
El polen de plantas y árboles que aumenta su presencia en el aire de esta estación es una de las principales causas de alergia. Afortunadamente, nuevos medicamentos y vacunas ayudan a controlar sus síntomas
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Estornudos a repetición, la nariz roja y los ojos llorosos. Se acercan los días más cálidos y Natalia Benavídez, de 31 años, va a todos lados con el pañuelo en la mano. "A veces lo paso realmente mal", confiesa. De chica fue asmática y hace algunos años le diagnosticaron alergia, que afecta a más de 6 millones de argentinos, según estimaciones de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (Aaaic).
En su caso, se trata de rinitis alérgica, una de las formas más comunes, que produce inflamación de la mucosa nasal. Se caracteriza por estornudos, congestión, comezón y goteo de nariz, en forma estacional o persistente. En el primer caso puede ser desencadenada por el polen de plantas y árboles, y aparece cuando éstos polinizan, generalmente en primavera y verano. En el segundo, por polvo doméstico, hongos del interior de las viviendas o pelos de animales con los que se está permanentemente en contacto.
Alergia significa "reacción diferente". "Es una sensibilidad anormal a una sustancia del medio ambiente, alimentos o medicamentos, que son generalmente tolerados y considerados inocuos", explica Máximo Soto, médico especialista en alergias del Hospital de Clínicas.
Mientras que las reacciones inmunes resultan de la exposición a sustancias extrañas o tóxicas, las reacciones alérgicas son provocadas por sustancias comunes. Las formas de alergia varían según el órgano de choque: la piel (dermatitis, urticarias), la mucosa nasal (rinitis), los bronquios (asma) o todo el organismo (anafilaxis). Esta última es la más grave, pero también la menos frecuente.
Un problema creciente
En los últimos 30 años la incidencia de alergias se ha incrementado en casi todo el mundo. Algunas teorías sugieren que la vida en ambientes cerrados, la polución ambiental y hábitos como el tabaquismo favorecen su desarrollo.
El asma es una de las formas que más ha aumentado y, según la Alianza Global contra las Enfermedades Respiratorias Crónicas (GARD, según sus siglas en inglés), hoy afecta a 300 millones de personas en el mundo, aproximadamente; en la Argentina serían unos 3 millones, dado que la mitad de los alérgicos son asmáticos. Pero también aumentan los casos de rinitis (o fiebre del heno) y erupciones alérgicas, sobre todo en los niños, según un estudio en 56 países publicado la semana última en la revista médica británica The Lancet.
Las alergias tienen un gran componente genético y de herencia. Se han descubierto genes compartidos para el asma, la rinitis y el eccema, que controlan la capacidad de sensibilizarse frente a determinados alergenos.
Otros estudios determinaron que el 80% de los pacientes con asma o rinitis alérgica tiene algún familiar con síntomas alérgicos. Las posibilidades de tener un hijo alérgico son del 30% si uno de los progenitores lo es, y del 70% si ambos padres padecen alergia.
Aunque son más comunes en los niños, "los síntomas alérgicos pueden aparecer a cualquier edad, y recurrir luego de muchos años de remisión", aclara el alergólogo y neumonólogo Natalio Salmún, codirector del Instituto Argentino de Alergia e Inmunología (IAAI) y presidente de Fundaler.
Síntomas molestos
Los síntomas dependen de cada tipo de alergia. En la rinitis se parecen a los del resfrío, aunque con secreciones mucho más acuosas y comezón nasal. El asma se caracteriza por tos, opresión del tórax, dificultad para respirar y sibilancias, debido a la obstrucción de los bronquios. En tanto que la dermatitis o eccema se manifiesta por picazón y sequedad de la piel.
El shock anafiláctico es la más grave de todas las reacciones alérgicas y es causada generalmente por picaduras de insectos, algunos alimentos y la penicilina. En ocasiones puede ser mortal debido a la inflamación, el estrechamiento de las vías respiratorias y la caída súbita de la presión sanguínea. La rápida aplicación de epinefrina (adrenalina) es esencial para su tratamiento. Hoy está disponible en el país una lapicera para su aplicación inmediata.
