
Violencia de género
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El lunes próximo se cumplen 20 días del momento en que el sindicalista y exdiputado nacional Facundo Moyano fue detenido e imputado por los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad en un contexto de violencia de género. La víctima, según la hipótesis judicial, fue su novia, Candela Arizaga, de 23 años. La joven, a pedido de su abogado, Roberto Herrera, volverá a declarar ante la fiscal Florencia Nocerez, a cargo de la investigación.
Arizaga fue citada para el lunes próximo a las 9. Será su segunda declaración ante la representante del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad. En la primera testimonial, 48 horas después de haber sido dada de alta en el Hospital Pirovano, negó haber sido víctima de violencia de género.

“No tuvimos ninguna discusión ni nada por el estilo. Ni siquiera tuvimos sexo”, sostuvo Arizaga en su primera declaración, en referencia a las horas previas a que, en un estado de excitación, saliera del edificio donde vive Moyano, y comenzara a correr por la avenida del Libertador al 5400, en Belgrano. Y definió lo sucedido como un ““brote psicótico” como consecuencia del consumo de cocaína,
“Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína. Nunca había tenido un brote con anterioridad. Sentí que me perseguían cosas, como que alucinaba. Mi mente no estaba ahí, estaba en otro lado. Yo quería huir. Lo poco que me acuerdo es que yo estaba corriendo en la calle. Me fui de la casa por el ascensor y corrí. Mi recuerdo es correr. Sentía que me perseguían y no sabia ni quién era. Yo le pregunté a la policía si Facundo me estaba corriendo, si era real o una imaginación”, dijo Arizaga ante la fiscal Nocerez.

La madrugada del 4 de este mes, después de una serie de llamadas al número de emergencias 911, personal de la Policía de la Ciudad interceptó a la pareja en Sucre y Virrey Vértiz, en Belgrano. Arizaga fue trasladada al Hospital Pirovano y Moyano a una comisaría de la fuerza de seguridad porteño.
“Quiero decir que mi vínculo con Candela, mi novia, siempre fue amoroso, afectivo; nunca hubo ningún tipo de tensión y menos de agresión física o verbal. Y tampoco el día de la imputación de los hechos hubo impedimento de que saliera o entrara del departamento”, afirmó Moyano ese mismo día ante el auxiliar fiscal Julián Pistone, que tuvo en un primer momento la causa a su cargo, hasta que el expediente pasó a una fiscalía especializada en violencia de género.
Tras la audiencia de imputación Moyano recuperó la libertad. Pero se le fijaron una serie de restricciones, como la prohibición de acercarse a la víctima. Es defendido por los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina.
Ante la fiscal Nocerez ya declararon 11 testigos. Queda escuchar a dos testigos, cuyas declaraciones están previstas para el 31 de este mes. También se volverá a citar a una médica a la que no se la pudo notificar.
Entre los testigos que declararon se encuentra el oficial inspector de la Policía de la Ciudad Matías Ríos, quien el 4 de este mes firmó el acta que dio origen a la investigación que derivó en la detención e imputación de Moyano.
En la citada acta, Ríos había asentado que Arizaga, de 23 años, le dijo que había sido golpeada y encerrada por su novio.
“Fui desplazado por una llamada al 911 por una paciente con ataque cardíaco. Mientras me desplazaba, observé que por la avenida del Libertador y La Pampa, en dirección a Sucre, corría una mujer en baby doll rojo solicitando auxilio a viva voz, y que detrás de ella corría un masculino, logrando la detención de ambos en Sucre y Virrey Vértiz. Respecto de los hechos, la mujer manifestó ser la novia del masculino, agregando que mientras estaba en su domicilio particular fue golpeada. A la vez que dicho sujeto la mantuvo en la finca contra su voluntad, razón por la que aprovechó una oportunidad para salir en busca de ayuda”, escribió el uniformado, según consta en el sumario policial al que tuvo acceso LA NACION.
En su declaración, bajo juramento de decir la verdad, Ríos dijo que no vio lesiones visible en Arizaga, según explicaron fuentes al tanto de la testimonial.
“Dijo no haber declarado bajo juramento a las 9.43 del 4 de agosto respecto de los supuestos dichos de Candela al momento del brote porque ‘eso está en el acta y no en mi declaración, como estaba en el acta no lo puse, porque ya estaban ahí y para no ser repetitivo’”.

En el expediente judicial se incorporó un informe en el que profesionales del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad concluyeron que en la relación de pareja existía una “asimetría de poder”.
Así lo afirmaron una trabajadora social y una psicóloga del EDID que entrevistaron a la joven cuando estaba internada en el Hospital Pirovano, de Belgrano, donde había sido trasladada por personal del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) después de haber sido encontrada en Virrey Vértiz y Sucre, Belgrano, en un “estado de excitación psicomotriz” tras haber salido corriendo del edificio donde vive Moyano, en Avenida del Libertador al 5400.
Aunque cuando fue entrevistada por personal de la Policía de la Ciudad dijo que había sido agredida por su novio, en el Hospital Pirovano, donde fue estabilizada, negó haber sido víctima de violencia de género.
Así quedó plasmado en el informe del EDID, al que tuvo acceso LA NACION. La evaluación comenzó a las 13.30 del martes 4 de este mes; habían pasado poco más de ocho horas y media desde que la joven había salido corriendo por la Avenida del Libertador, en Belgrano.
“En una primera instancia, este equipo se presentó ante la joven explicando el motivo de la entrevista, así como también las funciones y objetivos de parte de este equipo de brindar acompañamiento, asistencia y contención frente a casos con indicadores de violencia de género y/o familiar. La entrevistada consultó quién había realizado la denuncia, ya que ella no había llamado a la policía. ‘No hubo violencia de género, como se está diciendo’, dijo. Sobre los hechos denunciados, Candela relató que no recordaba lo que sucedió durante la madrugada. ‘No recuerdo que hubiese pasado nada’”, precisó, de acuerdo con el informe.
“Ante la repregunta sobre las horas anteriores a la situación denunciada, manifestó que se encontraba con su pareja, Juan Facundo Moyano, ambos consumiendo sustancias psicoactivas y/o alcohol, pero que se encuentra confundida frente a los recuerdos de lo acontecido. Posteriormente, indicó que su perro se había escapado y que, en algún momento, solicitó ayuda a un colectivero, sin especificar por qué. A su vez, se le consultó si el denunciado había impedido que pudiera solicitar ayuda o salir del departamento, a lo que contestó negativamente”, según consta en el citado informe.



