El nuevo electrodoméstico y la idea de “una lavada de cara” fueron el puntapié para un cambio radical.
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“Siempre intentamos superar las expectativas durante el proceso de diseño”, dicen las arquitectas Alejandra Tobar y Vanesa Schmidt, creadoras de estudio Vara. Esa característica también describe esta reforma que empezó por la necesidad de instalar un lavavajillas y, de paso, renovar los frentes del mobiliario y terminó cambiando la dinámica de la vida familiar.

La idea era no sobrecargar el ambiente, por eso apostamos al monocromo, para sintetizar y generar sensación de espacio y luminosidad”
— Arquitectas Alejandra Tobar y Vanesa Schmidt, estudio Vara

Menos divisiones, más espacio
Las arquitectas detectaron problemas de distribución y un gran potencial que abordaron en tres propuestas. La primera, contemplando solo la premisa inicial, otra intermedia y la más osada: integrar lavadero, cocina, living y comedor.

La casa se percibía muy chica, la cocina estaba en un pasillo y cuando entrabas, te chocabas la heladera. Se sentía mucho el metraje”
— Arquitectas Alejandra Tobar y Vanesa Schmidt, estudio Vara
En planta

Cocina integrada, derribando mitos
Con una nena de tres años, los dueños eran reticentes a tener todo a la vista. “Les transmitimos que aumentar el espacio de guardado con un lugar para cada cosa, facilita mantener el orden”, repasan Vanesa y Alejandra.

Tip de expertas: si hay lavavajillas, no es necesario tener una pileta enorme, conviene más priorizar espacio de mesada.
Mover instalaciones da mucho miedo pero la dupla de Vara es categórica: “es lo más fácil, sobre todo si vas a romper para cambiar revestimientos”. Y suman que siempre conviene pedir los planos a la administración del edificio.

El gran mito de la cocina integrada es el olor a comida, nada de qué preocuparse con un buen extractor y en un departamento con varias ventanas que garantizan ventilación cruzada.
Un lavadero a medida

“Era un cuartito que juntaba de todo un poco”, describen las arquitectas sobre el espacio donde estaban el lavarropas y una pileta en desuso. La reforma eliminó este ambiente y generó el gran mueble que abarca el ancho del departamento y contiene todos los electrodomésticos.

En términos de presupuesto la clave es priorizar, acá la inversión grande fue el mueble, queríamos algo duradero y de calidad”
— Arquitectas Alejandra Tobar y Vanesa Schmidt, estudio Vara
Rincones que enamoran

Una cortina de gasa pañalera tamiza la luz del gran ventanal definiendo el clima del living.

De color muy claro y brillante, el piso original se cambió por otro más práctico con un veteado que imita la madera y aporta calidez al estar.

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