Astudillo Castro. Los restos tienen las respuestas que buscan los peritos

Florencia Adorante
Florencia Adorante PARA LA NACION
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2 de septiembre de 2020  • 22:08

Lo dijo Edmond Locard, el padre de la criminalística: "El tiempo que pasa es la verdad de huye". Todavía no sabemos qué ocurrió con Facundo Astudillo Castro entre el 30 de abril, día de su desaparición, hasta que unos pescadores hallaron restos óseos en un cangrejal el 15 de agosto. El tiempo pasaba y la información que tenía para brindar ese cuerpo fue degradándose. Es trabajo de los peritos expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense recopilar la mayor cantidad de datos posibles de esos restos.

Ayer, una prueba por ADN realizada en Córdoba confirmó que esos restos pertenecen a Facundo. Se extrajo material genético de remanentes de tejido muscular adheridos a los huesos sin hacer perforaciones en los mismos. Esto aceleró mucho el proceso para identificarlo. Durante las próximas semanas se irán conociendo los resultados de los análisis complementarios de las muestras tomadas para ir reconstruyendo en qué estados estuvo ese cuerpo. En este caso serán fundamentales la radiología forense y los análisis microscópicos para poder detectar lesiones y clasificarlas según el momento en que ocurrieron.

Las lesiones premortem son aquellas adquiridas antes de morir y se pueden datar según el grado de regeneración del hueso. En el caso de que Facundo haya sufrido torturas los últimos días de su vida, se deberían observar lesiones que apenas comenzaron a sanar, sobre todo en la zona de las costillas. Si sufrió un accidente mientras caminaba por las vías del ferrocarril, deberían encontrarse fracturas en los miembros inferiores (pelvis, fémur, tibia y/o peroné).

Las lesiones perimortem son las que se generan en el momento de morir. No hay un proceso de regeneración del hueso, pero sí se evidencia la vitalidad del mismo, que el tejido óseo aún estaba húmedo. En el caso de que la causal de muerte sea asfixia por compresión mecánica del cuello suele romperse el hueso hioides, aunque este hueso es de los primeros en extraviarse por su pequeño tamaño y porque su inserción es solo con partes blandas que se degradan. Es fundamental en este caso descartar lesiones por arma blanca o por impacto de proyectil arma de fuego que pudieran afectar los huesos.

Las lesiones postmortem tienen sus propias características, porque se generan sobre el hueso ya seco. Determinar este tipo de lesiones es esencial para comprender el grado de esqueletización que alcanzó el cuerpo en un periodo de tiempo tan corto, un proceso que por lo general tarda entre tres y cinco años en generarse. Esto se puede explicar a través del ataque de la fauna del lugar. Los animales dejan en el hueso la impronta de sus dientes.

En aquellos casos en los que se encuentran cuerpos en una zona con agua se puede realizar un estudio de diatomeas, que son algas microscópicas. Viven en todo tipo de agua, incluso la que consumimos a diario. Depende del tipo de clasificación que posea (existen más de 16.000 especies distintas) le dará "identidad" al agua. Por ejemplo, en diferentes zonas del cangrejal habrá diferentes tipos de diatomeas; esto puede dar información sobre los lugares donde estuvo el cuerpo.

Las diatomeas también son un marcador fundamental en las muertes por sumersión. En el caso de que Facundo haya muerto ahogado se pueden buscar diatomeas en la médula ósea roja de los huesos más largos. Esto se produce porque al ingresar agua a los pulmones las diatomeas pasan al torrente sanguíneo mediante los alvéolos por su ínfimo tamaño (miden entre 2 y 200 micrones, la milésima parte de un milímetro).

Con el correr de los días y los resultados de los diferentes peritajes se podrá obtener información valiosa sobre qué pasó con el cuerpo de Facundo. Los análisis tecnológicos de triangulación de señales de celular, los relatos de los testigos y el estudio de otros objetos -como el souvenir que Cristina, la mamá de Facundo, reconoce como propiedad de su hijo- y el ADN de las descamaciones de piel que se puedan hallar en la zapatilla encontrada a unos 30 metros de los restos esqueletizados van a dar información del contexto de esa muerte. Podrán aportar las respuestas científicas que esperan los especialistas.

La autora es perito en criminalística y mecánica de armas, Auxiliar forense en autopsias

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