¿Qué es el dengue?: formas de contagio, síntomas y tratamiento

El dengue es una infección vírica producida por la picadura de mosquitos del género aedes aegyptique se presenta en climas tropicales y subtropicales, principalmente en las zonas urbanas y semiurbanas
El dengue es una infección vírica producida por la picadura de mosquitos del género aedes aegyptique se presenta en climas tropicales y subtropicales, principalmente en las zonas urbanas y semiurbanas Fuente: Archivo
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5 de diciembre de 2020  • 15:19

A medida que se acercan los días más cálidos, una de las mayores preocupaciones que surge es la aparición de distintos mosquitos, especialmente si estos pueden provocar dengue, una enfermedad que puede contagiar a cualquier persona y provoca que unas 500.000 personas al año sean hospitalizadas en el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el dengue es una infección vírica producida por la picadura de mosquitos del género aedes aegypti que se presenta cuando llegan los climas tropicales y subtropicales, principalmente en las zonas urbanas y semiurbanas. Quienes lo portan son los humanos y los mosquitos son quienes producen la transmisión y contagio.

Si bien más del 70% de la carga de morbilidad por esta enfermedad se concentra en Asia Sudoriental y en el Pacífico Occidental, la OMS advirtió que en los últimos años, la incidencia y la gravedad de la enfermedad aumentaron en América Latina y el Caribe.

La principal forma de contagio se da por la picadura de mosquitos, aunque se han detectado algunos casos relacionados a la transmisión sexual. Estos mosquitos también transmiten otras enfermedades como fiebre chikungunya, infección por el virus de zika y fiebre amarilla.

¿Cómo prevenir el dengue?

  • La principal prevención radica en evitar el contacto con esta especie y proteger el cuerpo y la piel de sus picaduras utilizando repelentes.
  • Ordenar el hogar y el ambiente al aire libre para evitar que los mosquitos depositen huevos (suelen hacerlo en tapas, frascos, plásticos acumulados, etc.)
  • Eliminar los desechos sólidos de mascotas en el jardín y los posibles hábitats artificiales.
  • En las zonas más concurridas por los mosquitos transmisores es importante usar planchas mosquiteras en las ventanas y vestirse con prendas de manga larga.
  • Limpiar y vaciar semanalmente todos los recipientes en los que se almacena agua para uso doméstico, como los jarros de los que beben las mascotas. Los insecticidas específicos son muy útiles para aplicar en la base de los depósitos que conservan agua a la intemperie. Sobre este punto corresponde recibir asesoramiento profesional, a los fines de evitar sustancias tóxicas o peligrosas.
  • Realizar fumigaciones biológicas en los productos que atraen mosquitos como maderas y neumáticos, y en zonas estancables.

¿Cuáles son los síntomas frecuentes?

Los médicos especialistas de la OMS explican que cuando una persona padece esta enfermedad atraviesa un cuadro febril, acompañado de una erupción cutánea, dolores musculares y otros síntomas.

Tal como ocurre con el Covid-19, los síntomas del dengue no se manifiestan de forma instantánea. En cambio, inician luego de un período de incubación que puede abarcar entre 5 y 8 días luego de la picadura inicial.

El principal listado de síntomas de dengue comprende:

  • Fiebre alta, como síntoma característico
  • Erupciones en la piel, especialmente en el cuello y los brazos
  • Náuseas y vómitos (no es un síntoma siempre presente)
  • Sensación de debilidad y malestar general
  • Dolor muscular y articular
  • Sangrado leve en la nariz y en las encías
  • Dolor de garganta y tos seca

Dengue: ¿existe un tratamiento y una cura?

Hasta el momento, los expertos aseguran que no existe un tratamiento específico para combatir al dengue. De hecho, es una enfermedad con una gran tasa de mortalidad, que alanza a un 2,5% de los casos, motivo por el que la prevención es la mejor medida que se puede tomar, así como el diagnóstico temprano.

Sin embargo, el acompañamiento médico resulta fundamental para evitar que el cuadro se agrave, aliviar los síntomas y prevenir la letalidad. Los efectos y evolución de la enfermedad deben controlarse. Para ello los médicos suelen recurrir a antiinflamatorios, indicaciones de reposo para el paciente y antipiréticos. Como tratamientos más profundos se sugieren el equilibrio electrolítico y las transfusiones de sangre (si hay hemorragias), acompañadas por el control de número de plaquetas.

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