
Yeyé Estudio intervino con mano segura este departamento, madrileño y años 70, para adaptarlo a la vida de una pareja que trabaja de manera remota
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“A veces se piensa que reutilizar un material supone ahorrar dinero, pero lo cierto es que la recuperación artesanal puede requerir un trabajo bastante minucioso”, explica el equipo de Yeyé Estudio. Allí radica la esencia de Casa Marina, un proyecto concebido para una joven pareja que decidió regresar a Madrid para reformar el departamento donde había vivido la abuela de uno de ellos.

Si bien la obra implicó tirar abajo varias paredes, hubo un detalle del que los dueños de casa no se quisieron desprender: los azulejos originales de la cocina, que se rescataron durante la demolición y se restauraron uno a uno para revestir la nueva alzada. “Cuando se lo propusimos, les encantó la idea. Conservar ese elemento que había formado parte de su historia me pareció un homenaje precioso”, recuerda la arquitecta Paula Mena Albarrán, socia de Yeyé Estudio. “Al ver el resultado se emocionaron muchísimo”.

Con 65 m2 originales, cocina cerrada, baño y tres dormitorios chicos, el objetivo fue cambiar la distribución para que respondiera a una dinámica más actual que, en su caso, incluye el trabajo remoto. Como primera medida, el Estudio propuso integrar living, comedor y cocina en un ambiente fluido de más de 27 m2, bañado por la luz de tres grandes ventanas.
“La nostalgia es maravillosa y somos las primeras nostálgicas, pero nos interesa abordarla con honestidad material: un azulejo original tiene una historia, una textura; una pieza nueva con estampado no aporta lo mismo”.”
— Arq. Paula Mena Albarrán, socia de Yeyé Estudio
Diseño versátil y modular

En espacios chicos de uso constante y variado, el diseño modular y liviano ofrece la gran respuesta. Así se eligieron el sofá verde (Tikamoon) y la estantería de pared, un clásico de la firma Vitsœ, que desde 1959 comercializa los muebles modulares de Dieter Rams.
“El planteo original perdía metros con los pasillos, recovecos, puertas y pequeños rincones. Al unir los ambientes y armonizar los encuentros, conseguimos un espacio más fluido que potencia la luz y da una percepción de mayor amplitud”.

Baño colorido y con pared curva
“Aprovechamos la cara interior de la curva que acompaña la entrada al sector privado para generar un acceso más amable a la ducha dentro del baño”, dice la arquitecta sobre el recurso que usó para agrandar lo pequeño.

“No hace falta renunciar al color para conseguir un hogar en el que sentirse a gusto durante mucho tiempo”, resume la arquitecta Mena Albarrán.


Descanso y trabajo

En el dormitorio principal, el respaldo pintado en el mismo tono azul grisáceo de la isla de cocina y el vanitory contrasta de un modo muy sereno con las paredes claras y la viga de hormigón.

En el ambiente reservado para el teletrabajo en pareja, la mayor comodidad posible. Dejando libre el espacio para las piernas, la tabla amurada se puso frente a la ventana para tener vista despejada sin reflejos en las pantallas.
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