Electromagnetismo: los estudios realizados hasta el presente no pueden confirmar daños en las células provocados por los equipos electrónicos.
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Los campos electromagnéticos naturales estuvieron presentes desde el origen mismo del planeta. Incluso hay quienes relacionan el origen de la vida con la presencia de dichos campos.
Aparentemente, las zonas sensibles de las células se encuentran en su superficie y están constituidas por hebras o cadenas de proteínas que oficiarían, en cierto modo, como transductores capaces de llevar la señal al interior de la célula. Hasta aquí parece todo comprensible y hasta aceptado por la generalidad de los estudiosos.
Llama la atención el nivel ínfimo de las señales para las que aparecen respuestas. Hay estudios que muestran que con campos muy débiles, de muy baja frecuencia, aparecen alteraciones notorias en muchas funciones celulares. Los resultados deben ser analizados como fenómenos cooperativos, a lo mejor relacionados con ciertas frecuencias propias de la célula, que modifican seriamente las informaciones intercelulares que llegan o salen de cada una.
Dentro de este mismo concepto deben mencionarse los posibles efectos de los campos electromagnéticos en el sistema nervioso y en el comportamiento. Este tema ha merecido atención en especial de estudiosos del ex bloque soviético pero, lamentablemente, los resultados que hallaron se basaron en experiencias cuyos datos completos nunca se proveyeron, por lo que resultó imposible confrontar con otros y es un tema cuya respuesta final está pendiente.
Uno de los principales motivos reside en la dificultad que existe para hacer seguimientos serios y continuos de poblaciones numerosas que hayan estado sometidas -durante períodos y condiciones semejantes- a una exposición similar a campos magnéticos. Aunque los avances son forzosamente lentos puede adelantarse que, en el estado actual de los conocimientos, no parece que este problema merezca constituirse en algo preocupante para la población urbana.
Daños indirectos
La radiación electromagnética de cualquier sistema puede no afectar directamente a la persona en sí, sino a algún dispositivo o prótesis que utilice y cuyo consiguiente mal funcionamiento puede provocarle un daño a la salud.
En el caso de los marcapasos, puede suceder que su funcionamiento resulte alterado cuando el usuario entra en zonas con campos electromagnéticos relativamente grandes. Los estudios más serios indican que pueden dar lugar a palpitaciones o exceso de valores límite. En cuanto a los desfibriladores, en condiciones normales, los campos electromagnéticos habitualmente presentes en las zonas urbanas no parecen afectar su funcionamiento.
Según los estudios realizados, muchos audífonos presentan, en mayor o menor medida, una degradación en su funcionamiento cuando se está en presencia de determinados campos electromagnéticos. Este trabajo fue preparado por los ingenieros Claudio Muñoz, Roxana Saint Nom, Benito Alvarez Ovide y Víctor Padula Pintos, del Centro Argentino de Estudios de Radiocomunicaciones y Compatibilidad Electromagnética del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).





