
Violencia de género
Entrá a la guía de servicio y encontrá los tips de los expertos sobre cómo prevenir, actuar y encontrar ayuda frente a este problema.


Un informe elaborado por profesionales del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad concluyó que en la relación de pareja entre Facundo Moyano y Candela Arizaga existe una “asimetría de poder”.
Así lo afirmaron una trabajadora social y una psicóloga del EDID que entrevistaron a la joven cuando estaba internada en el Hospital Pirovano, donde había sido trasladada por personal del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) después de haber sido encontrada en Virrey Vértiz y Sucre, Belgrano, en un “estado de excitación psicomotriz” tras haber salido corriendo del edificio donde vive Moyano, situado en avenida del Libertador al 5400.

Cuando fue entrevistada por personal de la Policía de la Ciudad, Arizaga, de 23 años, había dicho que había salido para pedir ayuda después de haber sido golpeada y encerrada por su novio, en alusión a Moyano.
Pero en el Hospital Pirovano, donde fue estabilizada, negó haber sido víctima de violencia de género.
Así quedó plasmado en el informe del EDID, al que tuvo acceso LA NACION. La evaluación comenzó a las 13.30 del martes pasado; habían pasado poco más de ocho horas y media desde que la joven había salido corriendo por la avenida del Libertador, en Belgrano.
“En una primera instancia, este equipo se presentó ante la joven explicando el motivo de la entrevista, así como también las funciones y objetivos de parte de este equipo de brindar acompañamiento, asistencia y contención frente a casos con indicadores de violencia de género y/o familiar. La entrevistada consultó quién había realizado la denuncia, ya que ella no había llamado a la policía. ‘No hubo violencia de género, como se está diciendo’, dijo. Sobre los hechos denunciados, Candela relató no recordar lo que sucedió durante la madrugada. ‘No recuerdo que hubiese pasado nada’”, precisó, según el informe.
Ante la repregunta sobre las horas anteriores a la situación denunciada, manifestó que se encontraba con su pareja, Juan Facundo Moyano, ambos consumiendo sustancias psicoactivas y/o alcohol, pero que se encuentra confundida frente a los recuerdos de lo acontecido. Posteriormente, indicó que su perro se había escapado y que, en algún momento, solicitó ayuda a un colectivero, sin especificar por qué. A su vez, se le consultó si el denunciado había impedido que pudiera solicitar ayuda o salir del departamento, a lo que contestó negativamente", según consta en el citado informe.
Pero 48 horas después, cuando declaró ante la fiscal Florencia Nocerez, quien conduce una fiscalía especializada en violencia de género del Ministerio Público de la Ciudad y está a cargo de la investigación, Arizaga dijo que solo ella había consumido cocaína y afirmó que había sufrido un brote psicótico.

“Se le consultó a la joven sobre su deseo de contar con medidas de protección, explicando cada una de ellas, así como también se le preguntó sobre su intención de proseguir o no con la investigación penal, a lo que contestó negativamente a ambas preguntas. Posteriormente, Candela solicitó finalizar la entrevista ya que se encontraba cansada y aturdida”, dijeron las profesionales que firmaron el informe.
Y agregaron: “Durante la entrevista, se observó a la joven orientada en tiempo y espacio, aunque somnolienta y con dificultad para sostener una conversación. Se mostró predispuesta al diálogo dentro de sus posibilidades en el momento de la entrevista. Se la observó imprecisa y parcialmente desorientada respecto de los sucesos ocurridos que dieron lugar a la presente denuncia, así como con ciertas reticencias al intentar profundizar con preguntas respecto de la dinámica vincular con el aquí denunciado”.
Para finalizar, sostuvieron: “Si bien durante la entrevista no fue posible relevar la información necesaria para valorar los indicadores de riesgo propios de situaciones de violencia de género, es preciso destacar las dificultades que presentan muchas mujeres para advertir las conductas violentas de sus parejas y solicitar auxilio, por sentir vergüenza, culpa, temor o presiones mediáticas. No obstante, pudieron observarse los siguientes indicadores de vulnerabilidad que podría estar atravesando Arizaga:




