
Se encargan de absorber y reciclar las sustancias contaminantes que circulan en el aire de lugares cerrados
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Todo comenzó con las investigaciones de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial (NASA) de los Estados Unidos. Sus científicos analizaron los compuestos orgánicos volátiles (COV) que se detectaron en la estación Skylab, que orbitó la Tierra durante los años setenta, cuenta el doctor Marcos Machado, director científico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.
Los estudios para evaluar los beneficios del uso de plantas continuaron en el Centro Espacial John C. Stennis, pensando en sus aplicaciones para futuros asentamientos en órbita (como la Estación Espacial Internacional que se construye actualmente), en la Luna, y en futuros viajes a Marte. Así se descubrió el poder purificador de ambientes cerrados que tienen determinadas plantas.
El informe final, Plantas ornamentales para la disminución de la contaminación interna del aire, recomienda tener en cuenta su rápida capacidad de filtración de grandes volúmenes de aire, aun en macetas. Uno de los científicos participantes, el doctor Bill Wolverton, actualmente retirado de la NASA, continuó su estudio para desarrollar sistemas de reciclado, tanto del aire como del agua, en casas, oficinas y diversos hábitat cerrados.
Edificios enfermos
Hace ya 20 años que se conocen los COV y se sospecha que son los responsables del síndrome del edificio enfermo . Es más, ya se han identificado alrededor de novecientos que pululan en oficinas y ambientes de trabajo. Entre los principales se encuentran el formaldehído , el benceno y el tricloroetileno . Son sustancias químicas emitidas por los materiales con que están hechos muchos de los muebles y objetos que nos rodean: pinturas, alfombras, barnices, maderas enchapadas, lacas, adhesivos, tintas, fibras sintéticas. También provienen de los productos de limpieza, de las fotocopiadoras e impresoras, del humo del tabaco, del papel higiénico, las bolsas de plástico, etcétera.
Al respecto, la Agencia para la Protección del Ambiente de los Estados Unidos asegura que la contaminación puertas adentro puede ser dos a cinco veces mayor que la del exterior. Los investigadores comprobaron que no sólo es dañina para la salud de las personas, sino también para el funcionamiento de computadoras y componentes electrónicos.
El célebre síndrome, asociado con muchos de los nuevos edificios eficientes en el consumo de energía, incluye una serie de síntomas padecidos por quienes pasan muchas horas encerrados en recintos con el aire viciado: alergias, fatiga, dolor de cabeza, asma, malestar general, irritación y sequedad de ojos, nariz y garganta, congestión, pesadez, nerviosismo, etcétera.
La solución verde
Las plantas aspiradoras de bacterias, polvo y otros contaminantes son las originarias de zonas selváticas que se hallan naturalmente en condiciones atmosféricas húmedas y de baja iluminación, y poseen abundante follaje. Muchas de ellas nos rodean en nuestros hábitat cotidianos: son las plantas de interior que utilizamos con fines ornamentales. Se trata de la dieffembachia , las dracenas (o dracaenas) en todas sus variedades, el filodendro (o philodendron), la hiedra inglesa , las begonias , las azaleas , la kentia , el espatifilo (o Spathiphyllum ), el bambú , la areca , las orquídeas , el pothos (potus o pothus), el ficus , la poinsettia , entre otras.
Claro que para que su acción sea efectiva deben poder funcionar como una especie de pulmón purificador. Si el espacio que las contiene recibe mucha ventilación (y con ello contaminación) externa, su capacidad filtradora se verá superada. Consecuentemente, sugieren los investigadores, en los nuevos edificios el aire debería circular primero por un patio interno lleno de plantas antes de ser distribuido por todo el edificio. El doctor Bill Wolverton aconseja colocar al menos dos o tres plantas de abundante follaje por cada diez metros cuadrados de superficie.
Otro estudio, realizado por científicos del Departamento de Horticultura y Arquitectura Paisajística de la Universidad de Washington, demostró que cuando las plantas ocupan de un 2 a un 5 por ciento del volumen total del espacio, la acumulación de polvo en superficies horizontales se reduce en alrededor de un 20 por ciento. A su vez, la humedad ambiental aumenta hasta un 10 por ciento, equilibrando la sequedad de ambientes con aire acondicionado o calefacción.
¿Cómo limpian ?
Humo de tabaco, xileno , tolueno , amoníaco , acetona , son otras de las sustancias tóxicas volátiles que las plantas son capaces de remover y reciclar. Así como ellas toman oxígeno para vivir, también absorben, a través de sus hojas, los contaminantes que se encuentran en el aire. Los COVs circulan desde el follaje hasta las raíces, donde son excretados a la tierra junto con otras sustancias. Allí, los microbios los descomponen y devuelven a la planta sustancias alimenticias.
Según el doctor Wolverton, colocando tres pequeñas azaleas en maceta, en una superficie no mayor a diez metros cuadrados, el porcentaje de remoción se incrementa en tres partes por millón (ppm) por hora. Una ppm de formaldehído removida del aire por hora equivale aproximadamente a 264 microgramos de dicha sustancia. Entonces, una azalea representa una remoción potencial de 6336 microgramos de formaldehído por día en una oficina o casa.
Al parecer, nuestras amigas las plantas no dejan de sorprendernos.