Aún no se sabe plenamente por qué algunas sustancias resultan alergénicas y otras no, ni tampoco por qué algunas personas responden a ellas y otras no. Sin embargo, se ha detectado en quienes padecen alergia un nivel mayor de anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE) en la sangre.
En los países de América latina, la mayoría de los alérgicos son niños. Y están mal diagnosticados, con tratamientos únicamente basados en medicación, y mal controlados. Esta fue una de las conclusiones a las que se llegó en el XIV Congreso Latinoamericano de Asma, Alergia e Inmunología Clínica que se realizó el mes último en Buenos Aires. Estas fallas hacen que las enfermedades se compliquen y se incurra en mayores gastos en internaciones y fármacos costosos.
El primer paso en el tratamiento del asma es un buen diagnóstico. Para esto hay que conocer la historia del paciente y sus síntomas, si hay antecedentes familiares y si por sus actividades habituales está en contacto con alergenos. Luego se deben hacer tests específicos. Uno es el dosaje de IgE en sangre, mediante un análisis de laboratorio. Otro es un examen de la piel o escalificación. Consiste en aplicar sobre la piel, mediante un raspado o pequeño pinchazo, soluciones diluidas de alergenos.
Una vez determinado el alergeno específico, el tratamiento con inmunoterapia es el más indicado. Consiste en aplicar vacunas (algunas en forma oral) con extractos de los alergenos.
Cuando existe inflamación, los médicos prescriben corticoides. A pesar del temor a sus efectos adversos, en los últimos años aparecieron formulaciones en aerosol, que al inhalarse actúan directamente sobre las vías respiratorias, sin producir efectos no deseados como la hinchazón.
También hay una nueva generación de antihistamínicos -los medicamentos antialérgicos clásicos- que no produce sedación ni aumento del apetito. Para el asma moderada se cuenta hoy con comprimidos masticables de una toma diaria.
Y en cuanto a los tratamientos integrales, ya se comercializa un anticuerpo monoclonal dirigido contra la Inmunoglobulina E (el omalizumab), principal responsable de los mecanismos alérgicos del asma y la rinitis.
Prevención
Es difícil prevenir las alergias en personas predispuestas. Pero se puede identificar precozmente a los niños con antecedentes familiares con el fin de evitar su contacto temprano con alergenos del ambiente como ácaros, alimentos y el humo del tabaco. "Hay varios tipos de prevenciones -dice el doctor Salmún-: la primaria para evitar que aparezcan los síntomas, la secundaria para evitar que se repitan y la terciaria para evitar las complicaciones."
En el primer caso se debe mantener una higiene y ventilación adecuadas en el hogar, evitando el polvo, los cortinados, muñecos de peluche, periódicos, libros y las revistas que puedan acumular ácaros y moho. Y no se debe fumar en los ambientes en los que viven personas alérgicas, sobre todo si son niños.
En el caso de las mascotas, no hay problema si el niño convive con ellas desde que nace. De lo contrario, habría que evitar su presencia hasta los 3 o 4 años. También es fundamental la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, porque le otorga mayor inmunidad, y conviene retrasar la ingesta de chocolate, mariscos, tomate y cítricos hasta después del año.
Una vez declarada la alergia hay que hacer el tratamiento médico, de modo de evitar la aparición de los síntomas y las complicaciones.
"Aproximadamente un tercio de las alergias que se declaran en la infancia remite sola en el curso de la vida, otro tercio mantiene controlado los síntomas y otro tanto se agrava o cambia la forma de manifestación", dice el doctor Soto.
La alergia "es curable en el sentido de evitar sus síntomas para llevar una adecuada calidad de vida, pero hasta ahora ningún tratamiento revierte la predisposición genética a padecerla", aclara Salmún. Lo importante es detectar a tiempo la alergia para controlarla y llevar un modo de vida normal. Que la comezón o un ataque de estornudos no nos arruinen la primavera.
