Revista Living

Para amantes del verde: cinco jardines de invierno de distinto estilo

Sean para sembrar ejemplares exóticos o simplemente para sentarse a disfrutar del sol y sus cistas, los jardines de invierno tienen un encanto innegable. De huertas a viveros y cocinas, algunas versiones de un clásico.

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Para los amantes de la jardinería, tener un invernadero significa abrirse a la posibilidad de plantar y ver crecer especies que en otras condiciones no sobrevivirían a la primera helada. Para la mayoría de los mortales, un jardín de invierno es un espacio que desdibuja la línea entre interior y exterior en el que el sol que se cuela y las plantas logran un ambiente único. Sea por amor a la botánica o a la estética, son muchas las casas que se animan a tener un invernadero, aquí algunos ejemplos.

En el humedal

Cuando Gabriel Granda y Ángelo Novoa compraron las dos hectáreas en las que hoy se ubican las Cabañas Foráneo, no sabían que harían con eso: solo querían asegurarse de que esas dos hectáreas de los humedales del sur de Chile, a 6 km de Puerto Varas, no fueran arrasadas por la ganadería, como venía sucediendo en toda la zona.

Cabañas Foráneo
Cabañas Foráneonicole castillo g

“Para recomponer la biodiversidad del corredor biológico donde estamos (del que buena parte se había talado para el pastoreo de ganado), sumamos alrededor de 6.000 plantas y arbustos. El plan es llegar a 20.000″, cuentan los amigos y socios. Como parte de este proyecto hotelero sustentable, construyeron un invernadero en el que se produce verdura para el consumo, además de ser espacio de reuniones y eventos.

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Una de las iniciativas que tienen lugar en el invernadero es la de Experiencia Foránea, un evento en el que los socios convocan a un chef regional para preparar una comida con lo cosechado.
Una de las iniciativas que tienen lugar en el invernadero es la de Experiencia Foránea, un evento en el que los socios convocan a un chef regional para preparar una comida con lo cosechado.nicole castillo g

“Hicimos esta huerta con la intención de demostrar que no es descabellado producir frutas y verduras para el consumo personal”, explica Gabriel Granda, socio de Cabañas Foráneo.

Transición genial al exterior

Fuelle entre la cocina y el exterior, en esta casa diseñada por el estudio de arquitectura Giovanakis, la diseñadora de interiores Paula Fernández Moin y la paisajista Eugenia Anaya el jardín de invierno se usa para comer todos los días.

Herrajes (Ponthus).
Herrajes (Ponthus). Mariana Pardal

“Para lograr continuidad con el exterior, el jardín de invierno tiene pisos símil calcáreos que remiten a un patio. Se pintó de negro por dentro y por fuera, porque los colores oscuros realzan el verde”.

Perfecto para el cultivo de orquídeas, strelitzias y gomeros por el resguardo que les ofrece frente a las heladas y temperaturas bajas, el espacio funciona como un perfecto comedor diario y taller de trabajo de la dueña de casa pero también como invernadero para las especies tropicales.

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Mesa, sillas y lámparas son de Compañía Nativa.
Mesa, sillas y lámparas son de Compañía Nativa.Mariana Pardal

Cocina ocupada

Construida en una chacra de 12 hectáreas, la casa que el arquitecto Gonzalo Aulet, del Estudio Aulet & Yaregui, y las interioristas Mercedes Ocampo y Pía Giménez del estudio Oda 9 diseñaron en conjunto en Baradero, debía pensarse como una casa de campo de puertas abiertas.

De estructura sencilla y techo a dos aguas, al interior se plantó directamente a tierra.
De estructura sencilla y techo a dos aguas, al interior se plantó directamente a tierra.Francisca Sánchez Terrero

Ubicada en el interior de la provincia de Buenos Aires, la chacra se pensó como una casa de fin de semana poblada de cuartos de huéspedes en los que recibir a familiares y amigos. Como parte de esa experiencia de desconexión y conexión con la tierra -pero también respondiendo a la necesidad de proveer una cocina siempre activa- se apostó por una huerta y un jardín de invierno que le brindara apoyo.

