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El Monte Saint-Michel, coronado por su formidable Abadía homónima, parece emerger mágicamente del mar en distintos momentos del día. Sucede cada vez que el agua de la pleamar –una de las más altas de Europa continental– rodea completamente el islote rocoso ubicado a menos de un kilómetro de la costa de Normandía, a orillas del Canal de la Mancha.
