
Comienza el juicio a un motociclista que atropelló y mató a un niño de 7 años en Puerto Madero
Mauro Ezequiel Silva está acusado de arrollar al niño cuando cruzaba una avenida con su familia circulando a más de 110 km/h en una zona con máxima de 40 y sin detenerse para asistirlo
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El 23 de enero de 2025, Gonzalo Ian Naveiro Siquier caminaba con su familia por Puerto Madero. Habían pasado 20 minutos de la medianoche. Volvían a casa, en Lanús, después de celebrar una buena noticia: su madre, Florencia Ayelén Siquier, había conseguido trabajo.
La mujer estaba acompañada por su pareja, Kevin Daniel Céspedes González; una amiga, Carla Antonella Aiello Méndez; su sobrino Alan, de 17 años, y sus hijos Santiago, de 16; Araceli, de 14; Renata, de 2, y Gonzalo, de 7.
Cuando estaban por cruzar la avenida Intendente Hernán Giralt, entre los bulevares Macacha Güemes y Azucena Villaflor y a la altura de las parrillas “Mi sueño” y “Corriendo la Vaca”, una motocicleta Kawasaki Z900 ABS pasó a gran velocidad en una zona donde el límite máximo permitido es de 40 kilómetros por hora. Se sorprendieron.
Según la investigación, el motociclista, Mauro Ezequiel Silva, de 34 años, avanzaba en sentido sur-norte y venía de pasar un semáforo en rojo. Luego realizó un giro en U y retomó la marcha en sentido contrario. Los peritajes determinaron que circulaba a aproximadamente 111 kilómetros por hora: casi tres veces el máximo autorizado.
La familia estaba cruzando la calzada cuando ocurrió el impacto. Mientras Florencia y su pareja avanzaban con uno de los chicos y el sobrino de la mujer, Gonzalo caminaba unos centímetros detrás, de la mano de Carla, amiga de su madre. Fue entonces cuando la moto lo embistió.
El niño quedó tendido sobre el asfalto. Según la acusación fiscal, el conductor nunca aminoró la marcha ni realizó maniobra alguna para evitar el impacto. Tampoco se detuvo para comprobar qué había ocurrido ni para asistir a la víctima: siguió su camino y escapó.
En medio de la desesperación, un automovilista que pasaba por el lugar trasladó a Gonzalo al Hospital Argerich. Los médicos intentaron atenderlo, pero las lesiones eran demasiado graves. El chico murió como consecuencia de los politraumatismos, la contusión polivisceral y la hemorragia interna que le provocó el choque.
Más de un año y nueve meses después del hecho, este lunes comenzará el juicio oral contra Silva, acusado de atropellar y matar a Gonzalo, con el agravante de escapar sin detenerse. El motociclista está imputado por homicidio simple con dolo eventual, una figura penal que contempla una pena de entre ocho y 25 años de prisión.
El debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 5 de la Capital Federal, integrado por la jueza Cinthia Oberlander y los jueces Adrián Pérez Lance y Juan Manuel Grangeat. El fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi representará al Ministerio Público Fiscal.
La acusación se originó en la investigación de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 27, a cargo de Marcelo Munilla Lacasa. En abril de 2025, el fiscal solicitó que Silva fuera llevado a juicio al considerar que debía haber previsto que su manera de conducir podía provocar la muerte de un peatón.
El debate tiene previstas otras dos jornadas para los días 4 y 25 de este mes. Florencia, la madre de Gonzalo, declarará durante la primera audiencia.

En diálogo con LA NACION, la abogada que representa a los allegados de la víctima, Adriana Biera, compartió: “La familia está sumamente consternada. Florencia, la mamá de Gonzalo, está entera y esperando el inicio de este juicio. No será fácil porque este lunes tendrá que declarar y, al mismo tiempo, ver por primera vez a los ojos al acusado”.
En relación a lo que esperan tanto ella como la familia, Biera resumió: “Es imposible dimensionar el dolor para una familia vulnerable, que además de convivir con la pérdida de un hijo tiene que contener a los hermanitos que vieron todo. Ninguna sentencia les va a devolver a Gonzalo, pero esperamos una respuesta de la Justicia que sea acorde con los hechos, que están documentados con pruebas y testigos contundentes”.
“Están hablando de mí, no flasheen”
Una de las pistas relevantes para poder identificar a Silva surgió del testimonio de otro motociclista que se presentó ante las autoridades después de que el caso adquiriera repercusión pública.
El testigo aportó información sobre un grupo de WhatsApp conocido como “Los Diablos”, en el que participaban motociclistas, y facilitó un número de teléfono vinculado al acusado.
Además, según relató Florencia, un mensaje publicado en el grupo contribuyó a que los investigadores centraran su atención en ese sujeto. Allí, Silva habría escrito: “Che, están hablando de mí, no flasheen, no da que culpen”.
El análisis de los registros telefónicos permitió ubicar la línea en la zona del hecho y luego en el barrio porteño de San Cristóbal, en coincidencia con otros elementos reunidos durante la investigación.

Con esos elementos, el juez Jorge De Santo, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 46, ordenó un allanamiento en una vivienda de Villa Ballester, partido de San Martín. Silva fue detenido y la motocicleta quedó secuestrada para ser sometida a peritajes.
En su declaración ante el juez, Silva reconoció que había estado en el puesto de comidas durante la noche y sostuvo que, cuando se retiraba, un conocido (apodado “Tiziano”) le pidió dar una vuelta en la moto. Según su versión, avanzó por la avenida con el semáforo en verde y se encontró con un grupo de personas que cruzaban la calzada.
El acusado afirmó que consiguió esquivar a los peatones, aunque sintió un movimiento en la suspensión de la motocicleta. Dijo que pensó que había pasado por encima de una boca de tormenta y que no advirtió que había atropellado a una persona.
En el requerimiento de elevación a juicio, Munilla Lacasa sostuvo que Silva debía haber previsto que circular a esa velocidad podía provocar un atropellamiento fatal. También señaló que el conductor había pasado un semáforo en rojo, realizado un giro prohibido y embestido al niño sin aminorar la marcha, para luego abandonar el lugar sin asistirlo.
Silva ya cuenta con una condena de ocho años de cumplimiento efectivo. En agosto de 2025, el Tribunal en lo Criminal N° 7 del Departamento Judicial de San Martín lo declaró culpable de los delitos de abuso sexual simple y abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la convivencia preexistente, y exhibiciones obscenas agravadas.
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