Uno fue protagonizado por tres policías: en 2025 hubo 15 secuestros extorsivos en el país, la cifra más baja en 10 años
Se trata de estadísticas oficiales presentadas por la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco)
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En 2025 hubo 15 secuestros extorsivos en la Argentina. Se trata del número más bajo de la última década de esta modalidad delictiva.
Así surge de las estadísticas presentadas por la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco), conducida por el fiscal federal Santiago Marquevich, a las que tuvo acceso LA NACION.
En el informe de 22 páginas, se explicó que en los meses de junio, octubre y noviembre pasados no se registraron secuestros extorsivos en el país. “El promedio mensual bajó a 1,25 casos cada 30 días”, dijo una calificada fuente judicial.
Según los relevamientos hechos por la Ufeco, en 2015 se registraron 294 casos; en 2016, 227; en 2017, 185; en 2018, 111; en 2019, 44; en 2020, 48; en 2021, 30; en 2022, 27; en 2023, 16; en 2024, 22, y en 2025, 15, la cifra más baja en los últimos diez años.
“Las cifras marcan la tendencia decreciente del fenómeno criminal de los secuestros extorsivos desde la creación de la ex Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese) (puesta en funciones por la resolución de la Procuración General de la Nación 1583/2016) y de la Ufeco que, ante la disminución de ese delito, amplió las atribuciones de esa oficina especializada para que asista a otras fiscalías en la investigación de otras variables del crimen organizado”, se informó en el sitio de noticias del Ministerio Público Fiscal, fiscales.gob.ar.

Según la citada web, el proceso de recopilación y publicación de datos estadísticos de la unidad especializada cuenta, desde 2020, con la certificación de la Norma IRAM-ISO 9001:2015, “por lo que el tratamiento y producción de la información estadística se adecúa a un estricto control de calidad”.
Los 15 secuestros ocurridos el año pasado se distribuyeron de la siguiente manera: uno en enero, uno en febrero, uno en marzo, uno en abril, tres en mayo, uno en julio, tres en agosto, dos en septiembre y dos en diciembre. Esas cifras revelan un promedio de 1,25 casos por mes durante 2025.
En el último mes del año pasado hubo dos secuestros extorsivos, ambos sucedieron en la ciudad de Córdoba y fueron investigados por el fiscal federal Carlos María Casas Noblega.
“En ambos hechos las víctimas eran hombres mayores de 18 años que fueron capturados por tres o más personas -algunas estaban armadas- y fueron liberados sin que se pagara rescate. En los dos casos, las víctimas fueron interceptadas cuando caminaban y liberadas a menos de 10 kilómetros del lugar donde fueron captadas. En cuanto a la duración de los secuestros, uno de ellos duró entre una y tres horas y el otro se extendió más de tres horas. Los hechos ocurrieron un jueves y un viernes, uno a las 18 y el otro cerca de las 20 horas”, se detalló.
Policías procesados
En uno de los tres secuestros extorsivos ocurridos en mayo pasado participaron tres oficiales de la Policía de la Ciudad, quienes fueron procesados por la jueza federal María Servini. La víctima fue un joven de 24 años que fue capturada en la zona del Bajo Flores, en cercanías del estadio de San Lorenzo de Almagro. El muchacho fue liberado después de que su familia pagara un rescate de US$4000 y $1.500.000.
Hasta sus detenciones, los tres uniformados cumplían funciones en la “brigada” de la División Investigaciones Comunales (DIC) 4 de la Policía de la Ciudad, con asiento en el barrio de Parque Patricios.
Los tres policías utilizaron uno de los móviles no identificables de la dependencia en la que trabajaban para actuar como vehículo de apoyo y monitorear distintas fases del secuestro.
Hubo un cuarto procesado. Se trataba de un joven de 20 años, de nacionalidad peruana, que vivía en el barrio de Barracas y que trabajaba como delivery para apps de reparto de comidas y cuya moto, según la investigación, fue empleada en distintas etapas del secuestro, entre ellas, la del cobro del rescate.
El secuestro comenzó cerca de las 15 del 17 de mayo del año pasado, cuando la víctima -que se dedica a revender por internet distintos elementos que importa desde el exterior-, se dirigió en su vehículo particular desde su domicilio en Villa Lugano hasta la intersección de las avenidas Perito Moreno y Cruz, en la zona del Bajo Flores (inmediaciones del club San Lorenzo), por la venta de unas zapatillas Nike que tenía publicadas en la red social Instagram, y por las que fue contactado por un número desconocido por WhatsApp.
En ese momento, llegaron en una moto dos hombres, uno de los cuales se identificó como el comprador de las zapatillas y le pidió a la víctima si podía contar el dinero dentro de su auto, ocasión que aprovechó para decirle “perdiste guachín” y amenazarlo y golpearlo con un arma de fuego. El secuestrador le quitó su teléfono celular y lo obligó a conducir por distintas zonas de la ciudad mientras lo mantenía cautivo.
Al vehículo se subió otro delincuente que, desde el celular de la víctima, llamó a la novia y le exigió un rescate de US$5000 a cambio de la liberación del joven.
El pago del rescate se hizo en Rucci y Zuviría, en Villa Lugano, donde el hermano de la víctima entregó US$4000 y $1.500.000 a un motociclista que tenía la mitad del rostro cubierto con un cuello polar, de tez trigueña y una cicatriz en su pómulo derecho, que le dijo “yo no tengo nada que ver, solo vengo por la plata”, en una tonada que el testigo luego describió como de extranjero.
El joven fue liberado en una plazoleta y luego se encontró con sus familiares en Mariano Acosta y Tabaré, Villa Soldati.
La investigación estuvo a cargo del fiscal federal Eduardo Taiano y detectives de la Policía Federal Argentina (PFA).

La clave de la investigación estuvo en el análisis que los detectives del Departamento Antisecuestros Sur de la PFA hicieron de las imágenes recuperadas del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) porteño, que permitieron reconstruir el recorrido de los vehículos que intervinieron en el secuestro.
Con las filmaciones, no solo se identificó la moto del imputado de nacionalidad peruana usada en la fase inicial y en el cobro del rescate, sino también un vehículo oficial de la Policía de la Ciudad. Se trata de una camioneta Citroën Berlingo blanca asignada a policías de civil de la DIC 4 como el móvil Nº 1177, que se desplazó por los lugares y en la franja horaria del secuestro.
Según la investigación y lo reportado a partir de las filmaciones, de ese vehículo bajó el delincuente que en un momento del secuestro abordó el asiento trasero del auto de la víctima y le quitó el celular para comenzar las llamadas extorsivas. La camioneta Berlingo también quedó filmada estacionada detrás del Ford Fiesta del joven secuestrado en el cruce Rivera y Vedia.
“El cúmulo de elementos de prueba recolectados hasta aquí me permite tener por acreditada la materialidad del hecho investigado y la responsabilidad de los imputados”, sostuvo la jueza al procesar a los sospechosos.
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