Alimentación infantil: 6 de cada 10 chicos tienen dietas poco variadas y los expertos advierten sobre sus consecuencias
Un estudio basado en datos oficiales reveló que la mayoría de los niños argentinos entre 4 y 12 años no consume una alimentación diversa. Especialistas explican cuáles son los nutrientes clave para el crecimiento y cómo mejorar las viandas escolares.
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La infancia es una etapa decisiva para el crecimiento físico, el desarrollo cognitivo y la formación de hábitos que pueden acompañar a una persona durante toda la vida. Sin embargo, los datos muestran una realidad preocupante: 6 de cada 10 niños en la Argentina tienen una alimentación poco diversa, una situación que puede afectar la incorporación de nutrientes esenciales para su desarrollo.
El dato surge de una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación, presentada en 2024 a partir de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2) del Ministerio de Salud de la Nación.
La baja diversidad alimentaria suele traducirse en una mayor presencia de productos de escasa calidad nutricional y en una menor incorporación de alimentos que aportan vitaminas, minerales y proteínas fundamentales durante la niñez.

“La infancia es una etapa crucial en el desarrollo humano, en la que una alimentación equilibrada desempeña un papel fundamental para garantizar un crecimiento y desarrollo óptimos, por lo que es particularmente relevante prestar atención a qué alimentos se les ofrece a los más chicos y cómo se puede contribuir a la construcción de hábitos saludables que los acompañen durante toda la vida”, señalaron especialistas de PROFENI, un grupo de profesionales de la salud dedicado al estudio de la nutrición infantil.
Qué nutrientes no pueden faltar entre los 4 y los 12 años
Durante la edad escolar, el organismo atraviesa un período de intenso crecimiento. Por eso, los especialistas destacan la importancia de asegurar una ingesta adecuada de calcio, proteínas y vitamina D, entre otros nutrientes.
“Entre los 4 y 12 años, los niños requieren una ingesta adecuada de nutrientes, adonde algunos como calcio, proteínas y la vitamina D son indispensables para un adecuado crecimiento y desarrollo porque fortalecen el sistema óseo, favorecen el desarrollo muscular y apoyan sus funciones cognitivas”, explicó la doctora Noelia Rodrigues Cambao, especialista en medicina familiar y psiquiatría e integrante de PROFENI.
Entre las opciones prácticas para la escuela, los especialistas destacan que el yogur puede incluirse sin inconvenientes en las viandas, incluso cuando transcurren algunas horas entre su preparación y el momento del consumo. Además de ser fácil de transportar, aporta proteínas, calcio, vitamina D y microorganismos beneficiosos para la microbiota intestinal.
El déficit de calcio, una deuda frecuente
Uno de los nutrientes que más preocupa a los especialistas es el calcio. Este mineral es esencial para la formación de huesos y dientes, pero las estadísticas muestran que una gran parte de la población infantil no alcanza las cantidades recomendadas.
Según los expertos, cerca del 70% de los niños no cubre la ingesta diaria necesaria de calcio, una situación que podría impactar negativamente en el desarrollo óseo y dental.
Las consecuencias pueden incluir retraso en el crecimiento, baja talla para la edad, raquitismo, caries dentales, fatiga, debilidad muscular y, a largo plazo, un mayor riesgo de osteoporosis.
“La leche, el yogur y el queso son las principales fuentes de calcio. Los lácteos fermentados, como el yogur, aportan microorganismos beneficiosos, además de calcio, vitamina D y proteínas completas. Gracias a la fermentación, mejoran la absorción de calcio y también favorecen la salud de la microbiota intestinal y sus efectos positivos en la salud integral”, explicó la licenciada María Soledad Cabreriso, especialista en nutrición maternoinfantil y magíster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

La especialista agregó que también aportan calcio algunos pescados, vegetales de hoja verde como espinaca y brócoli, frutos secos y semillas como almendras y chía. Sin embargo, aclaró que el calcio de origen vegetal presenta una biodisponibilidad menor que el calcio proveniente de los lácteos.
Proteínas y vitamina D: aliadas del crecimiento
Las proteínas cumplen funciones esenciales durante la infancia. Participan en la formación de tejidos, el crecimiento muscular y el desarrollo del sistema inmunológico.
“Las fuentes más recomendadas de proteínas incluyen carnes magras como pollo, vaca o cerdo; pescados; legumbres como lentejas, garbanzos y porotos; huevos y productos lácteos como yogur y quesos”, detalló Cabreriso.
Por su parte, la vitamina D resulta indispensable para la absorción del calcio y también interviene en el fortalecimiento del sistema inmunológico y en el funcionamiento nervioso y muscular. Puede obtenerse a través de alimentos fortificados, como leche y yogur, de pescados grasos y mediante una adecuada exposición solar.

