Amigos hasta que la muerte nos separe. ¿De qué se tratan los casamientos platónicos?
En los Estados Unidos, la amistad da un paso más en sus inagotables rituales de celebración: crecen los que ahora deciden contraer matrimonio para que esa unión dure por siempre
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NUEVA YORK (The New York Times).– Primero hubo “hermanos de sangre”, esos mejores amigos que sellaban su lazo de amistad con un corte en la mano o el brazo para mezclar su sangre. Después llegaron los “veci-amigos” del movimiento “pequeñas casas”, que se mudaban a diminutas casas adyacentes, como en la “Besties Row”, la cuadra de mejores amigos de Texas. Pero ahora algunos están dando el salto definitivo en su vínculo de amistad: son los que se casan platónicamente y hacen votos de seguir juntos para siempre, en las buenas y en las malas.
El 14 de noviembre, ambas vestidas de novias, Jay Guercio y Krystle Purificato avanzaron por el pasillo central del Salón Greewood, en East Islip, Nueva York, para intercambiar anillos y darse su primer y único beso. Purificato también inició el proceso para ponerse el apellido Guercio. “Quiero que siga siendo mi mejor amiga y mi compañera de vida”, dice Guercio, de 23 años, estudiante de Comunicación de la Universidad Estatal de Farmingdale.
Las amigas, ambas queer y dispuestas a no salir con ninguna otra persona, se conocieron en 2011 y decidieron casarse en septiembre pasado. Duermen en la misma cama, pero su relación sigue siendo platónica.
Jay y Krystle decidieron casarse porque quieren ser reconocidas social y legalmente como una familia. “Queríamos que el mundo sepa que somos responsables la una de la otra, y poder manejar las cuestiones legales mutuas de manera adecuada”, dice Guercio. “Somos una pareja, una unidad y una sociedad de por vida.”
No hay estadísticas sobre la cantidad de matrimonios platónicos de mejores amigos, y muchos de los que de hecho tienen ese vínculo no suelen comentarlo abiertamente. Pero en los últimos tiempos, en las redes sociales han proliferado los foros de discusión de pequeñas comunidades de asexuales y arrománticos, lo que permite inferir que representan una proporción del mundo de los casados más grande de lo que se cree. “La heteromonogamia está tan naturalizada que todas las otras clases de relaciones quedaron estigmatizadas”, dice Nick Bognar, terapeuta matrimonial y familiar. “Por eso creo que estas relaciones probablemente se dan mucho más de lo que pensamos, pero la gente no lo dice porque siente que si sus relaciones no se ajustan a la norma, serán invalidadas por los demás.”
Históricamente, el matrimonio era una propuesta económica, pero con el tiempo convirtió en una opción equivalente una relación que todo lo abarca todo, dice Indigo Stray Conger, terapeuta sexual y relacional de la ciudad de Denver. Y dentro de ese marco, cada miembro de la pareja espera que el otro satisfaga todas sus necesidades: sociales, psicológicas y económicas.
“Los matrimonios platónicos plantean una pregunta interesante sobre cuáles son los elementos más importantes en un matrimonio y qué necesidades deben satisfacer teóricamente las parejas para que los matrimonios sean exitosos”, dice Jess Carbino, experta en relaciones radicada en Los Ángeles.
En el año 2013, Kim Reiter, de 40 años, probó la red social OkCupid, donde encontró a su esposo, que es arromántico y asexual. Rápidamente se convirtieron en mejores amigos platónicos, y en 2018, finalmente se casaron. “Nuestra vida cotidiana es la de dos mejores amigos: charlamos, nos reímos mucho, vemos películas, pero prácticamente no hay intercambio físico”, dijo Reiter. “A veces nos abrazamos o nos hacemos masajes, y siempre nos damos un beso de buenas noches, pero tenemos dormitorios separados. Somos la persona más importante en la vida del otro.”
