
¿Siempre te agrada tomar las riendas de un grupo de trabajo porque tenés la ambición de conseguir buenos resultados? Entonces, debes prestar atención a lo que dicen los psicólogos
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¿Tienes la creencia de que nadie hace las cosas tan bien como vos y preferís asumir toda la carga de trabajo? Este comportamiento puede contar con distintos significados que, desafortunadamente, no revelan cosas positivas por parte de los expertos en psicología. En caso de que te sientas identificado con esta conducta, te aconsejo que sigas leyendo este artículo informativo para que tengas más respuestas al respecto.
Seguramente, considerás que tomarte la atribución de liderar equipos se debe porque sabés gestionar equipos y tenés buenos resultados; si bien puede ser afirmativo, no necesariamente signifique ello.
Los especialistas en salud mental han realizado estudios para entender por qué a estas personas les cuesta delegar a los demás en trabajos importantes.
Qué dice la psicología sobre tener dificultades para delegar responsabilidades
Un artículo de Psicología y Mente explica que las personas que presentan esta costumbre pueden experimentar un miedo al error o ser criticadas por el trabajo que están presentando. Es decir, toman en cuenta su valor como profesional ante los demás.
Lo preocupante es que su autoestima está vinculada a esta necesidad de aceptación. Entonces, si recibe algún reclamo por una mínima falla en el trabajo que está delegado(a), puede percibir que sus habilidades no son suficientes. Es así que prefiere liderar el equipo para asegurar que todo esté a la perfección.

Para este portal especializado, este patrón de perfeccionismo nace desde la infancia y sería una forma de protegerse emocionalmente. En ciertos casos, la idea de siempre delegar en cualquier tarea —sea laboral o educativa— se relaciona con que los padres fueron muy críticos o controladores.
Cuando el niño aprende que equivocarse suele traer consecuencias, entonces comienza a crear una mentalidad de que debe realizar todo perfecto para evitar cualquier tipo de rechazo o crítica; no solo sería en el ámbito profesional, también puede ser en las relaciones afectuosas.
Aunque racionalmente sepas ‘no pasa nada por un error’, tu cuerpo responde como si pasara todo, como si fuera un desastre y no te fueran a querer como ocurría en tu infancia”, se lee.
Presentar esta conducta solo ocasionaría que los demás integrantes del equipo no se sientan cómodos, pues consideran que no se están aceptando sus opiniones o que sus capacidades no están a la altura de lo que se está solicitando.
Por Marcelo López