El desafío de ampliar los sabores en la infancia
Más allá de conocer cuáles son los nutrientes necesarios, muchas familias se enfrentan a otra dificultad: lograr que los chicos acepten alimentos distintos a los que consumen habitualmente.
Los especialistas advierten que es frecuente encontrar patrones alimentarios centrados en panificados e hidratos de carbono simples, con escasa presencia de frutas, verduras, legumbres y otras fuentes de nutrientes.
En este contexto, destacan que ofrecer preparaciones con diversidad de colores, texturas y sabores puede ayudar a ampliar progresivamente el repertorio alimentario de los niños y favorecer la construcción de hábitos saludables sostenibles.
Viandas escolares: una oportunidad para mejorar la alimentación
La preparación de las viandas escolares suele representar un desafío cotidiano. La falta de tiempo, la necesidad de organización y las limitaciones económicas pueden dificultar la elección de opciones saludables.
A esto se suma que muchos entornos escolares todavía presentan una oferta basada en productos de baja calidad nutricional, mientras que los kioscos saludables continúan siendo una asignatura pendiente.
“Esta realidad nos invita a reflexionar y a actuar, entendiendo que el entorno escolar también debe ser un espacio que acompañe y refuerce hábitos alimentarios que favorezcan la salud, el aprendizaje y el bienestar de las infancias. Por eso, las decisiones que se toman desde el hogar son fundamentales: cada vianda es una oportunidad para ofrecer a los niños y niñas los nutrientes que necesitan para crecer, aprender y sentirse bien. A la vez, es esencial que las instituciones educativas acompañen este esfuerzo, generando entornos que favorezcan elecciones saludables y sostenibles desde las infancias”, sostuvo Alberto Arribas, especialista en nutrición, presidente de la Asociación Civil Supersaludable e integrante de PROFENI.
Ideas para armar viandas saludables y prácticas
Los especialistas recomiendan que las viandas escolares sean nutritivas, fáciles de transportar y atractivas para los chicos. Algunas alternativas son:
- Sándwich de pan integral con pollo o atún y vegetales.
- Wrap de queso y vegetales de estación.
- Minihamburguesas de lentejas con fideos.
- Formitas de arroz y garbanzo con rodajas de tomate.
- Milanesas cortadas en tiras con cubos de calabaza.
- Pizzetas integrales de tomate y queso.
- Yogur acompañado con frutas.
- Muffins caseros de yogur, avena y banana.
- Tortillas de avena y frutas.
- Tortillas o minibuñuelos de vegetales horneados.
Además, remarcan la importancia de la planificación semanal para evitar improvisaciones.

“La planificación semanal es fundamental para facilitar una alimentación saludable en la rutina diaria. Cocinar en cantidad y conservar las preparaciones en la heladera o el freezer puede ser una gran ayuda para tener opciones nutritivas siempre a mano”, señalaron desde PROFENI.
Los expertos explican que cuando las comidas deben resolverse con poco tiempo, aumenta la probabilidad de recurrir a productos rápidos y de menor calidad nutricional. Aunque estos alimentos pueden formar parte de la alimentación de manera ocasional, recomiendan que no constituyan la base de la dieta.
Por qué una buena alimentación impacta en el aprendizaje
Una alimentación equilibrada durante la infancia no solo favorece el crecimiento físico. También influye sobre el desarrollo cognitivo, la prevención de enfermedades y el rendimiento escolar.
Por eso, los especialistas recomiendan incorporar alimentos frescos y variados, como frutas de estación, frutos secos, lácteos y otras fuentes de nutrientes esenciales.
Entre las opciones prácticas para la escuela, destacan que el yogur puede incluirse sin inconvenientes en las viandas, incluso cuando transcurren algunas horas entre su preparación y el momento del consumo. Además de ser fácil de transportar, aporta proteínas, calcio, vitamina D y microorganismos beneficiosos para la microbiota intestinal.
Garantizar una alimentación diversa y de calidad durante los primeros años de vida, concluyen los especialistas, es una de las herramientas más importantes para favorecer el desarrollo integral de los niños y sentar las bases de una mejor salud en la adultez.
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