Decomisaron bienes de secuestradores para indemnizar a la víctima

El juicio contra la banda fue llevado a cabo por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOC) Nº8 de Comodoro Py, presidido por el jueza Sabrina Namer
El juicio contra la banda fue llevado a cabo por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOC) Nº8 de Comodoro Py, presidido por el jueza Sabrina Namer Fuente: Archivo
Un tribunal resolvió que los dos jefes del grupo criminal debían devolver el monto del rescate
Leonardo Scannone
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6 de octubre de 2019  

Por primera vez, la Justicia resolvió decomisar a los líderes de una banda de secuestradores extorsivos bienes personales adquiridos antes al secuestro. Se estipuló esta resolución tras el pedido de la fiscalía, para restituir el daño económico a la víctima ya que el botín no pudo ser hallado. También es la primera vez que se llegó a una condena sobre este tipo delitos a partir de la utilización de la figura penal del "imputado colaborador" denominado "arrepentido".

La sentencia de este juicio, según explicaron los investigadores, abrió el camino hacia una nueva forma de plantear la estrategia legal frente a este tipo de delincuentes. "Si no se encuentra el dinero, ahora vamos a ir por sus pertenencias para retribuirle el daño a la víctima", detalló una fuente judicial.

El juicio contra la banda fue llevado a cabo por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOC) Nº8 de Comodoro Py, presidido por el jueza Sabrina Namer. En la condena, además de las altas penas de prisión, se exigió decomisar a los dos líderes de la banda dos vehículos que serán llevados a una subasta pública, para que el dinero adquirido gracias a la venta, inmediatamente le sea entregado a la víctima por el daño sufrido.

A uno de ellos, identificado como Gustavo Escalante, se le secuestró un Audi A3 y al otro, Juan Manuel Mendoza, un Peugeot 405. Los dos automóviles habían sido adquiridos por los secuestrados antes de haber cometido el delito. "Esto es lo fundamental de la sentencia. Nunca antes se había dado la retribución económica a la víctima con pertenencias de los victimarios adquiridos previamente a cometer el hecho", afirmó un fuente judicial de la investigación.

En tanto, la fiscalía a cargo de Marcelo Colombo junto con la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), que inició la investigación, estipularon que el dinero que fue encontrado en distintos allanamientos y en las detenciones sea puesto en un plazo fijo, para que no pierda valor con la inflación, y aquel plan financiero sea también entregado a la víctima. El tribunal aceptó la propuesta.

Por otro lado, los investigadores detallaron que se desbarató a la banda gracias a que pocos días después del hecho se atrapó a uno de los integrantes. El delincuente -a quien se le mantendrá su identidad en reserva por cuestiones de seguridad- se acogió a la figura del arrepentido. Relató cómo se había organizado el hecho y describió al grupo de secuestradores con datos certeros. Los investigadores judiciales aclararon que la declaración del imputado colaborador fue filmada, para que todas las partes pudiesen acceder al testimonio. Con esa información se siguió con la pesquisa y se llegó a los responsables. Aunque dos de los sospechosos se fugaron a Perú.

Según se desprende del expediente, el traumático hecho ocurrió el 29 de junio de 2017. La víctima caminaba por la calle Estados Unidos a la altura de Catamarca, en el barrio de San Cristóbal, cuando de un Volkswagen Voyage se bajaron tres hombres. En aquel momento, el hombre lanzó su celular y fue introducido a la fuerza al vehículo. En el camino al lugar de cautiverio -en la investigación se descubrió que estuvo encerrado en una casilla en la villa 31-, sufrió una violenta golpiza.

Cuando llegó a la guarida de los delincuentes, la víctima fue atada y se le colocó una venda en los ojos. Así fue obligada a llamar a su hermano y pedir que "saque los 100.000 dólares de la bóveda". Los secuestradores tenían mal el dato. Aquel dinero no existía.

La tensa negociación se estiró durante un día entero. Tras varios llamados de los secuestradores con nuevas precisiones, la esposa le comunicó que había juntado US$20.000 y $123.000. Los captores le respondieron que "no era suficiente, se les acaba el tiempo". Incluso le recomendaron a la mujer que fuese "a todos los locales de la zona a pedir dinero prestado". Esas desesperantes comunicaciones continuaron durante varias horas.

"Sé que estás hablando con la policía, somos profesionales nosotros. No nos jodas porque perdés", le decían a la esposa del secuestrado. Hasta que arreglaron quedarse con US$20.000 y $200.000. Los secuestradores le indicaron que fuese hasta Dock Sud, en la zona sur del conurbano, donde un motociclista pasó a retirar el botín. "Dejame la plata y dame el celular", le dijo y aceleró hasta meterse en uno de los pasillos de una villa de la zona.

Pocas horas después, la víctima fue sacada de la casilla donde estaba y lo depositaron en un vehículo. "Contá hasta 100 y no te des vuelta porque sos boleta", le dijeron. Fue liberado cerca del río.

Además de la retribución económica a la víctima, el TOC acorde con lo requerido por la fiscalía y condenó a los miembros de la banda de secuestradores con penas de entre 12 y 20 años de cárcel. El grupo estaba formado por seis hombres que están en prisión desde 2017. Algunos de ellos, además, contaban con antecedentes por venta de drogas. El miembro que decidió transformarse en arrepentido canjeó su información por una reducción de su pena y fue sentenciado a seis años de prisión.

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