Kema Barton y Dene Brown, de Columbus, Ohio, son pansexuales y tienen un matrimonio platónico similar (el pansexual se define por su atracción sexual, romántica o emocional hacia las demás personas, independientemente de su sexo o identidad de género). Kema y Dene han sido mejores amigas durante siete años y cada una tiene dos hijos de relaciones anteriores. En octubre de 2020, justo antes de que Brown tuviera su segundo hijo, decidieron casarse y tomar juntas el resto de las decisiones de sus vidas.
Decidieron hacerlo oficial porque querían formar juntas una familia, criar a sus hijos juntas y tomar todas sus decisiones importantes como una unidad familiar. Acaban de comprar una casa y ya tiene una cuenta bancaria mancomunada. Sus hijos se consideran hermanos y hermanas, y las llaman a ambas “mamá”.
“Estamos comprometidas a dar todo la una por la otra para que ambas tengamos éxito, y al fin y al cabo, lo que pasa es que nos queremos mucho”, dice Brown, de 30 años, veterana discapacitada de la Marina norteamericana. “Todo lo que uno espera de una relación entre cónyuges en términos de conexión interpersonal e intimidad, está presente.”
Brown y Barton nunca han mantenido intimidad física, y ambas se han dado libertad de tener citas fuera de su matrimonio.
Kimberly Perlin, psicoterapeuta en Towson, Maryland, dice que las parejas que llegan a ese tipo de acuerdo suelen compatibilizar y entenderse bien, y que aceptan las pautas de la relación sin dejarse cegar por sentimientos románticos. Según Perlin, muchos de esos vínculos surgen cuando dos personas quieren separar su vida familiar de su vida romántica, ya que en este último aspecto no logran estabilidad.
Otros pueden estar desilusionados con el amor y pensar que las amistades duraderas con un buen historial de resolución de conflictos resultan una apuesta más segura.
“Si hay dos personas que tienen una comprensión clara de lo que hace falta —o sea flexibilidad y capacidad de comunicación para abordar los conflictos que vayan surgiendo—, que no desean casarse en un vínculo romántico, y que están de acuerdo con ir en contra de las normas, ¿quiénes somos los demás para decir si puede funcionar o no?, dice Perlin.
Los beneficios mutuos
Los matrimonios platónicos siempre han sido mayoritarios, desde que el matrimonio se convirtió en una institución, mientras que casarse por amor, en la historia de la humanidad, puede considerar más bien una rareza, dice Conger, el sexólogo de Denver.
Además, en los Estados Unidos, donde el matrimonio es una institución incentivada con exenciones impositivas y otros privilegios conyugales, casarse con alguien con quien no tienes un vínculo sentimental ofrece múltiples beneficios, agrega Conger. “Un matrimonio platónico es más que ponerse de acuerdo con un compañero de casa sobre la limpieza de la cocina”, dijo Conger. “Un matrimonio platónico es un vínculo profundo y un compromiso de por vida con un compañero de nido con quien se construye una vida en común”.
Jullep Teah, tiene 24 años, trabaja en un call center en San Antonio, Texas, y dice que eso es exactamente lo que siente por su futura esposa, Ashley Roberts, de 25 años. Jullep es demisexual y tiene planes de casarse con Ashley, su mejor amiga desde sexto grado (el demisexual se define como solo atraído sexualmente por alguien con quien tiene un vínculo afectivo). Jullep y Ashley ya toman juntas todas sus decisiones financieras y están por comprar una casa. Comparten dos perros y no están seguras de querer tener hijos, aunque tal vez adopten, en el futuro.
Juellep dice que es un poco fóbica, que se le hace difícil conocer íntimamente a alguien, y que las relaciones románticas no le interesan. Señala que el matrimonio es mucho más que sexo y amor romántico. Sus necesidades emocionales están satisfechas y no puede imaginar la vida sin Ashley a su lado.
“Conocer gente es difícil, generar un vínculo y sostener sentimientos románticos es difícil, y cada vez son más los jóvenes que descubren que el matrimonio tiene otros beneficios que van mucho más allá del amor romántico”, dice Jullep. “¿Qué mejor que sea literalmente tu mejor amigo?”.






