Los narcos que operaban desde un yate tenían vínculos con barrabravas

Un jefe de la hinchada de All Boys cayó junto con un narco vip
Un jefe de la hinchada de All Boys cayó junto con un narco vip
La relación entre el negocio de las drogas y los violentosdel fútbol quedó otra vez en evidencia al ser atrapado el jefe de una banda
Leonardo Scannone
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14 de abril de 2019  

Leandro Reyes, alias el Flaco, abrió la puerta y se bajó del Peugeot 208 que lo trasladaba. La policía bonaerense le seguía el rastro de cerca. Cuando Reyes pisó la vereda de la calle Patricios al 2700 en Hurlingham, el miércoles pasado, fue interceptado por un grupo de efectivos. En ese momento, el conductor puso marcha atrás a toda velocidad y a los pocos metros se estrelló contra un poste de energía. Los agentes sacaron al hombre del vehículo y le colocaron las frías esposas.

Los detectives tenían a Reyes entre ceja y ceja. Solo esperaban el momento indicado para atraparlo sin sorpresas. El Flaco era buscado por ser líder de una banda de narcos vips. Sus presuntos cómplices habían sido detenidos pocos días antes en una serie de allanamientos que expusieron el lujo con el que vivían gracias al dinero de la venta de drogas: yates y casas en Nordelta. Los investigadores preguntaron al conductor del auto cómo se llamaba. "Sergio Soria", respondió. Al colocar el nombre en el sistema de antecedentes online apareció nuevamente la relación entre el narcotráfico y los barras del fútbol.

Soria, alias el Checho, tenía un pedido de captura desde hacía poco más de un año por estar imputado como uno de los cómplices del asesinato de Martín "el Chino" Ojeda, un hincha de All Boys. El crimen de Ojeda fue cometido el 1° de abril del año pasado a pocas cuadras del estadio Islas Malvinas, donde Soria, según indicaron investigadores, supo manejar la tribuna a fuerza de plomo.

El Checho Soria no solo pisó fuerte en el club de Floresta. Según pudo saber LA NACION, el hombre que acompañaba al Flaco está vinculado a lo que fue una gran banda narco que operó durante varios años en villa Corea, en el partido de San Martín. Los Gardelitos se autodenominaba el grupo delictivo que articuló una gran estructura de venta de drogas. Los voceros informaron que sus líderes fueron Claudio "Chichí Gardelito" Soria, fallecido hermano de Checho, y Julio Soria, otro de los hermanos del barra de All Boys.

Los Soria se presume que engrosaron su poder en distintas batallas territoriales por el manejo de la droga en ese partido del conurbano. Tuvieron éxito, según indicaron fuentes policiales, ya que abandonaron el narcomenudeo y pasaron a ser mayoristas. Un investigador que siguió a Reyes durante tres años relató a LA NACION que Checho nunca apareció en la causa. La sorpresa invadió a los detectives cuando descubrieron quién era el acompañante de Reyes.

Según contó un detective bonaerense, se cree que el vínculo entre ellos nació por el tráfico de drogas y la vida de nocturna, ya que "los dos guardaban un gran placer en salir a derrochar el efectivo veloz que ganaban gracias a la venta de droga".

Más allá del narcotráfico, Soria era buscado por el crimen de Ojeda, el hincha de All Boys asesinado, según informaron fuentes judiciales, por Mauro Sebastián Martino, alias Muro, cuñado de Soria. Estos fueron los líderes de "la peste blanca", la barra del club Floresta. Ese grupo de violentos quedó en primer plano en noviembre pasado cuando obligó a retroceder a los patrulleros que intentaban contener los incidentes alrededor del estadio.

Según se desprende de la investigación judicial del crimen, Ojeda hacía poco que había salido de la cárcel. Estaba volviendo al barrio y vio cómo, mientras estuvo preso, Muro, apoyado en el dinero repartido por Soria, le sacó la barra a Gastón "el Gordo" Marone en 2016 y entre ellos pasaron a controlar la tribuna. Los detectives judiciales detallaron que los Ojeda y los Martino tuvieron en algún momento una relación casi familiar. Sus esposas eran amigas desde la adolescencia y hasta vivieron juntos bajo el mismo techo. Pero todo cambió. Los Ojeda se fueron a vivir a Lincoln por algunos años y Muro se acercó a la familia de su pareja, los Soria.

Martino y Soria ganaban poder a partir del miedo que infundían en el barrio y en la tribuna. El control de la barra sería consecuencia del manejo de la venta de drogas. Ojeda, según consta en el expediente, era más querido que ellos dentro de Floresta y eso, según los testigos, les molestaba. Aunque las versiones son varias cuando se refieren al motivo del crimen.

Ese día que el Albo empató 1-1 contra Sarmiento de Junín, todo era festejo porque aquel punto le daba un empujón para salvarse del descenso. La banda de Muro se fue como siempre al buffet del club. Y Ojeda junto con otro grupo se dirigió al Club Iguazú, en San Blas 4225, a pocas cuadras del estadio.

Según detallaron fuentes judiciales, Muro, Soria y Leonardo Suñé, alias Snoopy, llegaron al Club Iguazú. Allí estaba Ojeda, que supuestamente quería quitarles el poder en la barra. En medio de una pelea, Muro lo mató de un disparo. Fue atrapado poco después por la investigación realizada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°47, a cargo de Marcelo Solimine. Soria estuvo prófugo hasta que cayó junto al líder de la banda narco que operaba desde el yate amarrado en Nordelta.

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