Una investigación con más de 90.000 participantes señala que no todas las dietas basadas en vegetales tienen el mismo impacto en la salud cognitiva
4 minutos de lectura'

Un estudio liderado por la Universidad de Hawái en Manoa concluyó que la calidad de una dieta basada en vegetales puede estar asociada con el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras demencias, tras analizar durante más de una década a miles de personas de distintos grupos poblacionales.
En España, el interés por mejorar la alimentación ha impulsado el aumento de dietas basadas en verduras. Este patrón alimenticio se relaciona con la prevención de enfermedades crónicas, aunque recientes hallazgos advierten que no todos los alimentos de origen vegetal producen los mismos efectos en el organismo.
Una investigación publicada en la revista Neurology, de la Academia Estadounidense de Neurología, analizó la relación entre distintos tipos de dietas vegetales y el riesgo de deterioro cognitivo. Los resultados muestran asociaciones, pero no establecen una relación causal directa entre alimentación y demencia.
Tres tipos de dietas basadas en vegetales
El estudio clasificó los patrones alimentarios en tres categorías:
1. Dieta basada en vegetales general: prioriza el consumo de alimentos de origen vegetal frente a productos animales como carne, leche o huevos, sin diferenciar su calidad.
2. Dieta basada en vegetales saludables: incluye cereales integrales, frutas, verduras, aceites vegetales, frutos secos, legumbres, té y café.
3. Dieta basada en vegetales poco saludable: incorpora cereales refinados, jugos de frutas, papas y azúcares añadidos.
Los investigadores no evaluaron dietas vegetarianas ni veganas. La autora principal, Song-Yi Park, explicó: "Se ha demostrado que las dietas basadas en plantas son beneficiosas para reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes y la hipertensión, pero se sabe menos sobre el riesgo de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias".
Park añadió: “Nuestro estudio reveló que la calidad de una dieta basada en plantas es importante: una dieta de mayor calidad se asoció con un menor riesgo, mientras que una dieta de menor calidad se asoció con un mayor riesgo”.
Resultados del seguimiento a más de 90.000 personas
El análisis incluyó a 92.849 participantes con una edad promedio de 59 años. Durante un seguimiento de aproximadamente 11 años, 21.478 personas desarrollaron Alzheimer u otras demencias.
Cada participante completó cuestionarios sobre su alimentación. A partir de esta información, los investigadores asignaron tres puntuaciones que reflejaban el grado de adherencia a cada tipo de dieta.
Tras dividir a los participantes en cinco subgrupos según su alimentación y ajustar variables como edad, actividad física y diabetes, se identificaron las siguientes asociaciones:
- Las personas con mayor consumo en la dieta vegetal general presentaron un 12% menos de riesgo de demencia frente al grupo con menor consumo.
- En la dieta vegetal saludable, el grupo con mayor adherencia mostró un 7% menos de riesgo.
- En la dieta vegetal poco saludable, el grupo con mayor consumo registró un 6% más de riesgo de demencia.

En un subgrupo de 45.065 personas que actualizaron su dieta diez años después, 8.360 desarrollaron demencia. Los cambios en los hábitos alimentarios también mostraron variaciones en el riesgo:
- Quienes adoptaron dietas más poco saludables incrementaron su riesgo en un 25%.
- Quienes mejoraron la calidad de su alimentación redujeron el riesgo en un 11%.
Cambios en la alimentación en edades avanzadas
Sobre la evolución de los hábitos alimentarios, Park señaló: “Descubrimos que adoptar una dieta basada en frutas y verduras, incluso a una edad avanzada, y evitar las dietas basadas en verduras y frutas de baja calidad se asociaron con un menor riesgo de Alzheimer y otras demencias. Nuestros hallazgos resaltan la importancia no solo de seguir una dieta basada en vegetales, sino también de garantizar que sea de alta calidad".
Los autores indicaron que una de las limitaciones del estudio es el uso de cuestionarios alimentarios, que dependen de la memoria de los participantes. La investigación contó con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud.




