Se trata de una técnica que realizada a diario otorga un efecto de lifting momentáneo, a la vez que distiende la expresión facial y disminuye la apariencia de las arrugas
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Se usa como un complemento del masaje facial y apunta a relajar los músculos de la cara pero, a la vez, esta técnica tiene efectos beneficiosos para la piel ya que aumenta la irrigación sanguínea y la oxigenación. Lo hicieron popular famosas como Meghan Markle, Jennifer López y Kate Moss quienes lo utilizan para quitar estrés y modelar sus rasgos.
Sin embargo, la principal función de esta técnica es tratar el bruxismo, según lo advierte Aníbal Scharovsky, kinesiólogo y osteópata (M.N. 15173), director de la Escuela de Movimiento. “El masaje intraoral relaja los músculos que participan de la mordida, porque el principal problema en la boca es la fuerza que hacemos para cerrarla. En especial la presión que se ejerce con el músculo masetero y los pterigoideos”, aclara.
El kinesiólogo, autor de Columna vertebral Anatomía para pacientes, impacientes y yogis (Ediciones Maas Yoga), advierte que estos músculos están vinculados con la subsistencia, por un lado, con la alimentación pero también con el hecho de que antiguamente los seres humanos se defendían mordiendo. “Tienen un programa más antiguo que el de nuestra cabeza social, entonces cada vez que nos sentimos amenazados se realzan y se tensan porque se preparan para la defensa”, explica.
Scharovsky destaca que está demostrado científicamente que en todas las patologías del estrés esos músculos se contraen, “por eso, cada vez que se exacerba la agresividad, que nos sentimos en peligro, que algo de nuestra supervivencia nos preocupa, se activan”, dice. De manera que, el estrés carga de tensión esa zona y cuando se libera esa presión -por lo general, durante la noche- genera múltiples consecuencias para la salud desde dolor de cabeza, sensación de agotamiento, dolor en las mandíbulas, zumbidos, mareos hasta el riesgo de rotura de dientes.

Desde el interior
Coincide, Cecilia Navarro Gamboa, estudiante de kinesiología, cosmetóloga, terapeuta facial y formadora en FACEIT, acerca de que uno de los principales objetivos del masaje intraoral es trabajar desde el interior de la boca para relajar el área de la mandíbula. “A través de diferentes maniobras logramos estimular ciertos puntos a los que desde afuera no podemos acceder. Principalmente, las técnicas manuales intraorales nos permiten manipular con mayor precisión y efectividad los músculos maseteros, que si bien se pueden trabajar por fuera, al tener un punto de presión interno logramos mejores resultados”, asegura.
A la vez, explica que para aplicar estos masajes es necesario conocer en profundidad los músculos que intervienen en la articulación de la mandíbula como los maseteros y pterigoideos, pero además otros que trabajan sinérgicamente como los cigomáticos, el orbicular de la boca, entre otros. Por otra parte, desde el punto de vista estético, sostiene que relajar el músculo masetero acentúa los rasgos y permite definir pómulos y el área de la mandíbula. “Además, estimular las estructuras vinculadas con la boca atenúa las líneas de expresión que aparecen en el bozo y en el surco nasogeniano. Pero también, mejora el aspecto general de la cara porque aumenta la circulación, la oxigenación de los tejidos y la dinámica general de las estructuras faciales”, dice Navarro Gamboa. Destaca también que, si bien no tiene contraindicaciones, se evita en aquellas personas que transitan por alguna intervención odontológica o facial y que no cuenten con el alta médica.
En casa
Según Priscilla Dzigciot, especialista en medicina funcional y estética y directora de BACE (M.N. 129206), lo ideal es combinar el masaje intraoral con un masaje facial básico para potenciar su efecto. “El masaje facial ayuda a relajar a musculatura, de manera que la sangre fluye mejor, se oxigena y eso ayuda a que la piel está mejor irrigada y con menos toxinas. A la vez, un músculo tenso no ayuda porque hace ver a la persona tensa, por eso el objetivo de los masajes es distender”, advierte.
La combinación de las dos técnicas permite actuar sobre dos planos, el interior y el exterior, y en conjunto, logran mejorar la elasticidad, definir contorno de boca, mandíbula y pómulos, estimular el colágeno. La especialista en medicina funcional sostiene que tanto el masaje facial como el intraoral pueden hacerse en domicilio -siempre respetando normas de higiene-, en ambos casos, y propone tutoriales para aprender las técnicas desde la cuenta de Instagram y Facebook de BACE.

“El masaje se transforma en un hábito y en un momento para cuidarse, si uno se lo hace antes de maquillarse la cara se va a ver más relajada y eso ayuda mucho a la calidad de la piel. Por el contrario, si el músculo está contraído, la sangre no fluye bien, no hay oxigenación y la piel no libera toxinas”, explica.
Con respecto al masaje intrabucal sostiene que al ser una técnica más complicada, si se hace en casa es necesario aprenderla. Se realiza con los dedos gordos, dentro de la boca y por fuera de los dientes, con una presión leve hacia las mejillas y en la zona alrededor de los labios. Por último, destaca que “toda la estimulación linfática que genera este masaje nutre la piel. Con hacerlo una o dos veces por semana, los cambios se notan rápidamente”, concluye.
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