Director de fotografía de clásicos del cine argentino, autor, docente y firme colaborador de la revista Living
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El aporte de Daniel Karp (1949-2026) a la revista Living es, literalmente, inconmensurable. Casi veinte años ininterrumpidos de colaboración lo hacen un eslabón tan sólido como ineludible cuando se habla de la calidad de nuestra publicación. Porque lo cierto es que sus fotos, brillantes, mostraban un enorme bagaje cultural que, inevitablemente, se filtraba en cada nota.

Formado en arquitectura, teatro y música, desde los años 70, Karp se desempeñó en el campo de la imagen y la narrativa. En 1974 inició su carrera cinematográfica profesional como asistente de cámara de Juan José Stagnaro y Leonardo Favio. Posteriormente, fue director de fotografía de los filmes “Volver”, “El desquite”, “Señora de nadie”, “Camila” y “Tacos altos”.

Su actividad como director de fotografía le brindó la posibilidad de trabajar en Los Ángeles y también en Cinecittà, nada menos que con Michelangelo Antonioni.
Amor por la arquitectura
“Daniel era profundamente versátil: viajar con él nos aseguraba que volveríamos con interiores divinos pero, también, con grandes retratos e inolvidables tomas casuales (sabía robar fotos dignas de un documental o una publicidad). Se entusiasmaba con los proyectos y tenía una curiosidad natural. ¡Cuántas veces se habrá quejado porque las entrevistas se hacían en simultáneo a las fotos y no podía estar en los dos frentes! ¡Y con cuántos personajes interesantísimos nos conectó! Tenerlo como amigo de la casa, sin dudas, contribuyó al prestigio de nuestra revista y nuestro equipo", nos dijo la arquitecta Mariana Kratochwil, directora editorial de la revista Living.





El viaje a Milán fue el campo perfecto para desplegar su gusto por el diseño, la arquitectura, la moda y la belleza en todas sus formas.




Docente y autor
Daniel compartió su saber en Los Angeles Film School, Fundación Universidad del Cine, la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños (Cuba), California College of the Arts, Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad de Palermo.
También, realizó libros de autor sobre las ciudades de Buenos Aires y Los Ángeles, y acababa de publicar una antología de cuentos llamada “Mentira”

En colecciones públicas y privadas

Además de integrar colecciones privadas del país y del exterior, su obra enriquece el acervo del Museo Nacional de Bellas Artes, la Pinacoteca del Estado de San Pablo y el Fondo Nacional de las Artes.


En casa
Entre los numerosos comentarios en redes para despedirse de él, hubo muchos de personas cuyas casas fotografió para Living, como, por ejemplo, el arquitecto Francesco Minervini. “Daniel era muy generoso. Había vivido muchas vidas en una sola. Tenía un ojo especial para la belleza; una belleza impregnada de cultura. Le gustaban las casas llenas de libros porque, para él, la belleza era sinónimo de cultura. Esa cultura que eleva a las personas y las convierte en pensadores libres. Me gusta pensarlo así, hojeando ‘buenos libros’, como decía él”.



Con humor
Su experiencia como director de cine lo hacía ideal para lidiar con estrellas a veces tímidas y, por ende, complicadas para la foto. Fue el caso de los excelentes retratos que logró de la ídola de la cocina australiana Donna Hay que logró frente a la Ópera de Sydney.




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