conviene usar?
No se trata de tirar cualquier grava de acuario o piedrita decorativa: la granulometría, la porosidad y el origen mineral hacen toda la diferencia. Algunos materiales recomendados:
- Arena gruesa de río: aporta peso y estructura, aunque puede resultar pesada en macetas grandes.
- Perlita: piedra volcánica expandida, muy liviana y porosa. Ideal para esquejes o macetas colgantes.
- Carbonilla: carbón vegetal molido, liviano y biostático, lo que significa que ayuda a limitar el crecimiento de microorganismos indeseables.

- Pometina: piedra volcánica porosa, regula muy bien la humedad y es apta para sustratos de uso prolongado.
- Puzolana: de color rojizo, también volcánica y muy aireada. Se consigue en diferentes tamaños.
Ojeda destaca que “pómez y puzolana pueden utilizarse como único componente del sustrato en cultivos de semihidroponia. Los nutrientes los aporta una solución nutritiva”. Es decir, incluso sin materia orgánica, estas piedras funcionan como sustrato base si se acompañan de fertilización líquida controlada.

¿Y si no uso ningún componente mineral?
Podés hacerlo… pero probablemente te arrepientas. Los sustratos 100% orgánicos (como turba, compost o tierra negra) tienden a compactarse, retener demasiada humedad y generar condiciones anaeróbicas.
A largo plazo, eso significa raíces débiles, hongos, pudrición del cuello y plantas que parecen bien hasta que colapsan de golpe
En cambio, un sustrato con buena proporción mineral mantiene la estructura, drena rápido, seca entre riegos y permite que las raíces respiren. Justo lo que los cactus necesitan para crecer lentos, pero seguros.
¿Arriba, abajo o mezcladas?
Las piedritas decorativas en la superficie no reemplazan el sustrato mineral. Se pueden usar arriba para dar un acabado prolijo o evitar salpicaduras, pero no cumplen función estructural. Tampoco sirve ponerlas solo en el fondo de la maceta como “drenaje”, si el resto del sustrato es compacto.

La clave está en la mezcla, no en la decoración: combinar un 40 a 70% de componentes minerales con 30 a 60% de materia orgánica (turba, compost, fibra de coco o humus) da como resultado un sustrato balanceado, aireado y funcional para suculentas.
Usar piedritas en el sustrato de cactus no es una moda: es una forma de imitar su entorno natural y permitir que se desarrollen sanos. Como dice Ojeda, “el sustrato no es solo tierra: es el ambiente donde respiran las raíces”. Y eso, aunque no se vea en las fotos, es lo que realmente sostiene a la planta.
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