Extraño secuestro de la nieta de 2 años del zar del juego correntino

Se trata de Jorge Goitia, el empresario propietario de seis casinos en esa provincia; la menor fue liberada sin que se pagaran los $ 6.000.000 exigidos
Gabriel Di Nicola
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5 de junio de 2014  

Las primeras etapas del plan salieron a la perfección. No hubo contratiempos. Primero, un hombre llamó al jardín maternal y se hizo pasar por el padre de Juana Goitia, nieta de un importante empresario del juego de Corrientes, para avisar que iban a pasar a buscar a la niña para ir al médico. Después, una joven se presentó en el establecimiento educativo y explicó que era la persona encargada de retirar a la pequeña, de dos años. Era las 11.20 de ayer y el secuestro extorsivo estaba en marcha.

La niña estuvo cautiva cinco horas. Los captores hicieron por lo menos una llamada extorsiva para exigir un rescate de 6.000.000 de pesos por su liberación. Así lo informó a LA NACION el juez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila, a cargo de la investigación.

El ministro de Seguridad correntino, Pedro Braillard Poccard, dijo que los delincuentes decidieron abandonar a la niña po r el operativo policial desplegado y por la difusión del caso en los medios de comunicación y en las redes sociales.

A su vez, el juez Soto Dávila sostuvo que la nieta de Goitia fue liberada sin que su familia pagara el rescate exigido por los captores.

"Si bien recibimos una llamada extorsiva, en ningún momento pagamos nada. No les dimos dinero a los secuestradores", afirmó Jorge Goitía, el abuelo de la niña y preside del Grupo Industrial, dueño de Casinos del Litoral SA, que tiene sucursales en la capital correntina, Goya, Bella Vista, Esquina, Santo Tomé y Paso de la Patria.

En declaraciones a Radio Sudamericana, el empresario agregó: "La vida es una sola, ya pasó".

Para el juez federal Soto Dávila, no hay dudas: se trató de un secuestro extorsivo. "Hubo una planificación, un plan que se llevó a cabo", afirmó a LA NACION.

Si bien falta confirmar algunos detalles, todo habría comenzado pocos minutos antes de las 11 cuando un hombre se hizo pasar por el padre de la niña y llamó por teléfono al jardín maternal Luna Gorda, en Carlos Pellegrini entre Tucumán y San Luis, a dos cuadras de la casa de gobierno de Corrientes.

"El hombre que llamó dijo que tenían que llevar a Juana al médico y que en pocos minutos la iban a pasar a buscar", explicaron a LA NACION fuentes judiciales.

Entre las 11.15 y las 11.30, una joven de aproximadamente 25 años se presentó en Luna Gorda como la encargada de retirar a Juana Goitia. Era la segunda etapa del plan de los secuestradores. El plan continuaba sin fallas.

La joven y los presuntos cómplices se llevaron a la niña en un automóvil blanco, que podría ser un Renault Mégane o un Fiat Punto, agregaron las fuentes consultadas.

Pocos minutos después se produjo la llamada extorsiva. "Los captores se comunicaron con la madre de la niña y exigieron 6.000.000 de pesos para liberarla", explicó el juez Soto Dávila.

Desesperada, la madre fue al jardín maternal, donde le explicaron que después de una llamada telefónica en la que habían avisado que la tenían que retirar para llevarla al médico, una joven de cabellera rubia se llevó a Juana.

Según publicó la agencia de noticias Télam, Alejandra Moncada, directora del jardín maternal adonde concurre la nieta de Goitia, sostuvo que la mujer que retiró a "la niña era de tez blanca, con el pelo recogido y teñido de rubio, y que vestía bufanda blanca y gris, y una campera clara".

Moncada recordó que en el momento en que la joven y la víctima se encontraron la niña "estiró los brazos". Si bien este detalle hizo suponer a los investigadores que la mujer que retiró a la nieta del empresario era una conocida de la familia, el juez federal Soto Dávila sostuvo que se logró hacer un identikit de la sospechosa y que nadie de la familia la reconoció o le pareció conocerla.

Mientras estuvo cautiva la menor, el juez Soto Dávila ordenó a la Gendarmería Nacional hacer un importante operativo de seguridad para evitar que a la niña la sacaran de Corrientes. También solicitó medidas preventivas en Chaco y en Misiones para impedir que los captores salieran del país por las zonas fronterizas con la nieta del empresario.

Es más, estuvo a punto de viajar a Corrientes una brigada de la División Antisecuestros de la Policía Federal para investigar el hecho. Pero no hizo falta: después de cinco horas de estar cautiva, la niña fue abandonada en la puerta de una escuela en el barrio San Gerónimo.

La encontró una joven que la reconoció porque había visto su fotografía en Facebook. Antes de abandonarla, los captores, que aún no fueron identificados, le habían cambiado la ropa. Cerca de las 18 la niña y su madre se abrazaron.

La más buscada

  • Primer paso

Un hombre llamó al jardín de infantes, dijo ser el padre de la niña y avisó que la iba a buscar antes porque debían ir al médico

  • La salida

Una joven (identikit) se presentó en el establecimiento y dijo que era la persona encargada de retirar a la menor y se fueron en un auto

  • Llamada extorsiva

La madre de la niña recibió una llamada donde le exigían un millonario rescate

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