“Corte letal”: dos condenados por llevar oculto en un auto 63 kilos de cocaína rebajada con un antiparasitario para animales
El cargamento iba oculto en un Peugeot 408 que circulaba por una ruta salteña cuando fue detenido por un control de Gendarmería
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El olor a pegamento fresco fue la primera señal de alerta para los gendarmes que detuvieron un Peugeot 408 durante un control en el paraje Cabeza de Buey, cerca de la ciudad de General Güemes, en la provincia de Salta. El vehículo avanzaba hacia la provincia de Buenos Aires cuando el aroma, que emanaba desde el habitáculo, llamó la atención de los efectivos. Ante la sospecha de que el rodado podía ocultar un compartimento modificado, los uniformados iniciaron una inspección más exhaustiva.
Minutos después, tras retirar parte del torpedo del auto [el tablero de instrumentos], encontraron decenas de paquetes rectangulares envueltos en cinta negra. El conductor, Rubén Lupa Mamani, y su acompañante, Eric González Delgado, quedaron detenidos en ese mismo operativo.
Este lunes, ambos fueron condenados a cinco años y ocho meses de prisión por transporte de estupefacientes. La sentencia estuvo a cargo del juez federal de Revisión Guillermo Elías, quien también ordenó el decomiso del automóvil y la destrucción del cargamento. El fallo fue resultado de un acuerdo pleno entre las partes y contó con la conformidad de los acusados. Según informó el MPF, la droga incautada tenía una capacidad estimada de producción de más de 310.000 dosis y, un dato aún más relevante, fue que había sido rebajada con un potente medicamento para animales.

La investigación estuvo en manos del Área de Transición de la Unidad Fiscal Salta, dirigida por el fiscal general Carlos Martín Amad. De acuerdo con lo publicado en fiscales.gob.ar, la auxiliar fiscal Josefina Vargas detalló que el olor detectado por los gendarmes fue clave para iniciar la inspección. Ese indicio, habitual en vehículos modificados para ocultar compartimentos ilegales, derivó en la apertura del panel del aire acondicionado. Debajo de esa estructura, los efectivos encontraron 45 paquetes rectangulares envueltos en cinta negra. El resto del cargamento, otros 18 paquetes, estaba escondido en un zócalo y debajo de los asientos delanteros, distribuido de manera tal que pasara inadvertido en una revisión superficial.
Además de los estupefacientes, dentro del rodado se encontraron distintos objetos que los gendarmes describieron como elementos vinculados a un ritual esotérico. Había la imagen impresa de un hombre, la pata de una cabra, pulseras, semillas y otros elementos envueltos en bolsas plásticas. También se halló estiércol de caballo. Todo estaba mezclado con los bultos que contenían la cocaína. Para los investigadores, los objetos no tenían relación directa con la adulteración de la droga, aunque formaban parte del conjunto de elementos transportados por los acusados.

El cargamento llamó todavía más la atención cuando los peritos determinaron que la cocaína estaba rebajada con una cantidad significativa de levamisol, un antiparasitario de uso veterinario prohibido para humanos.
Los estudios indicaron niveles de pureza que oscilaban entre el 46 y el 56 por ciento, lo que revelaba una manipulación orientada a incrementar el volumen comercializable sin considerar los riesgos para la salud. Además del Levamisol, se detectó cafeína, sustancia empleada con frecuencia como agente de corte por su capacidad para intensificar algunos efectos físicos en combinación con la cocaína.
El análisis químico detallado incluyó referencias a investigaciones médicas nacionales e internacionales sobre los efectos del Levamisol en el organismo humano. Entre las complicaciones descritas se encuentran alteraciones hematológicas severas, disminución crítica de glóbulos blancos, vasculitis, afecciones articulares e incluso daños neurológicos vinculados con la destrucción de la mielina [la capa aislante que se forma alrededor de los nervios]. Para los investigadores, la presencia de este antiparasitario elevaba el riesgo sanitario del cargamento y mostraba la desprotección de quienes eventualmente consumieran el producto adulterado.
El juez Elías destacó ese punto en su resolución. Señaló que no se trataba únicamente del transporte de cocaína, sino de una sustancia adulterada con un “corte asesino”, expresión con la que aludió a la peligrosidad de la mezcla. Para el magistrado, esa condición agravaba de manera sustancial la conducta atribuida a los acusados, que trasladaban un producto que podía causar daños severos o irreversibles en los consumidores. También subrayó la organización detrás del transporte y el carácter profesional del ocultamiento dentro del vehículo.

Durante la audiencia de homologación del acuerdo, Lupa Mamani y González Delgado aceptaron la responsabilidad que se les imputaba. Según la auxiliar fiscal, ambos se dirigían hacia la provincia de Buenos Aires cuando fueron detenidos. La estructura del torpedo y los zócalos se había modificado para ocultar la droga sin alterar a simple vista el interior del vehículo.
El fallo dispuso que, una vez completados los protocolos correspondientes, la droga sea destruida. También quedó firme el decomiso del Peugeot 408 utilizado para el transporte. Con la homologación del acuerdo y la aceptación de los dos acusados, la causa quedó concluida en esta instancia.
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