
Encuentran muerto al policía desaparecido en Bariloche
El cadáver de Lucas Muñoz estaba en una loma entre matorrales; el sitio ya había sido revisado por la fuerza
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Agentes del grupo especial de la policía de Río Negro, COER, encontraron ayer al mediodía el cuerpo de un hombre en un descampado a la vera de la avenida de Circunvalación, sobre una loma y entre matorrales. Pese a que no hubo información oficial, fuentes de la investigación confiaron a LA NACION que se trata del oficial de la fuerza provincial Lucas Muñoz, de 29 años, que estaba desaparecido desde el 14 de julio pasado.
Desde el Ministerio Público Fiscal se afirmó: "Las características físicas y el vestuario con el que fue hallado [vestía uniforme policial] coincidirían con los del policía Lucas Muñoz". El abogado querellante por la familia Muñoz, Jorge Pschunder, señaló tras el hallazgo que, de confirmarse la identidad, "el cuerpo fue plantado en el lugar, porque ya había sido rastrillado durante los operativos previos de búsqueda".
Los investigadores y la familia tienen como principal hipótesis de la desaparición de Muñoz la participación policial. Días atrás, el propio gobernador, Alberto Weretilneck, admitió: "Un sector de la policía de Bariloche está bajo sospecha".
Al cierre de esta edición, y recién llegados de Buenos Aires, peritos especializados en criminalística de la Gendarmería Nacional estaban trabajando en la escena del crimen para determinar la identidad del cuerpo, las causas probables de la muerte y la fecha en que se habría producido el deceso.
El grupo está compuesto por un forense, dos peritos balísticos y un entomólogo, el único con el que cuentan las fuerzas federales, especialista en estimar el tiempo trascurrido desde la muerte o intervalo post mórtem y la identificación de los posibles traslados del cuerpo, así como las características de las zonas de procedencia.
El cuerpo estaba vestido con un uniforme policial, según confirmó el fiscal Martín Govetto, y fue descubierto cerca del mediodía por agentes que habían llegado de Villa Regina, una ciudad del Alto Valle, para reforzar las tareas de búsqueda del grupo COER.
Trabajo pericial
El juez Bernardo Campana, que estuvo en el lugar del hecho, ordenó resguardar el predio con personal de la Gendarmería Nacional y del grupo COER, quienes también cortaron el tránsito durante varias horas por la avenida de Circunvalación. Cerca de las 16, Campana hizo retirar al grupo de la policía de Río Negro ante el pedido de la querella.
El fiscal precisó que el cuerpo y las inmediaciones donde fue hallado fueron resguardados desde un primer momento y nadie tuvo acceso al lugar hasta la llegada de los peritos.
Admitió que en la zona se realizaron rastrillajes, pero aparentemente no en el lugar preciso del hallazgo, que ocurrió a la vera de la avenida de Circunvalación, en dirección sudoeste y a unos 700 metros de la rotonda que conecta con la ruta 40.
Los abogados de la familia Muñoz, Pschunder y Karina Chueri, recordaron que el lunes, cuando tomaron la representación de la familia -que hasta ese momento fue representada por el abogado policial-, pidieron el apartamiento de la fuerza, pero el juez nunca lo resolvió. Por eso hasta ayer era la propia policía rionegrina la que realizaba los rastrillajes, a pesar de estar bajo sospecha. Cabe recordar que hay ocho policías imputados y apartados de la fuerza por causas conexas a la desaparición (entre ellos, cuatro comisarios).
Chueri dijo que la búsqueda del grupo COER se realizó ayer a partir de un dato aportado a la familia Muñoz por una persona anónima que, por Facebook, daba precisiones del lugar donde estaba el cuerpo.
En la investigación por la desaparición de Muñoz nunca se pudo identificar al conductor de un Chevrolet Corsa gris con el que dos testigos vieron a Lucas Muñoz por última vez, en inmediaciones de la rotonda entre la ruta 40 y la avenida de Circunvalación (a unos 700 metros del lugar del hallazgo) el 14 de julio último, luego de que el joven descendiera de un colectivo del sistema de transporte urbano de pasajeros.
Muñoz salió de su casa en pleno centro de Bariloche el jueves 14 alrededor de las 13. Iba vestido con el uniforme policial, en dirección a la comisaría 42a., del barrio 2 de Abril, en la periferia de la ciudad, donde debía ingresar en la guardia para tomar su puesto de oficial de servicio. Una cámara de seguridad de las inmediaciones de su vivienda detectó a Muñoz caminando hacia la parada de colectivo hablando por un teléfono celular.
El teléfono de Muñoz permanece apagado desde la misma tarde de su desaparición. Él no se comunicó con su novia, Daniela Rodín, ni con su familia, que reside en Ramos Mexía, a unos 450 kilómetros de Bariloche. La chica declaró a la prensa que Muñoz le había dicho "la policía está podrida" y que "circulaba mucha droga", por lo que le había pedido que se alejara de esta ciudad.
Al día siguiente de la desaparición, el sargento de policía Néstor Meyreles compró una línea de telefonía celular y un chip a nombre de Muñoz en Catriel, a más de 500 kilómetros de Bariloche. El policía fue detenido a pedido del fiscal Guillermo Lista, que le imputó el delito de encubrimiento, pues presume que se intentó "desviar la investigación" y que otros policías estuvieron ligados en una presunta "investigación paralela".
Meyreles, en su declaración indagatoria, señaló al oficial Fernando Valenzuela -que compartía tareas con Muñoz en la comisaría 42»- como quien le ordenó la compra de la línea de telefonía celular. Ambos dijeron que habían intentado "colaborar" con la búsqueda.
En la causa también fue detenido el oficial Luis Irusta, quien fue imputado por el allanamiento ilegal en la vivienda de Muñoz la misma noche de su desaparición y sin ninguna orden judicial. Junto a Irusta revisó las pertenencias y una computadora de Muñoz el oficial Maximiliano Morales, que está imputado, pero permanece en libertad.
Otros imputados por causas conexas son los comisarios Manuel Poblete (segundo jefe de la Regional Tercera de Policía), Jorge Elizondo (jefe de la comisaría 42»), José Jaramillo (tercer jefe de esa seccional, a cargo de los rastrillajes iniciales) y David Paz (titular de Seguridad Vial y jefe directo de Irusta y Morales).