Tres consejos para evitar el polen
En las próximas semanas comenzará la floración de especies vegetales potencialmente alergénicas, como el plátano, el fresno, el ciprés, el arce, el sauce o el álamo. Para evitar los síntomas de rinitis (prurito nasal, lagrimeo, estornudos) o de asma es importante:
- Disminuir las actividades al aire libre en las últimas horas de la mañana y primeras de la tarde, en especial los días de mucho viento.
- Mantener cerradas las ventanillas del auto.
Consultar la página www.polenbue
Mito y verdad
M: Se puede tener alergia a todo o a cualquier cosa .
V: Las alergias son específicas. Se es alérgico a ciertas sustancias y a otras no. Una misma sustancia puede causar alergia a una persona y no a otra. Y la misma sustancia puede provocar reacciones alérgicas diferentes en cada persona.
M: Todo lo que pica es alergia.
V: Hay afecciones de la piel no alérgicas que también producen prurito. Para determinar si es alergia se debe realizar pruebas específicas, ya sea a nivel tópico o mediante análisis de sangre en los que se busca un anticuerpo llamado Inmunoglobulina E (IgE) específico para cada sustancia a la que el paciente es alérgico .
M: Si la persona es alérgica, al mudarse a otra región, los síntomas desaparecen.
V: La persona continuará siendo alérgica independientemente del lugar donde viva.
M: Los medicamentos con corticoides hacen mal al corazón y no deben usarse.
V: Bajo prescripción médica y estricto control, los corticoides son muy efectivos para combatir el asma y algunos tipos de alergia; no provocan hinchazón y no tienen riesgo cardíaco.
M: Las alergias y el asma son psicológicas .
V: Son enfermedades psicosomáticas, pero esto no significa que su causa sea psicológica, sino que los factores emocionales como el estrés pueden desencadenar o agravar síntomas en una persona ya predispuesta.
M: La alergia se produce por falta de limpieza en el hogar.
V: Si bien la higiene es importante para evitar el contacto con los ácaros, el polvo doméstico y otros alergenos, es imposible combatirla únicamente con medidas de limpieza. El tratamiento se debe complementar con inmunoterapia (vacunas) y fármacos.
M: Las vacunas para la alergia son preventivas.
V: Las vacunas son terapéuticas y deben ser administradas una vez que se determinó qué alergeno afecta a cada paciente.
M: Quien es alérgico no debe tener mascotas.
V: Se puede tener mascotas, extremando las medidas de higiene y tratando de eliminar los pelos que pierden. Si se trata de niños, no hay inconveniente si la mascota está desde el nacimiento. De lo contrario, es mejor esperar a los 3 o 4 años para traer una mascota a casa.
M: El asma no es una enfermedad alérgica.
V: En la mayoría de los casos el asma es alérgica. Se han descubierto genes compartidos para la herencia del asma, la rinitis y el eccema. El 80% de los pacientes con asma o rinitis tiene algún familiar con síntomas alérgicos. Y entre el 50 y el 80% de las personas con asma son alérgicas a los ácaros.
M: Quien es alérgico debe tomar medicamentos de por vida.
V: Los medicamentos deben tomarse según la indicación del especialista, y nunca por autoprescripción. Hoy existe consenso en que en los casos de asma leve, no es necesario tomarlos cuando no hay síntomas.
Ranking de alergenos
1. Inhalantes: ácaros, polvo, cucarachas y mascotas.
2. Pólenes: plátano, fresno y gramíneas.
3. Alimentos: leche, huevo, maní, pescado y mariscos.
4. Medicamentos: amoxicilina, penicilina y antiinflamatorios no esteroideos.
5. Hongos: alternaria, cladosporium y aspergilum.
6. Nuevos: murciélagos, vinchucas y ratas.
7. Otros: látex, aditivos y conservantes.
Dónde consultar
Fundaler: (011) 4307-4050, o a través de la página Web www.fundaler.com.ar .
Servicio de Alergia e Inmunología Clínica, Hospital de Clínicas: (011) 5950-8649.





