
En 30 segundos y con fusiles se llevaron $ 750.000 de un banco
El grupo comando robó el dinero almacenado en cajeros automáticos; fue el tercer robo en tres meses contra la misma entidad
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De no ser porque a uno de los delincuentes se le cayó una pistola y el conductor del automóvil tuvo que volver para atrás para que el asaltante pudiera tomarla bajo la rueda trasera derecha, los ladrones hubieran tardado todavía menos que los 30 segundos que transcurrieron entre que llegaron, rompieron el blindex de un banco con una maza de cinco kilos, irrumpieron en el recinto del cajero automático, arrebataron cuatro cartuchos con $ 750.000 y huyeron.
Con antiparras opacas y capuchas con gorras que cumplían la doble función de evitar ser lastimados por las astillas del vidrio al explotar y eliminar toda posibilidad de una identificación biométrica, los cuatro asaltantes concretaron un audaz asalto el miércoles pasado, minutos después de las 16, en la avenida Cazón, en Tigre.
En el video grabado por la cámara de seguridad de la entidad situada en Cazón 253, hay otros elementos que abonan la hipótesis de que la banda no estaría integrada por delincuentes comunes, sino que se trata de ladrones que en algún momento recibieron una instrucción del manejo de armas similar a la capacitación militar o de un grupo especial de una fuerza de seguridad.
Esa sospecha se fundó no sólo en los fusiles automáticos que tenían dos de los sospechosos sino en la posición tiro, tomada de un instructivo de una fuerza de seguridad. Hay un detalle que avala esta presunción, en un segmento del video que dura no más de 30 segundos: cuando pasó un colectivo al lado del auto, el asaltante que estaba en posición de tiro sobre el techo del vehículo levantó el cañón hacia arriba y dejó de apuntar a la calle. Una maniobra típica del entrenamiento militar o de una fuerza de seguridad cuando no hay blanco seguro.
No es una banda cualquiera. Además de las armas, utilizaron un vehículo de alta gama, un Mercedes Benz, robado hace dos meses en Misiones y el que abandonaron a pocas cuadras del banco que asaltaron. Escaparon en una camioneta. Esto significa que tuvieron un proveedor con la logística necesaria para encargar el robo del automóvil cerca de la Triple Frontera, cambiarle la patente por una chapa correspondiente a un automóvil que no tuviera pedido de secuestro.
Autos amplios
Según un veterano investigador de la policía bonaerense, esta clase de grupos delictivos siempre busca automóviles grandes y veloces. Dicho requisito es necesario porque necesitan que los asientos traseros sean cómodos, para poder bajar y subir sin problemas, y amplios para poder cargar los cartuchos con el dinero de los cajeros o las sacas que les puedan arrebatar a los portavalores de un blindado.
Habitualmente, los automóviles más buscados por los asaltantes para esta clase de robos son Volkswagen Vento o Bora. Los roban, los "enfrían" en algún galpón para evitar que sean rastreados por el localizador y una vez que están seguros que no los pueden detectar los ponen en la calle, sólo para ser usados en un único asalto.
En este caso, los delincuentes que integran una banda como la que concretó el asalto ayer en la sucursal del Banco Industrial, de Tigre, no se vinculan con el robo del automóvil sino que tienen un proveedor del vehículo.
La banda operó con total impunidad. Cada uno de los delincuentes cumplió una función específica. Los dos sospechosos que irrumpieron en el banco no llevaban armas largas, sino una pistola cada uno y una maza para poder cargar los cartuchos y no quedar trabados en la puerta.
Fue el tercer asalto concretado en tres meses y con una metodología calcada. Además, los objetivos elegidos por el grupo delictivo fueron sucursales de la una misma entidad. El 8 de octubre pasado irrumpieron en la sucursal Castelar y se llevaron una suma no determinada de dinero cuando sorprendieron a los empleados que cargaban el cajero automático. Diez días después, se concretó el segundo asalto, esa vez el blanco fue la sucursal Santos Lugares. De la misma forma se llevaron $ 1.300.000 que estaban preparados para reponer el dinero de los cajeros.