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La huerta provee la cocina de la casa con fruta y verdura fresca y orgánica.
La huerta provee la cocina de la casa con fruta y verdura fresca y orgánica.Francisca Sánchez Terrero

Cada persona que va a pasar el fin de semana, se lleva de regalo un cajoncito con productos de la huerta. Los troncos se pusieron a modo de asiento, para descansar entre trasplantes y poda.

De estilo italiano

Más pensada como comedor que como un espacio botánico, el jardín de invierno que propuso la diseñadora Gaby Orlando en esta casa tan particular remite a algún paisaje de la Toscana.

Mesa y estantería (Antigüedades González).  Lámparas galponeras (Orlando Deco).
Mesa y estantería (Antigüedades González). Lámparas galponeras (Orlando Deco).

Le dimos a la cocina una impronta italiana”, confirma la interiorista. Además de los muebles rústicos y terminaciones añejas, el paisajismo con su patio de piedra y su estética propia de los campos de olivares nos lleva en un viaje. Puertas adentro, se aprovecharon las condiciones perfectas para colgar distintos ejemplares en coquedamas desde el techo vidriado.

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Estructura de hierro (Javier Belmonte). Cajonera con verduras (Tiendas Cocoa).
Estructura de hierro (Javier Belmonte). Cajonera con verduras (Tiendas Cocoa).

En la reserva

Siguiendo en territorio de humedales, aunque esta vez en el corazón del Parque Nacional de Los Esteros del Iberá, la estancia Rincón del Socorro también tiene su huerta orgánica e invernadero en los que produce unos 150 kilos de verdura al mes.

El paisajismo es por demás sencillo, solo plantas nativas y unos pocos unos arbustos y plantas exóticas que acompañan las construcciones.
El paisajismo es por demás sencillo, solo plantas nativas y unos pocos unos arbustos y plantas exóticas que acompañan las construcciones. Maia Croizet

“El modelo de invernadero que tenemos acá se tomó de Chile, son los que Douglas Tompkins tenía allá”, explica Fernando Sosa, director de Rewilding Experience.

De todo el territorio de la Estancia, la huerta y su invernadero son los únicos que se resguardaron de los animales con alambrados y cercos vivos para cuidarlos de los pecaríes y carpinchos.

Maia Croizet

Semi cubierto

Con su estructura de chapa y madera y paredes abiertas, este “jardín de invierno” abierto fue durante años el germinador de Paquita Romano, una de las jardineras más prodigiosas del país.

Frescas y fragantes, las primeras horas de la mañana son el mejor momento para contemplar el jardín. Y también para investigarlo y trabajarlo. Una linda motivación para arrancar temprano.
Frescas y fragantes, las primeras horas de la mañana son el mejor momento para contemplar el jardín. Y también para investigarlo y trabajarlo. Una linda motivación para arrancar temprano.Santiago Ciuffo

El reparo más que su estructura endeble lo ofrecen los árboles y plantas alrededor. Aunque sí sirve para reparar de las precipitaciones fuertes, el granizo o el sol directo, la jardinera no buscó un espacio con un clima cerrado y cálido.

En La Flor Azul, Paquita encontró su lugar en el mundo, y descubrió que su alma de jardinera había permanecido latente mientras se dedicaba a ser madre, al diseño de moda y a la decoración.
En La Flor Azul, Paquita encontró su lugar en el mundo, y descubrió que su alma de jardinera había permanecido latente mientras se dedicaba a ser madre, al diseño de moda y a la decoración.Santiago Ciuffo

“Mi jardín es libre, lo dejo avanzar. Ninguna planta tiene un lugar fijo o elegido. Necesito experimentar, saber cómo se desarrollan”, asegura Paquita.