Alberto Lebbos: "Tantos años de lucha parecen comenzar a dar su fruto"
El padre de Paulina, la joven tucumana asesinada en 2006, contó a LA NACION su sensación al enterarse de que, por primera vez en casi ocho años, hay un detenido por el crimen
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Desde hace casi ocho años, Alberto Lebbos incorporó a su vida una rutina: pasar casi todos los días por la fiscalía que tiene la causa que investiga el crimen de Paulina , su hija, asesinada en 2006. Hoy, por primera vez, Alberto no se fue del despacho del fiscal con las manos vacías: le anunciaron que habían detenido a un hombre por el homicidio.
"Tengo una mezcla de sentimientos extraños. Mucha emoción, mucha expectativa", contó Lebbos a LA NACION. "Tantos años de lucha por fin parecen comenzar a dar fruto", añadió. "Estamos a la expectativa para saber quién es este hombre, qué va a declarar, qué grado de responsabilidad tuvo en el homicidio de mi hija", dijo el padre de Paulina.
"Me avisó [el fiscal Diego ] López Ávila de la detención. Imaginate la emoción, después de tantos años de ir a la fiscalía y volver sin una sola novedad, sin un solo avance en la causa", relató Lebbos.
López Ávila es el tercer fiscal que pasa por la investigación y el primero en ordenar una detención por el crimen. Se hizo cargo de la causa hace unos seis meses.
"Tengo entendido que llegaron a esta detención a través de los cruces de llamados. Si esto se hubiera hecho hace siete años, el crimen de mi hija ya estaría resuelto", lamentó Lebbos.
La noticia de la detención fue una sorpresa para los Lebbos. "Toda la familia está con las emociones a flor de piel", contó el padre de Paulina. Lebbos tiene otros cinco hijos y es además quien se hizo cargo de Victoria, la hija que Paulina tuvo con quien era su pareja en la adolescencia, Víctor Soto. Victoria tenía cinco años cuando su mamá fue asesinada.
"Tengo sentimientos encontrados, porque si se confirma que este hombre mató a mi hija, no sé si lo quiero ver a la cara", admitió. Y añadió: "Es muy duro todo esto, porque por un lado, es por lo que venimos luchando durante años: porque haya justicia. Pero por otro, es revivir el dolor, y ver a la persona que nos causó tanto daño".
Denuncias por encubrimiento
Desde que comenzó la investigación, Lebbos realizó numerosas denuncias de encubrimiento e irregularidades en la causa. "Los dos fiscales anteriores se encargaron de hacer todo tipo de maniobras de encubrimiento, por eso la causa estuvo tantos años paralizada", aseguró Lebbos.
El expediente estuvo bajo secreto de sumario durante más de siete años. La querella recién pudo tener acceso este año. Entre las hipótesis que surgieron a lo largo de la investigación, hubo testigos que aseguraron que había "hijos del poder" vinculados al crimen . Estas denuncias alcanzaron a uno de los hijos del gobernador tucumano, José Alperovich. Los testimonios fueron incorporados al expediente.
"Como lo sostuve siempre: detrás del asesinato de Paulina, hay alguien poderoso. Es la única explicación para tanto encubrimiento, para tener la causa totalmente paralizada durante siete años", aseguró Lebbos.
Parte de lo que el padre de Paulina denunció como maniobras de encubrimiento está en un expediente paralelo bajo la carátula "falsificación del instrumento público".
La semana que viene comenzará el juicio oral de esta causa paralela. Los imputados son Enrique Antonio García, Roberto Oscar Lencina y Maniel Exequiel Yapura. Estos tres hombres pertenecían a la comisaría de Raco y fueron los primeros en llegar a la escena en donde se encontró el cuerpo de Paulina. Se los acusó de falsificar las actas de la investigación.
El caso Lebbos
Paulina Lebbos tenía 23 años cuando salió a bailar con amigos al boliche Gitana, cerca del centro de la capital tucumana el sábado 25 de febrero de 2006. La joven se retiró de la disco con una amiga cerca de las 6:30 de la madrugada del domingo. Ambas tomaron un remis. Su amiga se bajó a las pocas cuadras. Esa fue la última vez que Paulina fue vista con vida.
Su cuerpo apareció el 11 de marzo de 2006 al costado de la ruta 341, que cerca de Raco, a pocos kilómetros de la capital de la provincia.
La causa pasó por manos de tres fiscales. En el medio hubo varias denuncias por la presunta participación de "hijos del poder". También se sospechó de Victor Soto, novio de la víctima, con quien tuvieron una hija, Victoria, que tenía 5 años al momento del crimen.
El expediente estuvo bajo secreto de sumario durante más de siete años. Hasta hoy, no había ningún detenido por el crimen.
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